El Banco Mundial presentó su informe económico para América Latina y el Caribe con las expectativas, oportunidades y desafíos que el organismo internacional prevé para la región en los próximos años; y sostuvo que, si bien en la región se tiende hacia una situación de macro normalidad, las tasas de interés de referencia se mantendrán altas hasta no controlar la inflación. ¿Qué puede pasar en Uruguay?
Pronóstico del Banco Mundial: ¿qué debería hacer el BCU con la tasa de interés?
El escenario regional se mueve entre la suba y el congelamiento de las tasas de interés de referencia previo a una nueva reunión del Comité de Política Monetaria en el país.
-
Uruguay crecerá un 1,8% este año, según el Banco Mundial
-
Los bancos centrales de la región suben sus tasas de interés, ¿y Uruguay?
América Latina tiene un pronóstico de crecimiento del 1,4% del Producto Bruto Interno (PBI) para este año, y del 2,4% para el 2024 y el 2025. Así lo señala el último informe del Banco Mundial, “El potencial de la integración - oportunidades en una economía global cambiante”, que fue presentado esta mañana por el economista jefe para América Latina y el Caribe, William Maloney, en una conferencia a la que asistió Ámbito.com.
En este contexto, marcado por un cambio del “viento de cola” al “viento de frente” que desacelera el crecimiento de la región, aún así el organismo internacional destacó que la gestión fiscal y la buena gestión inflacionaria en términos generales logró que la tendencia sea hacia una macro normalidad.
Un punto importante son las perspectivas inflacionarias: para el Banco Mundial, la lucha contra la inflación en América Latina es buena, y si bien en 2022 fue del 7,9%, se mantuvo por debajo del escenario de otras regiones del mundo, y para el 2023 se espera una tasa de inflación del 5%, con una declinación persistente mes a mes. Esto es positivo por muchas razones pero, además, porque mientras la inflación no se controle, las tasas de interés de referencia de los países se mantendrán altas, tal y como señaló Maloney.
De forma paradójica con otros indicadores, los países de la región están adelantados a Estados Unidos y Europa en cuanto a la gestión de la política monetaria y la decisión de comenzar a bajar las tasas de interés de referencia, por ejemplo, en países como Brasil y Chile. Este análisis del Banco Mundial abre nuevas preguntas sobre qué puede suceder en Uruguay luego de la reunión del Comité de Política Monetaria (Copom) citada para el 19 de abril.
Uruguay, entre la espada del tipo de cambio y la pared regional
Los últimos datos de inflación publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE), que registraron un 7,33% de inflación interanual y una nueva baja de este indicador, dan cuenta de una situación inflacionaria que parece tender al control en el país. Esto será tenido en cuenta por el Copom en medio de la incertidumbre que todavía rodea el futuro de la Tasa de Política Monetaria (TPM).
Lo cierto es que, si se piensa de forma lineal, el Banco Central del Uruguay (BCU) subiría las tasas en 25 puntos básicos. Así lo hizo la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) —incluso con la presión del reciente salvataje al Silicon Valley Bank (SVB) en medio del desplome bancario, pero ante números menos optimistas de los esperado en cuanto a inflación—; y también lo hicieron los bancos centrales de Colombia y de México.
Sin embargo, el antecedente reciente en Uruguay, de febrero, se desligó ligeramente de la tendencia mundial, cuando el Copom decidió mantener las tasas congeladas en un 11,5%; por lo que podría repetirse la decisión en la próxima reunión. Claro que para los sectores productivos y empresariales, esto no llegaría a ser una buena noticia en medio de sus reclamos por terminar con la política monetaria contractiva, bajar las tasas y, así, lograr un equilibrio en el tipo de cambio que mejore la competitividad en el país.
Otro elemento a tener en cuenta por los analistas y autoridades monetarias será la recesión técnica en la que se encuentra el país luego de dos trimestres consecutivos sin crecimiento. En este sentido, el aumento de las tasas de interés llevan a “una espiral de gasto y, a largo plazo, tiene un impacto depresivo en el crecimiento”, según indicó Maloney. Si se tienen en cuenta las proyecciones de los diferentes organismos —el Banco Mundial indicó un crecimiento del 1,8% para este año, mientras que el Fondo Monetario Internacional (FMI) señaló un 2% y el Centro de Investigaciones Económicas (Cinve) apenas espera un 1%—, el país no estaría en condiciones de arriesgarse a demasiadas subas.
Ahora, si se observa el análisis del Banco Mundial respecto del avance latinoamericano en esta materia, Uruguay podría llegar a marcar la diferencia y anunciar una baja de las tasas. Sin embargo, incluso el país ejemplo, Chile, decidió en su reunión de abril la necesidad de mantener la TPM sin cambios en 11,25%, y anunció que permanecerán en ese valor más tiempo de los previsto en diciembre. Por lo que el destino de las tasas uruguayas podría ser similar y, en abril, permanecer sin cambios hasta, por lo menos, una nueva reunión del Copom.



Dejá tu comentario