El Banco Central del Uruguay (BCU) reúne este jueves al Comité de Política Monetaria (Copom) para decidir qué pasará con las tasas de interés, en un contexto que suma presiones de la mano de la mayor inflación a nivel local y global y el endurecimiento de la política monetaria por parte de los principales bancos centrales del mundo.
El Banco Central del Uruguay decide sobre las tasas en un contexto de múltiples presiones
El aumento inflacionario local y el endurecimiento de la política monetaria a nivel mundial apuntan a un aumento de 25 pb, el primero en 18 meses.
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¿Qué puede pasar con las tasas tras la suba de la inflación y las señales que llegan del exterior?
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El mercado envía señales sobre las tasas ante la presión de la Fed y el riesgo de la inflación
El Banco Central del Uruguay decide sobre las tasas en un contexto de múltiples presiones.
Las expectativas sobre qué pasará en la reunión del Copom son altas: la Tasa de Política Monetaria (TPM) se encuentra en 5,75% desde marzo y, desde entonces, la inflación subió 1,74 puntos, con el último dato de setiembre ubicándose en el 4,68%, según el Índice de Precios del Consumo (IPC) del Instituto Nacional de Estadística (INE). En tanto, las proyecciones para los próximos meses señalan un escenario de mayores aumentos, sobre todo, considerando que octubre registró el primer aumento en los combustibles en cinco meses, lo que indudablemente impactará en un guarismo inflacionario más elevado.
Con este telón de fondo, las posibilidades de que el BCU avance con la primera suba desde abril del 2025 son amplias; lo que significaría, además, interrumpir un ciclo bajista —que llevó la política monetaria a una instancia expansiva— de 18 meses. Que el aumento de la inflación se diera a partir de un incremento sostenido del componente subyacente del indicador, aporta mayores argumentos a una decisión que encauce la TPM hacia la neutralidad.
El factor internacional incide en la política monetaria local
La coyuntura global estará muy presente en el análisis del BCU: por un lado, la guerra en Medio Oriente parece estar lejos de acabar y, en consecuencia, la volatilidad en los valores del petróleo y la energía siguen siendo determinantes en la composición de los precios en el mercado interno; un factor que el banco central no puede ignorar, menos aun considerando la menor capacidad de contención en los combustibles.
Asimismo, en setiembre la Reserva Federal (Fed) avanzó con su primera suba de tasas desde 2023 y no descarta otros aumentos antes de fin de año, entendiendo que las presiones inflacionarias son el principal riesgo para sus perspectivas. Mientras tanto, Japón llevó su tasa a máximos de 31 años y Europa también viene endureciendo su política monetaria, en un panorama económico que autoridades y analistas coinciden en describir como más restrictivo.
Las señales y expectativas del mercado
Por su parte, la evolución de las tasas de las Letras de Regulación Monetaria (LRM) son otro indicador de que el BCU está a las puertas de avanzar con una suba en la TPM. Esto se debe a que, en la última semana, las tasas de corte subieron en todos los plazos.
Sin embargo, el lunes hubo un cambio que plantea un escenario ambiguo: tras alcanzar un máximo de 5,94%, las LRM a 35 días cortaron esta semana en 5,88%, es decir, con una baja de 6 puntos básicos, según datos de la Bolsa Electrónica de Valores del Uruguay (Bevsa), lo que hace pensar que el BCU podría dilatar nuevamente un incremento en las tasas de referencia.
No obstante, la tasa de corte de las LRM subió en los últimos días en los demás nodos. Así, los títulos a 84 días quedaron en 6,04%, mientras a 175 días quedaron en 6,1% y a 378 días cerraron en 6,4%, anticipando eventuales subas de la TPM.
Esta perspectiva coincide con las expectativas de los operadores financieros relevadas por el propio BCU que, en el informe de setiembre, modificaron sus proyecciones para el inminente Copom, y pasaron de esperar una suba de 25 puntos básicos en la TPM a prever otra reunión sin cambios. De este modo, la primera —y única— suba del año se pospuso para noviembre, cuando las tasas llegarían al 6%, valor en el que se mantendrían hasta, al menos, febrero del año próximo.
¿Qué esperan los analistas económicos?
En tanto, y con una visión más alineada a lo que apuntan los datos de inflación, entre los analistas económicos prima la idea de que el BCU sí llevará a cabo un aumento de 25 puntos básicos en este Copom.
En ese sentido, el economista Aldo Lema, socio de Vixion Consultores, se hizo eco de este aumento del IPC subyacente y consideró en su cuenta de X que “terminó la etapa fácil” para el BCU, evaluando que “la regla monetaria ‘a la Taylor’ sugiere alzas de las tasas de interés referenciales”. Por la misma vía, el exgerente de Política Monetaria y Programación Macroeconómica del BCU, José Antonio Licandro, coincidió en el análisis y precisó que “la brecha inflacionaria es mayor que 1 y la del PIB es positiva, pero menor que 1”.
Cabe recordar que el exjerarca del banco central viene señalando una necesaria suba de la TPM, al menos, desde hace un mes: "Tomando en cuenta las reglas de Taylor del propio banco y los insumos con los cuales las alimenta, como las expectativas de inflación que mira (el promedio de las 3 encuestas: expertos, operadores financieros y empresarios) y la brecha del PIB negativa que mide, luce razonable que en la próxima reunión de octubre veamos un incremento de 25 puntos básicos, lo que implicaría el inicio de una senda suave hacia una instancia más cercana a la neutralidad en los próximos 24 meses", adelantó, en setiembre, en diálogo con Ámbito.


