El presidente del Banco Central del Uruguay (BCU), Guillermo Tolosa, defendió las fortalezas macroeconómicas del país durante una reunión con representantes de la calificadora S&P Global Ratings, cuya última revisión de la nota crediticia fue en noviembre, manteniéndola en BBB+ con perspectiva estable.
La desdolarización de la deuda, la credibilidad de la política monetaria y la inflación en torno a la meta a pesar de los shocks internacionales de los precios de la energía fueron los principales ejes planteados por Tolosa de cara a una eventual publicación sobre la calificación en las próximas semanas.
Baja inflación y dólar libre
Puntualmente, Tolosa valoró que el Índice de Precios del Consumo (IPC) se mantiene en torno al objetivo del 4,5% mientras las expectativas de los agentes económicos “muestran un anclaje robusto y una menor dispersión”, mientras consideró clave la mejora de la transmisión de la política monetaria, que permite ajustes más graduales de las tasas de interés y amplía el margen para actuar de manera contracíclica.
Al mismo tiempo, resaltó la libre flotación del tipo de cambio y la no intervención del BCU en el dólar desde hace más de cinco años, junto con la mayor participación de la moneda nacional en las emisiones de deuda soberana, reduciendo la exposición de las finanzas públicas al riesgo cambiario.
Finalmente, Tolosa puso el foco en la evolución creciente del crédito y expresó que la reducción de las tasas reales de interés generó “mejores condiciones para financiar proyectos de inversión”.
Señales al mercado financiero
Por otra parte, en la búsqueda de enviar señales al mercado local, Tolosa se reunió junto a su gerente de Política Monetaria, Leonardo Vicente, el ministro de Economía y Finanzas, Gabriel Oddone; y el director de la Unidad de Gestión de Deuda, Herman Kamil, con inversores locales.
Allí, también se destacó la mayor capacidad del país para absorber shocks externos sin amplificarlos, junto con la credibilidad de las políticas que contribuye a reducir la incertidumbre, así como la estabilidad de precios que fortalece el atractivo de los activos uruguayos.
La coordinación entre el BCU y el MEF en la gestión de la deuda pública fue otro de los diferenciales que las autoridades pusieron de relieve, en el marco de la estrategia de desdolarización.
¿Qué dijo S&P en su última revisión?
Vale resaltar que S&P Global había evaluado por última vez la nota de Uruguay el 26 de noviembre del año pasado. En ese entonces, destacó la institucionalidad y la intención del gobierno de aplicar medidas para ordenar las cuentas públicas y revertir el aumento de la deuda.
Sin embargo, alertó que un eventual deterioro del déficit fiscal podría provocar “un aumento constante de la deuda neta y de los intereses, lo que debilitaría aún más el perfil fiscal y podría reducir la confianza de los inversores”.
En ese entonces, también puso la mira en un menor crecimiento del PIB a largo plazo que podría afectar la resiliencia económica, algo que parece haberse materializado este año. Con todo esto en mente, se espera que la calificadora publique su próximo reporte antes de fin de año.