El Banco Central del Uruguay (BCU) inició una nueva fase expansiva de la política monetaria tras resolver, por unanimidad, una rebaja de 100 puntos básicos en la Tasa de Política Monetaria (TPM), que pasó a ubicarse en 6,5%.
El Copom alerta por los riesgos de una inflación excesivamente baja
El diagnóstico combina un escenario internacional incierto, menor dinamismo regional y condiciones locales que refuerzan las presiones desinflacionarias.
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El diagnóstico del BCU tras el recorte de tasas pone el foco en el dólar y los precios.
La decisión fue adoptada en la reunión del Comité de Política Monetaria (Copom) del 26 de enero, en un contexto marcado por una inflación persistentemente por debajo de la meta y una apreciación del peso que genera crecientes desafíos para la conducción monetaria.
La autoridad monetaria valoró positivamente la reducción de las expectativas de inflación y el avance del proceso desinflacionario, aunque alertó que el actual entorno, tanto global como doméstico, eleva los riesgos de que la inflación se mantenga por debajo del rango de tolerancia, afectando la convergencia simétrica hacia el objetivo del 4,5%.
Contexto internacional y regional
A nivel global, el escenario continúa dominado por una elevada incertidumbre, profundizada por las tensiones geopolíticas y por la evolución de las políticas económicas de Estados Unidos. Este marco contribuyó a una mayor debilidad del dólar a nivel internacional, particularmente frente a las monedas de América Latina, un movimiento que también se trasladó al mercado cambiario local.
En Estados Unidos, si bien la inflación viene moderándose, las expectativas aún permanecen desalineadas del objetivo de la Reserva Federal (Fed). El mercado laboral mostró cierta mejora hacia fines de 2025 y el consumo privado continuó expandiéndose, lo que llevó al Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) a mantener las tasas sin cambios en su última reunión.
En la región, la actividad económica muestra bajo dinamismo. En Brasil se proyecta una desaceleración del crecimiento, con inflación y expectativas en descenso y cercanas al objetivo, mientras el Banco Central mantiene la tasa de interés en 15%. En Argentina, la actividad sigue estancada y la inflación mensual continúa elevada, aunque con menores tensiones financieras tras la refinanciación parcial de la deuda.
Inflación: por debajo de la meta, pero con riesgos
En el plano local, la inflación cerró el año en 3,65%, con una caída de 45 puntos básicos respecto a noviembre y ubicándose por debajo de la meta por sexto mes consecutivo. La inflación subyacente descendió a 3,7% interanual, impulsada principalmente por la desaceleración de los precios transables, en un contexto de estabilidad de los commodities y apreciación del tipo de cambio.
Los precios no transables también mostraron una moderación, aunque más gradual, y se ubicaron en 5,84%. Para el BCU, esta asimetría entre componentes representa uno de los principales desafíos del proceso desinflacionario, ya que algunos sectores con menor exposición a la competencia externa como salud privada y educación continúan ajustando precios por encima del rango de tolerancia.
El Central subrayó que Uruguay presenta un proceso de desinflación más avanzado que el resto de la región, pero también una mayor sensibilidad de los precios a los movimientos del tipo de cambio, debido al elevado consumo de bienes importados y a la dolarización parcial de la economía. En ese marco, los riesgos de desvíos inflacionarios siguen siendo elevados.
Expectativas, actividad y mercado financiero
Las expectativas de inflación a dos años alcanzaron nuevos mínimos históricos. El promedio de los relevamientos se ubicó en 4,85%, mientras que la mediana de los analistas descendió a 4,45% en enero. En tanto, las expectativas de los operadores primarios se situaron en 4,62% y las de los empresarios en 5,3%.
La actividad económica muestra señales de moderación, en línea con lo previsto por el Copom. Los indicadores de corto plazo sugieren un crecimiento más lento, mientras que el mercado laboral exhibe señales mixtas: leve aumento de la tasa de actividad, una baja marginal del empleo y un crecimiento acotado de la masa salarial real con retrocesos en los últimos meses.
En el mercado financiero, la curva de Letras de Regulación Monetaria (LRM) se desplazó a la baja en todos sus plazos y se mantiene invertida, reflejando las expectativas de un entorno de tasas más bajas.
Tipo de cambio y decisión monetaria
El peso continuó apreciándose, en línea con otras monedas emergentes y con el debilitamiento global del dólar. Este movimiento se vio amplificado por factores locales como una elevada oferta de divisas asociada a la temporada turística, una menor demanda para importaciones de petróleo y episodios de menor liquidez y desbalances puntuales en el mercado cambiario.
El Copom evaluó que la debilidad del dólar ha contribuido al descenso de la inflación, pero advirtió que este fenómeno no favorece una convergencia ordenada hacia la meta y pone en riesgo la permanencia de la inflación dentro del rango de tolerancia. En este contexto, resolvió reducir la TPM en 100 puntos básicos e iniciar una fase expansiva de la política monetaria.
Además, el Directorio del BCU convocó a una reunión extraordinaria del Copom en marzo, con el objetivo de evaluar una eventual profundización del sesgo expansivo. De persistir las condiciones actuales, la autoridad monetaria no descartó el uso de instrumentos adicionales para asegurar un funcionamiento ordenado del mercado y preservar la estabilidad de precios.


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