14 de septiembre 2026 - 10:00

Uruguay e Indonesia afinan una hoja de ruta con eje en la leche, el agro y las energías renovables

El embajador Suleiman Syarif destacó la complementariedad de mercados y las oportunidades regionales en el marco de los 60 años de relaciones bilaterales.

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Uruguay e Indonesia afinan una hoja de ruta con mercados complementarios.

Uruguay sigue trabajando en profundizar su inserción internacional, sobre todo en los mercados del Sudeste Asiático, que se presentan como importantes oportunidades para las exportaciones, proyectos e inversiones locales por la complementariedad productiva; y, entre estos países, destaca especialmente Indonesia.

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Con más de 280 millones de habitantes —la cuarta nación más poblada del mundo— y posicionada como la 16° economía a nivel global, Indonesia proyecta ubicarse entre los cinco mayores mercados globales para 2040. En este plan. Uruguay puede jugar un rol importante como socio estratégico del país sudasiático, sacando provecho de la complementariedad que existe entre ambos mercados y de las sinergias que pueden darse en materia de inversiones y energías renovables.

Sobre estos temas conversó el embajador de Indonesia acreditado ante Uruguay, Suleiman Syarif, durante una conferencia en la Universidad Católica del Uruguay (UCU), en el marco de los 60 años de relaciones bilaterales entre los países; y a la que asistió Ámbito. Allí, el diplomático detalló el potencial comercial y las ventanas de oportunidad que se abren para el sector productivo e inversor uruguayo.

Demanda de proteína e impulso lácteo, claves en la relación comercial

En ese sentido, el sector lácteo ya es un pilar fundamental en la relación comercial entre Uruguay e Indonesia, sobre todo si se considera que la leche y sus derivados constituyen el motor de la demanda desde el país del Sudeste Asiático. Esto se debe, principalmente, al plan de seguridad alimentaria impulsado por el gobierno indonesio, que incluye un programa masivo de distribución de leche gratuita para más de 90 millones de niños.

Esta política exige un volumen de abastecimiento lácteo que supera la capacidad local, por lo que el suministro desde la industria uruguaya, con Conaprole como actor particularmente privilegiado, viene siendo clave. De hecho, seguir profundizando los intercambios en este sector fue uno de los ejes de la reciente visita de la vicecanciller Valeria Csukasi y el subsecretario del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP), Marcos Carámbula, a Indonesia.

En esa misma línea, y algo que también destacó Syarif, Uruguay avanza en la colocación de carne, con las últimas etapas de la habilitación regulatoria —tras haber obtenido la certificación Halal— en marcha, lo que podría significar que “pronto, este año” podrían darse las primeras exportaciones cárnicas al país sudasiático; una gran oportunidad para el sector ganadero local y, principalmente, en lo que respecta al ganado en pie.

A esto, además, se le suma la firma reciente de memorandos de entendimiento sanitarios para el ingreso de cítricos uruguayos de alta calidad, caviar y productos de pesca. “Nuestras dos economías son complementarias y no competitivas. Nosotros importamos productos agrícolas de Uruguay y exportamos equipamiento electrónico y calzado. Es una cooperación de beneficio mutuo”, destacó el embajador indonesio, que insistió en una política exterior centrada en la mayor cantidad de aliados y socios posible.

Transición energética y minerales críticos

Pero las oportunidades de cooperación bilateral no se reducen únicamente al sector agroalimentario. En ese sentido, Syarif apuntó al sector de las energías renovables como un camino a profundizar y, ante la consulta de Ámbito, detalló que la exitosa transformación de la matriz energética uruguaya —la cual se abastece en más de un 90% con fuentes renovables— es un caso de estudio e interés directo para el capital indonesio.

“Sabemos que Uruguay es uno de los verdaderos casos de éxito mundial en la transición energética global”, señaló el embajador, que adelantó que una compañía indonesia viajará al país “este año para obtener más información sobre su experiencia y conocimiento en energía renovable”. Si bien todavía no hay oportunidades de negocio concretas al respecto, el sector se abre como un terreno de cooperación amplia, basada en esquemas de transferencia de conocimiento y eventuales inversiones conjuntas en energía eólica e hidrógeno verde.

En contrapartida, Indonesia busca también articular alianzas en la cadena de valor de la electromovilidad: siendo el mayor productor mundial de níquel y un fabricante a gran escala de baterías y vehículos eléctricos, el gigante asiático pretende cooperar con todo el continente sudamericano para complementar su abastecimiento de minerales críticos.

Indonesia, una puerta de entrada a la Asean

“Cuando entrás a Indonesia, no solo lo hacés a un mercado de 280 millones de personas, sino también a la Asean, donde hay una población de alrededor de 700 millones”, señaló Syarif, en referencia a su país como una puerta de entrada a toda la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático. En ese sentido, destacó que afianzar los lazos con Yakarta puede ser una oportunidad para apuntalar las ambiciones uruguayas de integración megarregional.

Allí aparecen, también, dos acuerdos comerciales regionales clave a los que Uruguay busca ingresar: el Acuerdo Transpacífico (Cptpp) y la Asociación Económica Integral Regional (RCEP). Por lo que recibir el apoyo indonesio no solo implica abrir el comercio con ese país, sino con todo el Sudeste Asiático; lo que implica, además, la oportunidad y la necesidad de pensar los vínculos desde una lógica regional.

Sin embargo, esto supone superar desafíos logísticos y arancelarios, como recordó el embajador indonesio: los altos costos de los fletes de contenedores —más aun en la coyuntura actual ante la volatilidad por la guerra en Medio Oriente— y la rigidez en el otorgamiento de visados empresariales continúan operando como cuellos de botella para los flujos de capitales.

El trabajo necesario para comenzar a atenuar estas asimetrías ya se lleva a cabo: ambos países reanudaron las conversaciones orientadas a estructurar un Acuerdo de Preferencias Comerciales (PTA) bajo una aproximación incremental, con el objetivo inicial de lograr una reducción arancelaria por sectores, para que el sector privado pueda aprovechar las oportunidades de un comercio bilateral con un amlo margen de crecimiento.

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