El presidente del Banco Central del Uruguay (BCU), Guillermo Tolosa, aseguró que existen medidas complementarias fundamentales para consolidar el régimen de política monetaria y el proceso de baja inflación, entre las cuales ubicó la posibilidad de desindexar los precios de la economía.
En momentos donde el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) pregona una desindexación salarial que está por verse en el marco de las negociaciones salariales que se desarrollan, Tolosa pregonó desindexar y pesificar los precios en la economía “para reducir la persistencia inflacionaria”, así como para “evitar mecanismos automáticos de transmisión” con respecto al IPC pasado.
El presidente del BCU se refirió así en el marco de una conferencia organizada por la Academia Nacional de Economía, donde postuló la importancia de la credibilidad de la política monetaria, para lo cual sostuvo que “no basta con calibrar bien la tasa, también hay que ajustar el andamiaje y las poleas del régimen”.
Las tasas y el dólar
Por otra parte, Tolosa postuló que un segundo eje implica el desarrollo de mercados financieros en moneda local, con la intención de “mejorar la transmisión de la política monetaria a través de tasas de interés”, que hoy se encuentran en el 9% tras la última reunión del Copom.
A eso le sumó “la gestión ágil de pasivos monetarios para absorber presiones cambiarias sin generar desequilibrios adicionales”, al referirse al valor del dólar, que este primer semestre redujo su valor fuertemente, luego de un 2024 al alza.
“Este nuevo equilibrio no se dispone, se construye entre todos nosotros. No se fuerza, se convence”, planteó el jerarca y aclaró que “no se anuncia, se encarna en cada discurso, comunicado y presentación”.
Guillermo Tolosa, presidente del Banco Central del Uruguay,
La baja de las expectativas de inflación
Al mismo tiempo, Tolosa destacó que la inflación se encuentra hoy “prácticamente en el rango objetivo”, mientras valoró que “en un escenario base, se prevé que se mantenga en niveles cercanos a la meta”.
A la vez, destacó que más allá de la exposición a ciertos riesgos, “el reducido déficit de cuenta corriente, en torno al 1%, limita significativamente la probabilidad de ajustes externos que puedan comprometer la estabilidad de precios, como ocurrió en el pasado”.
Al valorar la credibilidad del BCU, destacó que la brecha entre las expectativas de inflación de los analistas y la meta oficial se redujo a un tercio en apenas tres meses, “alcanzando niveles históricamente bajos en tiempo récord”.
A su vez, ponderó la disminución de las expectativas de empresarios, algo que ocurre con mayor rezago, al considerar que por este motivo “las tasas exigidas por quienes adquieren bonos del Estado han descendido a mínimos sin precedentes, lo que se traduce en ahorros significativos para el país”.
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