El Banco Central del Uruguay (BCU) hizo un repaso sobre el escenario actual en términos de inflación en el país y destacó el rumbo de la política monetaria, más allá de "variaciones puntuales", así como las expectativas ancladas a la meta como un factor de estabilidad para los precios internos.
El Banco Central del Uruguay destacó el anclaje de las expectativas de inflación ante la presión internacional
El BCU ubicó el IPC por encima de la meta en los próximos meses, pero resaltó la "fortaleza" de las expectativas ancladas y el rol de la política monetaria.
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El Banco Central del Uruguay destacó el anclaje de las expectativas de inflación en el contexto de presión.
La inflación de setiembre se ubicó en 4,68% y por segundo mes consecutivo encima de la meta del 4,5% del BCU, en un contexto global que presiona los precios al alza. Asimismo, los diferentes grupos de analistas y agentes económicos vienen corrigiendo al alza sus expectativas en el corto plazo, principalmente para lo que queda de este año y el comienzo del 2027. Sin embargo, el banco central no expresó preocupación al respecto —más allá del monitoreo lógico que realiza respecto de la evolución de factores clave en el comportamiento de los precios—, y remarcó el enfoque del horizonte de política monetaria (HPM), es decir, a 24 meses.
Un inflación en torno a la meta del 4,5%
En ese sentido, la autoridad monetaria señaló que el Índice de Precios al Consumo (IPC) de setiembre se explicó, principalmente, por el aumento del precio internacional de algunos alimentos y bienes de consumo, así como por factores climáticos que afectaron los precios de frutas y verduras —con el tomate, cuya cosecha se vio fuertemente afectada por el temporal en Salto, como uno de los productos que más aumentó.
En contrapartida, y en medio de un "contexto de aumentos transitorios de precios", los servicios no mostraron una suba adicional y se mantuvieron estables, cerca del techo del rango de tolerancia; mientras que la inflación subyacente, que ayuda a observar la tendencia de los precios más allá de variaciones puntuales, se ubicó en el 4,5% interanual.
Si bien se espera que octubre registre un mayor incremento —la suba en los combustibles que rige desde este mes será un elemento nuevo a incorporar en la ponderación de la canasta, en tanto estuvieron congelados durante tres meses—, el BCU hizo énfasis en que "ante algunos shocks, un desvío transitorio de la inflación respecto de la meta es parte del funcionamiento normal del régimen de metas de inflación"; llevando cierta normalidad estadística al escenario actual uruguayo.
De esta manera, la proyección oficial es que se observe un aumento por encima de la meta en los próximos meses, aunque dentro del rango de tolerancia de entre el 3% y el 6% —tal y como también esperan analistas y agentes económicos—, con una inflación subyacente que se mantendría cerca de la meta. "El Banco Central mira más allá del último dato y actúa para que la inflación esté en 4,5% en el horizonte de política monetaria de 2 años", afirmó la entidad.
Expectatvias de inflación ancladas y una política monetaria proactiva, las claves del BCU
Con este telón de fondo, el BCU destacó que las expectativas de inflación de los analistas y los operadores financieros se ubicaron en 4,54% y 4,55%, respectivamente; mientras que, en el caso de las empresas, con datos a setiembre, permanecieron en 5%, su registro más bajo. Según señaló, este escenario de expectativas ancladas es "una fortaleza a preservar", ya que, considernado que los precios, salarios y contratos suelen incorporar lo que se espera que ocurra a futuro, la estabilidad en las estimaciones favorecen también la estabilidad en losprecios.
Aquí juega, también, un rol importante la política monetaria, no solo en el proceso transitado que generó mayor confianza en el banco, sino también en el modo en que, ante la coyuntura, gestiona estas expectativas de los agentes económicos.
Al respecto, el BCU destacó el aumento "proactivo" de la Tasa de Política Monetaria (TPM) en octubre, que la llevó del 5,75% al 6% —el primer aumento desde abril de 2025— como una medida que "buscó reducir el riesgo de que los aumentos recientes en los precios de los combustibles y de algunos alimentos afectaran las expectativas de inflación y terminaran generando presiones más amplias sobre el resto de los precios de la economía".


