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28 de junio 2026 - 12:23

El BCU sale a absorber casi $58.400 millones en dos semanas con siete licitaciones de LRM y una Nota del Tesoro a 13 años

Los montos propuestos escalan de $25.900 millones en la primera semana a $32.500 millones en la segunda con una concentración de liquidez en el tramo corto.

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El calendario tentativo publicado este viernes por el Banco Central del Uruguay cubre dos quincenas consecutivas: del 29 de junio al 3 de julio y del 6 al 10 de julio. 

El Banco Central del Uruguay (BCU) publicó este viernes el calendario tentativo de colocación de títulos para las próximas dos semanas y prevé siete licitaciones de Letras de Regulación Monetaria (LRM) en pesos y una Nota del Tesoro de largo plazo en moneda indexada con un monto total propuesto en el segmento de LRM de 58.400 millones de pesos.

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La primera semana, del 29 de junio al 3 de julio, concentra tres licitaciones en pesos por un total de 25.900 millones pesos, más una apertura notable: el viernes 3 se licitará una Nota del Tesoro a 13 años con integración al día siguiente, instrumento que no forma parte del habitual ciclo semanal de regulación monetaria y que servirá para captar fondos del mercado en el tramo ultra-largo de la curva de rendimientos en pesos indexados. El monto de esa Nota no figuró en el calendario tentativo y deberá ser confirmado antes de la licitación por la Unidad de Gestión de Deuda del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF).

En cuanto a las LRM, el detalle de la primera quincena es el siguiente: el 29 de junio se licita la Serie 13823, primera vuelta, a 35 días (vencimiento 3 de agosto) por 12.500 millones de pesos con cupo no competitivo de 2.500 millones de pesos; el 1° de julio, la Serie 13824, primera vuelta, a 91 días (vencimiento 30 de setiembre) por 9.200 millones de pesos con 1.840 millones de pesos no competitivos; y el 3 de julio, la Serie 13785, cuarta vuelta, a 168 días (vencimiento 18 de diciembre) por 4.200 millones de pesos con 840 millones de pesos no competitivos.

La segunda semana, del 6 al 10 de julio, intensifica los montos. El lunes 6 se reabre la misma serie de vencimiento al 3 de agosto, esta vez a 28 días en lugar de 35, segunda vuelta, por 15.000 millones de pesos con cupo no competitivo de 3.000 millones de pesos; el 8 se relicita la serie con vencimiento al 30 de setiembre, ahora a 84 días (segunda vuelta), por 12.500 millones de pesos con 2.500 millones de pesos no competitivos; y el 9 de julio se licita la Serie 13818, cuarta vuelta, a 329 días (vencimiento 4 de junio de 2027) por 5.000 millones de pesos con 1.000 millones no competitivos.

La lógica detrás del calendario: rolleo de vencimientos y señal de liquidez

La estructura del calendario tiene una lógica clara de administración de la deuda de corto plazo en pesos, ya que las dos series con vencimiento al 3 de agosto y al 30 de setiembre se licitan en dos vueltas sucesivas en días diferentes, lo que le permite al BCU distribuir la absorción de liquidez a lo largo de la quincena y a los inversores calibrar sus posiciones sin concentrar toda la demanda en una única jornada.

El salto en los montos de la segunda semana, de 25.900 millones de pesos a 32.500 millones de pesos, responde al patrón habitual de inicio de trimestre: el sistema financiero dispone de mayor liquidez en pesos en esa ventana por el efecto de vencimientos previos, pagos de sueldos e impuestos al cierre del mes, y los bancos tienden a renovar sus posiciones en LRM con mayor volumen. El BCU no está en este caso aumentando estructuralmente la esterilización, sino acompasando la curva de vencimientos que él mismo genera semana a semana.

El contexto monetario en que aterrizan estas licitaciones

El telón de fondo de este calendario es una política monetaria que transitó en los últimos seis meses un ciclo de baja de tasas inédito, que arrancó a fines de 2025 con la TPM en 7,5% y se profundizó a través de una reducción de 100 puntos básicos y luego de 75 puntos básicos a principios de 2026, hasta llevar la tasa de referencia al 5,75% actual. En su última reunión del Copom, el BCU resolvió por unanimidad mantener la TPM en ese nivel, en un contexto de elevada incertidumbre global y con la inflación interanual subyacente acelerando hasta el 3,5%.

Ese ciclo expansivo fue el que llevó a las tasas de corte de las LRM a sus niveles más bajos en años. En enero, las LRM a 90 días cortaron en 7%, su menor nivel en cuatro años con demanda que duplicó la oferta, y en febrero los títulos a 28 días llegaron a cortar en 6,25%. Desde entonces el escenario cambió: el comunicado de la reunión del 26 de mayo fue interpretado por analistas como una señal hacia una política monetaria con sesgo menos expansivo, consistente con las señales que empieza a dar la regla monetaria "a la Taylor".

El mercado ya anticipa que el Directorio podría revisar la tasa al alza en el segundo semestre y Balanz proyecta tres ajustes al alza hasta alcanzar el 6,5%. En la primera semana de junio, las tasas de corte de las LRM se ubicaron en 8,54% a 30 días, 8,74% a 90 días y 8,78% a 360 días.

Esa tensión entre una TPM en mínimos y un mercado que empieza a descontar subas es el escenario en que el BCU aterriza las licitaciones de las próximas dos semanas. Las tasas de corte que emerjan, en especial en el tramo de 168 días de la primera semana y el de 329 días de la segunda, servirán como termómetro del apetito del mercado y de hasta dónde los inversores ven corrección en la TPM antes del próximo Copom, previsto para mediados de julio.

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