El Banco Central del Uruguay (BCU) se apresta para una nueva reunión del Comité de Política Monetaria (Copom) en la que decidirá el rumbo de las tasas de interés en un contexto internacional que se mantiene "dinámico y volátil" y en el que la inflación doméstica viene acelerando, luego de haber tocado mínimos en el primer trimestre del año.
La Tasa de Política Monetaria (TPM) se encuentra en 5,75% desde la última reducción en marzo, y el mercado financiero ya empieza a descontar que la pausa que el BCU sostuvo durante los últimos dos Copom podría estar llegando a su fin.
La TPM se encuentra en 5,75% y empiezan a surgir pistas en el sector privado que sugieren una revisión al alza de al menos 25 puntos básicos en el segundo semestre. Este posible incremento ya había sido sugerido por el propio BCU, que en la última minuta del Copom elevó al alza el balance de riesgos para el IPC y señaló que permanecería atento a una eventual materialización de esos escenarios inflacionarios.
El telón de fondo es una inflación que dejó atrás sus mínimos recientes. En marzo el IPC había descendido a 2,94%, situándose en torno al piso del rango de tolerancia, pero en abril trepó hasta el 3,16%, una señal de que las presiones vinculadas al conflicto en Medio Oriente, que encarece los combustibles y tiene impacto indirecto en los procesos productivos, empiezan a materializarse en los datos.
Las LRM, el termómetro del mercado
La clave para anticipar la decisión del Copom suele estar en las tasas de corte de las Letras de Regulación Monetaria (LRM), el instrumento con el que el BCU opera en el mercado de dinero y que funciona como señal adelantada de hacia dónde va la política monetaria. Las LRM cerraron con una tasa de corte de 5,8%, todavía más cerca del nivel actual que de una eventual suba; aunque las LRM a un año se ubican en el 6%, lo que podría suponer que hay cierto margen para que el Copom decida en las próximas semanas.
Las tasas de corte de las LRM se mantienen prácticamente inamovibles en torno al 5,75% desde la última cita del Copom, lo que lleva al mercado a descartar nuevas rebajas, para las cuales, además, ya no hay demasiado margen según las reglas de Taylor y, de hecho, anticipa una suba en lo que queda del año, posiblemente ante las presiones inflacionarias de la coyuntura global.
El mecanismo es conocido: cuando el BCU quiere telegrafiar un movimiento en la TPM, lo hace primero a través de las tasas de corte en las licitaciones semanales de LRM. Que ese diferencial entre las LRM a distintos plazos y la TPM empiece a ampliarse es, en general, la primera señal de que el directorio del banco central está preparando el terreno para una decisión.
Expectativas: pausa para julio, suba en el horizonte
Las expectativas relevadas por el BCU en el sector privado apuntan a que la TPM se mantendrá en el nivel actual hasta por lo menos octubre, cuando subiría 25 puntos básicos, hasta el 6%. Ese escenario base, pausa en la reunión próxima, suba más adelante, convive con una lectura más hawkish, es decir, el BCU prioriza combatir la inflación por encima del crecimiento económico, por lo que algunos economistas ven el riesgo de que el BCU se quede atrás de la curva.
El economista José Licandro sostuvo en su cuenta de red social X que la instancia actual "luce demasiado expansiva a la luz de las reglas de Taylor del BCU y podría impulsar un alza de TPM en julio o agosto". La referencia a las reglas de Taylor no es menor: se trata de la guía de calibración estándar que el propio BCU ha hecho pública y que relaciona el nivel de la TPM con la brecha entre las expectativas de inflación y la meta de 4,5% anual.
El presidente del BCU, Guillermo Tolosa, explicitó que la postura de la autoridad monetaria ante este contexto es la de esperar e ir evaluando el balance de riesgos en cada instancia de reunión del Copom. La fórmula de "esperar y evaluar" que viene usando la conducción del BCU desde que estalló el conflicto en Medio Oriente, a fines de febrero, implica que cada reunión se analiza de manera individual sin comprometerse con una senda predeterminada.
El dilema: inflación al alza con política en fase expansiva
El nudo del debate es que la política monetaria uruguaya se encuentra en una fase expansiva, la TPM por debajo de la tasa de equilibrio, en un momento en que la inflación viene acelerando. En escenarios de recrudecimiento del conflicto en Medio Oriente o si se dilata el alcance de un acuerdo entre las partes, el impacto inflacionario podría ser mayor, lo que podría habilitar una suba de la tasa de referencia. Por el otro lado, si el dólar continúa bajando y no se materializa la proyección alcista de tipo de cambio para los próximos meses, eso podría implicar una inflación más baja que lo proyectado.
Las proyecciones del BCU muestran que la inflación enfrentará presiones al alza durante el próximo año, manteniéndose dentro del rango de tolerancia y convergiendo a la meta en el horizonte de política monetaria. Esa proyección oficial convive con la realidad de que la inflación subyacente, que excluye los precios más volátiles y los rubros administrados, se aceleró hasta el 3,5% en marzo, una señal de que las presiones de fondo no son exclusivamente transitorias.
La decisión del Copom se conocerá esta semana y definirá si Uruguay mantiene la pausa que acumula ya dos reuniones consecutivas o si el BCU opta por mover primero y explicar después, siguiendo la lógica de un banco central que, en palabras de Tolosa, actúa "con dependencia, sin titubeo, con firmeza, ante cualquier evidencia de que la inflación está subiendo por encima de nuestras expectativas".