7 de julio 2026 - 21:24

El Consejo Fiscal Autónomo advirtió que el gobierno se encamina a un escenario de más deuda y menos margen ante shocks externos

Al recalcular el plan de la Rendición de Cuentas, el organismo descubrió que el menor crecimiento empujará la deuda neta al límite legal para 2029.

La Rendición de Cuentas presentada por el equipo económico prevé salvar la meta de déficit fiscal recortando gastos, una estrategia que para el CFA muestra señales de agotamiento.

La Rendición de Cuentas presentada por el equipo económico prevé salvar la meta de déficit fiscal recortando gastos, una estrategia que para el CFA muestra señales de agotamiento.

Foto: Magnific

El Consejo Fiscal Autónomo (CFA) presentó su informe sobre la evolución de la situación fiscal al presentarse la Rendición de Cuentas 2025, la primera de la actual administración con capacidad de modificar la asignación presupuestal para 2027, 2028 y 2029 y concluyó que el cumplimiento de la meta de déficit fiscal estructural de 4,0% del Producto Interno Bruto (PIB) para este año "es alcanzable" si los ingresos se recuperan durante la segunda mitad del año.

El Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) reafirmó en la Rendición de Cuentas su compromiso con esa meta, pero modificó su composición interna. Los menores ingresos estructurales que trajo un escenario de menor crecimiento económico, estimados en 0,4% del PIB, se compensarían con una reducción de igual magnitud en el gasto estructural, de modo que la trayectoria del déficit no se altera en el papel. El CFA recordó que esta corrección "concuerda con la advertencia formulada" por el propio organismo en marzo, cuando alertó sobre el riesgo de que el resultado se deteriorara en torno a 0,5% del PIB si el crecimiento resultaba inferior al previsto en la Ley de Presupuesto.

El Consejo remarcó que tener éxito en 2026 "reviste especial importancia por tratarse del primer año de aplicación del nuevo marco fiscal" y que su cumplimiento resulta "crítico para fortalecer la credibilidad de la regla fiscal". Aclaró, de todos modos, que ese éxito no debería leerse como garantía de una trayectoria prudente: la meta comprometida para este año se ubica una décima del PIB por encima de la registrada en 2025.

La discusión de fondo: cuánto va a crecer realmente la economía

Detrás de la meta fiscal aparece la verdadera incógnita, que es el ritmo de la actividad, ya que con datos disponibles a mayo, el resultado fiscal efectivo del Gobierno Central y el Banco de Previsión Social (GC-BPS) en los últimos doce meses se ubicó en -3,7% del PIB, una mejora de 0,4 punto porcentual respecto del cierre de 2025, pero un deterioro de 0,3 punto frente a igual período del año anterior. El propio MEF ya había corregido a la baja su proyección de crecimiento para este año, desde 2,2% en la Ley de Presupuesto a 1,6% en la Rendición de Cuentas.

El problema, señaló el CFA, es que ni siquiera esa cifra corregida convence a los técnicos independientes: el Comité de Expertos, que asesora al propio Poder Ejecutivo, ubicó su mediana de crecimiento para 2026 en apenas 1,3% en su encuesta de mayo, tras haberla bajado también desde el 1,8% de febrero. "Un crecimiento inferior al incorporado en el escenario fiscal podría traducirse en una recaudación menor a la prevista, haciendo necesario adoptar medidas compensatorias adicionales", planteó el organismo, que recomendó continuar apoyándose en la moderación del gasto discrecional si hicieran falta nuevos ajustes, tal como ocurrió durante 2025.

El CFA fue más allá y advirtió sobre un patrón que ya se había verificado: la brecha entre las proyecciones oficiales y las privadas viene de arrastre y "se materializó en 2025", cuando terminó forzando una reducción del gasto efectivamente ejecutado. "Existe la preocupación de que lo mismo ocurra en 2026", sostuvo el Consejo, en una de las frases más directas de todo el informe.

La deuda, cada vez más cerca del techo

Más allá del resultado puntual de este año, lo que más inquietó al organismo fue la trayectoria de mediano plazo de la deuda neta, que definió como "uno de los principales focos de atención y preocupación" del Consejo. El gobierno proyectó que ese indicador convergería a 62,7% del PIB hacia 2029, todavía por debajo del ancla de 65% fijada en la propia regla fiscal. Pero cuando el CFA repitió el ejercicio reemplazando las proyecciones de crecimiento del MEF por las, más bajas, del Comité de Expertos, la deuda neta terminó ubicándose en 63,5% del PIB para el mismo año, "acercándose de ese modo más rápidamente al ancla" y "reduciendo el margen disponible para absorber futuros shocks adversos".

El Consejo fue categórico sobre lo que implicaría ese escenario alternativo: aun adoptando medidas adicionales de contención del gasto para compensar la menor recaudación, "ello no sería suficiente para retornar a la trayectoria de deuda proyectada por el MEF", debido al efecto que un menor crecimiento genera sobre el denominador del cociente deuda-PIB. Alcanzar la senda originalmente prevista en la Rendición de Cuentas, concluyó, "requeriría generar resultados fiscales superiores a las metas" de déficit estructural ya comprometidas.

El informe también valoró la aprobación del decreto reglamentario de la nueva regla fiscal dual, que incorporó mecanismos de corrección obligatorios ante desvíos de las metas, tal como el propio CFA había recomendado. Pero observó que esa normativa "no especifica con la precisión recomendada la intensidad ni los plazos de corrección", lo que definió como una falta de definición que "puede invitar a un gradualismo excesivo" en un contexto de mayor endeudamiento.

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