América Latina tendrá un crecimiento bajo y Uruguay no será la excepción, según las previsiones del banco Citi, uno de los más importantes de Estados Unidos; y en línea con los pronósticos de importantes organizaciones financieras como el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM).
“La situación de América Latina 2022-2024 depende de condiciones externas como la situación de China y la Reserva Federal (Fed), pero también de temas domésticos”, comenzó su exposición el economista jefe para América Latina del Citi, Ernesto Revilla, durante la Annual Latin America Treasury and Finance Conference de la institución bancaria.
En ese sentido, apuntó a que la economía mundial crecería un 2,2% este año, evidenciando una desaceleración respecto del 2022 —en proceso de recuperación pospandemia que ayudó a impulsar los números generales. “La buena noticia es que esperábamos un crecimiento menor al comienzo de año”, lo que se revierte en parte porque “los indicadores económicos del primer trimestre están viniendo más fuerte de lo esperado”, añadió, si bien aclaró que, de todas formas, se está ante una desaceleración.
Para 2024 el banco espera que la economía mundial crezca 2,6%.
Las tasas de interés, una preocupación para la región
El riesgo principal para América Latina que viene aparejado a estos pronósticos es “la Fed quiere tener estabilidad de precios y pensamos que va a subir (sus tasas de interés) más que lo que espera el mercado (que es solo un alza más de 25 puntos básicos)”, dijo Revilla. “Pensamos que la inflación sigue siendo el principal problema y la Fed hará tres subas más de 25 puntos básicos, llevando la tasa a 5,75%”, añadió.
En ese sentido, el economista jefe para la región explicó que “si tenemos tasas más altas, tendremos más aversión al riesgo, menos crecimiento económico mundial y esto es un viento en contra para América Latina”.
Los precios de las commodities será otro factor fundamental para el continente. Al respecto, Revilla señaló que habrá una baja de precio en los productos agrícolas, suficiente como para ayudar a reducir la inflación, pero sin dañar a los productores.
¿Qué pasará con Uruguay?
Para el caso uruguayo, el Citi prevé un crecimiento del Producto Bruto Interno (PBI) del 2% para este año, y del 2,7% para el próximo; así como una inflación del 7% y el dólar a 42 pesos al cierre del 2022.
Para esto, será clave también la decisión que tomará el Comité de Política Monetaria (Copom) durante su próxima reunión el 19 de abril, donde deberá definir qué hacer con las tasas de referencia —con un sistema productivo que pide la baja, una promesa de terminar con la política monetaria contractiva y la presión internacional para subir las tasas en al menos 25 puntos básicos.
Lo cierto es que los pronósticos del Citi para el país parecen contradictorios, sobre todo en un momento de recesión técnica declarada y mayores riesgos para el crecimiento si se siguen aumentando las tasas de referencia —actualmente en 11,50%.
Asimismo, el dólar no logra romper el piso de los 39 pesos en lo que va de abril, y los movimientos de la Tasa de Política Monetaria (TPM) también influirá fuertemente en este sentido. Sobre todo, si se tiene en cuenta que el mismo banco estadounidense pronostica que las monedas de los países “se mantendrán relativamente estables” frente al dólar.
La expectativa está puesta en la proyección del Citi y en la posibilidad de que durante la segunda mitad del año, las tasas finalmente comiencen a bajar.
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