Los precios del petróleo del petróleo volvieron a dispararse este lunes y tocaron máximos de dos semanas, en medio de la creciente preocupación por un posible colapso del suministro global ante el conflicto entre Irán, Estados Unidos e Israel y el cierre casi total del estrecho de Ormuz, por donde circula cerca del 20% del petróleo mundial.
El petróleo superó los u$s 112 y el mercado teme un shock global por la guerra con Irán
Los precios del crudo cobran impulso a medida que se aleja un eventual escenario de paz en Medio Oriente.
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La guerra en Medio Oriente volvió a tensionar al mercado energético global y empujó al petróleo a máximos de mayo, mientras crecen las advertencias sobre inflación, recesión y problemas de abastecimiento.
El barril de Brent, referencia para Uruguay, subió 2,6% y cerró en 112,10 dólares, su valor más alto desde el 4 de mayo, mientras que el crudo estadounidense WTI trepó 3,1% hasta los 108,66 dólares, en una jornada extremadamente volátil marcada por versiones cruzadas sobre negociaciones diplomáticas y posibles acciones militares.
La tensión escaló luego de que trascendiera que el presidente estadounidense, Donald Trump, había postergado un ataque previsto contra Irán, mientras continúan estancadas las negociaciones impulsadas por Pakistán para intentar alcanzar una tregua definitiva en Medio Oriente. Aunque existe un alto el fuego parcial tras seis semanas de enfrentamientos, el mercado sigue descontando un escenario de interrupciones prolongadas en el suministro energético.
El estrecho de Ormuz vuelve a convertirse en el gran riesgo global
La principal preocupación del mercado pasa por el estrecho de Ormuz, el corredor marítimo clave entre el Golfo Pérsico y el océano Índico, cuya circulación permanece severamente restringida desde el recrudecimiento de la guerra.
La semana pasada, el Brent y el WTI ya habían acumulado subas superiores al 7%, precisamente porque el mercado empezó a asumir que un acuerdo de paz rápido luce cada vez más lejano. El director de la Agencia Internacional de Energía (AIE), Fatih Birol, lanzó además una advertencia que encendió todavía más las alarmas: sostuvo que las reservas comerciales de petróleo "se están agotando rápidamente" y que las reservas estratégicas liberadas por distintos países "no son ilimitadas".
Según explicó, la liberación de reservas estratégicas aportó unos 2,5 millones de barriles diarios al mercado, pero advirtió que esos stocks apenas alcanzan para cubrir unas pocas semanas más de tensión internacional.
El mercado teme inflación global y posibles recesiones
La consultora Capital Economics advirtió que, si el estrecho de Ormuz continúa parcialmente cerrado durante las próximas semanas, el impacto podría ir mucho más allá del petróleo.
En ese escenario, la firma prevé revisiones a la baja del crecimiento global, recesiones moderadas en algunas economías europeas y un nuevo rebrote inflacionario. Incluso proyecta que la inflación podría volver a ubicarse entre 5% y 6% anual en Europa y Reino Unido, forzando nuevas subas de tasas de interés por parte de los principales bancos centrales del mundo, incluida la Reserva Federal de Estados Unidos. El temor del mercado no es solo energético: también crece la preocupación por el efecto dominó sobre costos logísticos, transporte, alimentos y actividad industrial.
China ya empieza a sentir el impacto
La desaceleración económica china también apareció este lunes como una señal de alerta adicional para el mercado energético global. Datos oficiales mostraron que la producción industrial china perdió fuerza en abril y que el procesamiento de petróleo cayó a su nivel más bajo desde agosto de 2022, afectado por el encarecimiento del crudo y la menor actividad de las refinerías.
China, además, enfrenta una situación especialmente delicada: el conflicto con Irán elevó significativamente sus costos energéticos, mientras persiste una demanda interna débil y una crisis inmobiliaria aún sin resolver.
EEUU analiza alivios temporales mientras crece la incertidumbre
En paralelo, Reuters informó que Estados Unidos evalúa extender por otros 30 días las excepciones a sanciones sobre petróleo ruso transportado por vía marítima para evitar un deterioro mayor del abastecimiento global y ayudar a países altamente dependientes de energía importada.
Además, medios iraníes señalaron que Washington habría aceptado discutir una suspensión parcial de sanciones petroleras contra Irán durante el proceso de negociación, aunque el mercado sigue dudando de que exista margen político real para una desescalada rápida.
Mientras tanto, el petróleo continúa operando bajo una lógica de alta sensibilidad geopolítica: cualquier avance diplomático puede hacer caer los precios abruptamente, pero cualquier escalada militar vuelve a dispararlos en cuestión de horas.

