Los agentes económicos parecen observar el efecto alcista de la guerra en Medio Oriente como algo transitorio y mantienen sus proyecciones de inflación en línea con la meta del 4,5% establecida por el Banco Central del Uruguay (BCU).
La política monetaria del Banco Central del Uruguay gana credibilidad para los agentes económicos, pese al shock del petróleo.
Las expectativas de inflación del sector privado se alinean con las del Banco Central del Uruguay.
Los agentes económicos parecen observar el efecto alcista de la guerra en Medio Oriente como algo transitorio y mantienen sus proyecciones de inflación en línea con la meta del 4,5% establecida por el Banco Central del Uruguay (BCU).
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Así surge de las diferentes encuestas que utiliza como insumo la autoridad monetaria, donde el promedio de las expectativas quedó en 4,67%, apenas 17 puntos básicos por encima del objetivo del IPC, que en abril regresó al rango de tolerancia luego de perforar el piso del 3% y que aceleraría su trayectoria en los próximos meses por el impacto del conflicto bélico en la economía global.
Los analistas aguardan que la inflación supere levemente el objetivo este año y cierre en 4,6%, para superar transitoriamente ese nivel y luego regresar al 4,5% en el Horizonte de Política Monetaria (HPM), equivalente a los próximos 24 meses, según surge del boletín de evolución y expectativas de precios del BCU.
Algo similar ocurre con los representantes de los mercados financieros, que anticipan una inflación del 4,6% o levemente por encima en el próximo año, pero cerrando 2028 alineadas con el objetivo.
En tanto, la encuesta a los empresarios que elabora mensualmente el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) reflejó que los representantes de las compañías mantuvieron sus previsiones en torno al 5%, con mínimas señales alcistas, pero en mínimos históricos.
Este escenario refuerza la hipótesis de que el sector privado evalúa positivamente la credibilidad del BCU y la confianza en su política monetaria tras haber pausado el proceso de reducción de las tasas de interés, que hoy se encuentran en 5,75%.
Al mismo tiempo, puede interpretarse que tanto el mercado como analistas como empresarios perciben como una cuestión transitoria el fuerte aumento de los precios internacionales de la energía, que derivó en la suba de fertilizantes que encarece la producción y en una escalada del petróleo, que hoy se encuentra en torno a los 110 dólares por barril, lo que derivó en un fuerte incremento de los combustibles en Uruguay, con una nafta que sumó dos aumentos del 7% y un gasoil que trepó 7% el mes pasado y 14% este mes,
De esta manera, con un IPC que se aceleraría en los próximos meses desde el 3,16% actual de la mano del shock petrolero, resta evaluar qué ocurrirá con las tasas de interés. A once días de una nueva reunión del Comité de Política Monetaria (Copom), los agentes parecen descontar que la TPM se mantendrá, aunque el BCU advirtió que aguardará hasta último momento por la evolución del contexto global antes de tomar una decisión.