La inflación cerró el primer semestre de 2026 dentro del rango de tolerancia del Banco Central del Uruguay (BCU), pero el propio organismo puso en números algo que buena parte de los hogares ya sentía en la práctica, ya que la desinflación no llegó parejo a todos los precios.
El Banco Central del Uruguay celebra la inflación bajo control, pero admite que el 60% de los servicios sigue fuera de la meta
Rubros como educación, salud y gastronomía muestran una rigidez extrema y se resisten a bajar, obligando a mantener las tasas altas.
El nuevo indicador oficial del BCU revela que los servicios básicos están hoy un 8% más caros que los bienes de consumo en comparación con los niveles previos a la pandemia.
Según el Informe de Política Monetaria (IPOM) del segundo trimestre, difundido esta semana, mientras los bienes bajaron su ritmo de aumento con relativa rapidez, buena parte de los servicios como salud, enseñanza y comidas fuera del hogar entre los más resistentes continuó subiendo a un ritmo muy superior al de la meta de 4,5% anual.
El documento, que recogió la información disponible hasta la reunión del Comité de Política Monetaria (Copom), ubicó la inflación general en 3,8% interanual en mayo, con una aceleración de 0,8 punto porcentual respecto de marzo explicada por el shock energético internacional. Pero el dato quedó desactualizado, porque el Instituto Nacional de Estadística (INE) informó días atrás que la inflación interanual de junio trepó a 4,25%, el tercer mes consecutivo dentro del rango de tolerancia que va del 3% al 6%, tras haber transitado meses previos por debajo del piso de esa banda.
La brecha entre bienes y servicios, medida por primera vez con un indicador propio
El BCU construyó un indicador, el "precio relativo de los servicios" (PRS), que compara la evolución del índice de precios de servicios de exclusión con el de bienes de exclusión, tomando como base el promedio de 2019. El resultado mostró que los servicios se ubicaron actualmente un 8% por encima de los bienes en términos relativos respecto de ese año base con una tendencia creciente que solo se interrumpió entre 2020 y 2022 por el efecto de la pandemia sobre los precios de varios rubros de servicios.
"Al igual que en otras economías que atravesaron procesos recientes de desinflación, la reducción de la inflación suele ser más rápida en los bienes que en los servicios", planteó el BCU en el recuadro dedicado al tema, y agregó que en el país esa rigidez se observó "con claridad en enseñanza, servicios de salud y comidas fuera del hogar", actividades que definió como intensivas en mano de obra y con alto componente salarial entre sus costos.
Más de la mitad de los servicios, todavía por encima del techo
El dato más contundente del informe fue el de la distribución por rubros: a mayo de 2026, alrededor del 60% de los 83 rubros clasificados como servicios registró una inflación superior al techo del rango de tolerancia (6%), aunque el BCU remarcó que esa proporción "se ha ido reduciendo en el tiempo reciente", ya que era del 81% en mayo de 2023.
Entre diciembre de 2010 y mayo de 2026, los servicios de salud acumularon un aumento de 362,6%, la enseñanza subió 330,7% y el servicio doméstico trepó 333%, contra un 207,3% del IPC general en el mismo período. En el otro extremo, la vestimenta acumuló apenas 29,7% y los artículos electrónicos, 35%.
Una tasa que se mantuvo, con la mirada puesta en 2027
En ese marco, el Copom resolvió mantener la Tasa de Política Monetaria (TPM) en 5,75%, la misma que rige desde el último recorte y evaluó que el balance de riesgos para la inflación resultaba "aproximadamente equilibrado" en el horizonte de política monetaria de dos años, aunque reconoció riesgos al alza en el corto plazo asociados a "la rigidez observada en algunos componentes de la inflación no transable" y al fenómeno climático El Niño.
Las proyecciones del propio BCU anticiparon que la inflación seguiría subiendo transitoriamente hasta comienzos de 2027 antes de converger a la meta de 4,5% hacia el final del horizonte, con una probabilidad superior al 60% de mantenerse dentro del rango de tolerancia. El informe advirtió, de todos modos, que la convergencia se daría "desde niveles superiores al objetivo", lo que en la práctica implica que los hogares convivirán por lo menos un año más con la persistencia de precios más altos en salud, educación y gastronomía, aun cuando el índice general de precios muestre una foto más tranquila.

