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18 de mayo 2026 - 17:04

Desde Ancap admiten que no se podrá sostener las tarifas actuales de combustibles si el conflicto en Medio Oriente se prolonga

El último informe de paridad de importación (PPI) de la Ursea desnudó un atraso tarifario del 44% en el combustible clave para el transporte de carga.

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La capacidad de Ancap para refinar crudo en lugar de importar derivados ya procesados funcionó como dique de contención, pero el mecanismo pierde efectividad con el Brent consolidado en tres dígitos.

Foto: @compresidencia

La presidenta de Ancap, Cecilia San Román, defendió la decisión del gobierno de amortiguar el impacto de la suba internacional del petróleo sobre los combustibles, en un contexto donde el barril de Brent volvió a superar los 100 dólares y llegó a tocar picos de 125 dólares durante la escalada del conflicto en Medio Oriente.

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Desde el inicio de la guerra, el crudo acumula una fuerte suba respecto a los 73 dólares, mientras que los derivados refinados aumentaron todavía más en los mercados internacionales, presionando sobre los costos locales.

"Los precios del crudo aumentaron, pero aumentaron mucho más los derivados. Al producirlos nosotros el costo es más bajo y eso permite no trasladar automáticamente esos aumentos a los consumidores", afirmó San Román. La refinería La Tablada, único activo de ese tipo que tiene Uruguay en territorio nacional, es el argumento central de la defensa oficial. Al procesar crudo importado en lugar de comprar los derivados ya refinados en mercados internacionales que están aún más caros, Ancap puede absorber parte del impacto antes de que llegue a la bomba.

El mecanismo de contención es el Precio de Paridad de Importación (PPI), que el gobierno usa como referencia, pero no traslada automáticamente al consumidor. El informe más reciente de Ursea, correspondiente al período del 26 de marzo al 25 de abril, muestra que el PPI ya incorpora aumentos significativos: la nafta Súper 95 subió 5,92% frente al mes anterior, mientras que el gasoil 50S trepó 10,53%, configurando un ajuste de dos dígitos en el producto clave para el transporte y la producción.

Sin embargo, lo que llegó a los surtidores fue bastante menos. Sin la aplicación del tope, los aumentos hubieran sido de 13% en naftas y 44% en gasoil. El gobierno optó en el último ajuste de abril por limitar la suba al 7%, absorbiendo el diferencial en las finanzas de Ancap. Hoy la nafta Súper 95 cuesta 88,03 pesos por litro y el gasoil 57,72 pesos. San Román fue explícita sobre quién paga esa diferencia: la empresa pública absorbe el diferencial entre el precio real de mercado y el que se cobra en estación.

El escenario que preocupa: si la guerra no cede

La jerarca no dejó espacio para el optimismo incondicional y advirtió que si el conflicto internacional se prolonga, Uruguay podría verse obligado a acercarse gradualmente a los valores internacionales.

El telón de fondo regional sigue siendo volátil, el barril de Brent cotiza en torno a los 105 dólares luego de que Trump rechazara la contrapropuesta iraní para poner fin al conflicto, calificándola de "basura" y advirtiendo que el alto el fuego está en "soporte vital". Analistas citados por Reuters proyectan que, ante una escalada mayor, el valor del barril podría superar los 150 dólares, agravando la fragilidad del sistema financiero global.

El gobierno deberá definir en las próximas semanas si vuelve a aplicar el límite del 7% en el próximo ajuste o si empieza a reflejar una porción mayor del nuevo nivel de precios. La decisión no será neutra: un ajuste más fuerte pegaría directo en los costos logísticos y del agro, mientras que postergar el traslado aumenta las tensiones sobre las finanzas públicas y sobre Ancap.

Lo que está en juego para junio

Consultada específicamente sobre un posible ajuste en junio, San Román no descartó la posibilidad pero repitió el argumento de la gradualidad. "Lo que determinó el gobierno es mitigar que el aumento fuera gradual, que no tuviera un shock sobre la población y sobre todo el sector productivo", sostuvo y subrayó que el objetivo fue proteger en particular al gasoil por su impacto directo en la cadena productiva y logística del país.

La ecuación que enfrenta el gobierno es la misma que enfrentan varios países de la región. En Argentina, YPF aplicó primero un aumento del 15% y luego congeló precios durante 45 días esperando que la tensión geopolítica se moderara, pero con el Brent escalando por encima de los 120 dólares debió actualizar igualmente en abril. Uruguay, por ahora, ha manejado la crisis con más margen gracias a la refinería, pero ese colchón no es ilimitado, y San Román lo dejó dicho con claridad: el resto del partido depende de lo que pase a miles de kilómetros, en el estrecho de Ormuz.

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