El dólar global retrocedió este lunes y se encaminó a cerrar abril con pérdidas, en un contexto dominado por el estancamiento de las negociaciones entre Estados Unidos e Irán y la expectativa por decisiones clave de los principales bancos centrales, en especial la Reserva Federal.
El índice dólar, que mide la evolución de la divisa frente a una canasta de monedas, cayó un 0,37% hasta los 98,27 puntos, acumulando su segunda jornada consecutiva a la baja. La moneda estadounidense, que había funcionado como refugio en marzo tras el inicio del conflicto, perdió impulso en abril ante las idas y vueltas diplomáticas.
La incertidumbre geopolítica siguió marcando el pulso del mercado. Si bien Pakistán intensificó los esfuerzos de mediación, las conversaciones directas entre Washington y Teherán fracasaron la semana pasada. En paralelo, Irán presentó una nueva propuesta que buscó postergar el debate nuclear, aunque sin señales claras de destrabar el conflicto. "El mercado no está seguro de si el alto el fuego se sostendrá ni de si las hostilidades se reanudarán", resumió un operador, en un escenario donde cada titular redefine las expectativas.
El foco pasa a la Reserva Federal
A la tensión geopolítica se sumó una semana cargada en materia de política monetaria. La Reserva Federal (Fed) inició su reunión de dos días, en la que se espera que mantenga las tasas sin cambios, pero con la atención puesta en el futuro liderazgo del organismo.
El actual presidente de la Fed, Jerome Powell, enfrenta lo que podría ser su última reunión al frente del organismo monetario, mientras avanza el proceso político para designar a su posible sucesor, Kevin Warsh. El mercado ya empezó a descontar un enfoque más agresivo en materia de recortes de tasas bajo una nueva conducción, aunque persisten dudas sobre ese escenario. En este contexto, los operadores redujeron sus apuestas sobre una baja de tasas en el corto plazo, en parte por la resiliencia que sigue mostrando la economía estadounidense.
El euro sube y el yen se mantiene en zona crítica
En el mercado cambiario, el euro avanzó un 0,11% hasta los 1,1733 dólares, impulsado por la expectativa de la reunión del Banco Central Europeo (BCE), mientras que la libra esterlina también mostró ganancias.
El yen japonés se mantuvo cerca del umbral de 160 unidades por dólar, nivel que muchos consideran clave para una eventual intervención oficial, en un contexto en el que el Banco de Japón evalúa sus próximos movimientos.
Wall Street, entre récords y cautela
En paralelo, los mercados bursátiles estadounidenses mostraron señales mixtas en una jornada volátil. El S&P 500 y el Nasdaq lograron leves avances y volvieron a marcar máximos históricos, mientras que el Dow Jones cerró con una leve baja.
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Dow Jones: -0,13%
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S&P 500: +0,12%
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Nasdaq: +0,20%
El mercado operó sin una dirección clara, en medio de una combinación de factores: resultados corporativos, tensiones geopolíticas y expectativas sobre tasas de interés. La temporada de balances se mantuvo sólida, con más del 80% de las empresas superando previsiones, aunque el contexto internacional comenzó a introducir mayor cautela.
A nivel corporativo, se destacaron algunos movimientos relevantes:
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Verizon subió tras reportar un crecimiento mayor al esperado en suscriptores.
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Domino’s Pizza cayó con fuerza tras decepcionar en ventas.
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Nvidia extendió su rally y volvió a impulsar al sector tecnológico.
En términos sectoriales, las acciones vinculadas a comunicación lideraron las subas, mientras que el consumo básico quedó rezagado.
Un mercado atravesado por la guerra y la energía
El trasfondo sigue siendo el mismo: la guerra en Medio Oriente y su impacto sobre la energía. El petróleo se mantuvo cerca de los 108 dólares, lo que refuerza los temores inflacionarios y condiciona tanto a bancos centrales como a inversores.
Con este escenario, el dólar dejó de ser el único refugio y empezó a ceder terreno, mientras los mercados buscan señales más claras sobre el rumbo del conflicto y la política monetaria global.
La conclusión es clara: el mercado sigue operando en modo espera, con alta sensibilidad a cada novedad geopolítica y con la mirada puesta en decisiones que pueden redefinir el equilibrio financiero global en las próximas semanas.
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