Los primeros pronósticos en medio de la reapertura de las conversaciones por la paz en Medio Oriente apuntan a que la producción de petróleo del Golfo Pérsico podría recuperarse en una mayor parte durante los próximos meses tras, tras la reapertura total del estrecho de Ormuz.
La producción de petróleo del Golfo Pérsico se vio drásticamente reducida por la guerra en Medio Oriente, y su recuperación es una de las cuestiones que genera mayor incertidumbre. No solo por las idas y vueltas en torno al tránsito en el estrecho de Ormuz —pasaje marítimo por el que circula la quinta parte del crudo mundial—, sino también por los posibles daños a la infraestructura energética del área afectada por el conflicto.
En ese sentido, Goldman Sachs sostuvo que es, probablemente, la producción pueda recuperarse en su mayor parte en los próximos meses, tras la reapertura total del estrecho; pero no descartó que la normalización pueda tardar bastante más.
Buenos pronósticos para el petróleo internacional, aunque permanecen algunas dudas
El banco estimó que, en abril, la producción de crudo del Golfo —que asciende a unos 14,5 millones de barriles diarios (alrededor del 57% del suministro anterior a la guerra)— estuvo paralizada, debido principalmente a cierres preventivos y a la gestión de existencias, más que a daños físicos en los yacimientos petrolíferos.
Por ello, en su nota de investigación consignada por Reuters, afirmó que una reapertura segura y sostenida del estrecho, en ausencia de nuevos ataques a la infraestructura petrolera, permitiría que la producción se reanudara con relativa rapidez, gracias a la capacidad de reserva de Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos.
Sin embargo, cualquier recuperación se verá limitada por la logística y el rendimiento de los pozos. La capacidad disponible de buques cisterna vacíos en el Golfo ha disminuido en aproximadamente 130 millones de barriles, o un 50%, lo que limita la rapidez con la que los productores pueden transportar petróleo una vez que se reanuden las exportaciones, según indicó el banco.
Los cierres prolongados de pozos también conllevan el riesgo de reducir los caudales, especialmente en yacimientos de baja presión, lo que requiere intervenciones previas para restablecer completamente la producción. Cuanto más tiempo se mantenga la producción reducida, más lenta será probablemente la recuperación, afirmó Goldman.
Diferencias en las perspectivas de recuperación
Las perspectivas de recuperación varían según los países: Irán e Irak se enfrentan a mayores riesgos debido a las características de los yacimientos, los problemas de infraestructura y las sanciones, mientras que Arabia Saudita podría aumentar la producción más rápidamente, según indicó el banco.
Según Goldman Sachs, el promedio de las previsiones de agencias externas sugiere que los productores del Golfo podrían recuperar alrededor del 70% de la producción perdida en tres meses y cerca del 88% en seis meses, aunque advirtió que un cierre prolongado aumenta el riesgo de daños duraderos en el suministro.
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