El Banco Central del Uruguay (BCU) anticipa una inflación por encima de la meta para fin de año y un crecimiento por debajo de las previsiones del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), según surgen de las proyecciones macroeconómicas del último Informe de Política Monetaria (IPoM).
Sin embargo, el BCU anticipa que los impactos del shock geopolítico y energético derivado del conflicto en Medio Oriente van a ser acotados y que la presión inflacionaria será transitoria, para luego converger hacia el objetivo del 4,5% en el Horizonte de Política Monetaria (HPM), que incluye a los próximos 24 meses.
De esta manera, tras el último dato que elevó el IPC al 4,25% anual, la autoridad monetaria espera que toque el 5% entre fin de año y principios de 2027, mientras estima una mejora del PIB de 1,3%, tres décimas menos que lo anticipado por el MEF al revisar a la baja sus proyecciones en la Rendición de Cuentas.
Una inflación en alza hasta principios de 2027
El BCU se hizo eco de que el IPC parte en el segundo trimestre de niveles superiores a los previstos, por lo que proyecta un aumento transitorio hasta comienzos del año que viene, atribuido a “las mayores presiones provenientes de los precios externos medidos en pesos y del ajuste al alza en los precios de los componentes volátiles de la inflación”. Desde entonces, se anticipa una convergencia hacia el objetivo.
En ese punto, el IPoM destaca que la confianza de que la inflación se ubique dentro del rango de tolerancia durante el HPM se mantiene estable en niveles superiores al 60%, mientras un 21% cree que puede superar el 6% y un 16% que podría volver por debajo del piso del 3%
A su vez, muestra que la inflación transable se ubica por encima de lo previsto en el tramo inicial del HPM, impulsada inicialmente por el dólar y la inflación externa como consecuencia del conflicto geopolítico, para luego converger hacia niveles similares a los anteriores, mientras la no transable, que había ingresado al rango de tolerancia a fines de 2025, se mantendría en torno al techo pese a los efectos alcistas del shock a los precios de la energía.
Al analizar los componentes del indicador, precisó que la trayectoria exógena del IPC Resto parte de un nivel superior, luego evoluciona por debajo de la senda previa y converge al objetivo hacia el final del HPM, lo que refleja comportamientos diferenciados entre sus componentes.
A la par, la menor trayectoria de los precios administrados, que parte de un nivel más alto, incorpora el impacto de una caída del precio del petróleo en las tarifas energéticas domésticas. Finalmente, el IPC de frutas y verduras se ubica inicialmente en un nivel más bajo y luego se acelera como resultado de los efectos esperados del fenómeno climático El Niño, acercándose a la meta en los próximos 24 meses.
Un crecimiento menor al esperado por el MEF
Al trazar una previsión sobre la actividad económica, estimó un crecimiento del 1,3% del PIB, tres décimas menos que los supuestos del MEF en la Rendición de Cuentas, donde corrigió a la baja las expectativas superiores al 2% que avizoraba antes de la guerra en Medio Oriente.
Para el BCU, la economía mundial está apoyada por el dinamismo de la inteligencia artificial y por condiciones financieras favorables, aunque algo más restrictivas que en el primer trimestre, mientras los precios externos presentan una trayectoria superior a la prevista, con mayor inflación en los principales socios comerciales y una apreciación más pronunciada de sus monedas.
A nivel local, el IPoM espera que el impulso a la actividad llegue de la mano del consumo privado, guiado por el crecimiento de la masa salarial y el crédito, con un avance bastante menor en el consumo público y la inversión. Al mismo tiempo, las exportaciones netas aportarían en forma negativa este año, recogiendo los efectos de la sequía. Sin embargo, habría un efecto rebote en 2027 reflejando la normalización de los cultivos, con la soja a la cabeza.
De esta manera, la brecha de actividad continuaría cerrándose gradualmente, aunque se mantendría en terreno negativo los próximos dos años, ubicándose en torno a -0,5%.