El Banco Central del Uruguay (BCU) especificó que tanto la inflación como el debilitamiento del dólar a nivel global ante el conflicto en Medio Oriente son los dos principales factores que se tuvieron en cuenta a la hora de analizar y haber decidido mantener la Tasa de Política Monetaria (TPM) en 5,75% anual.
Tras mantener las tasas, el BCU pone el foco en la inflación y en el debilitamiento del dólar global
El Banco Central del Uruguay analizó la dinámica de precios y señaló desafíos para sostener la inflación dentro del rango meta.
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El dólar global cayó en medio de la incertidumbre por la guerra
El Banco Central del Uruguay ve riesgos en materia de inflación.
Tras la publicación de la minuta del último Comité de Política Monetaria (Copom), que tuvo lugar el pasado martes, las autoridades del BCU evaluaron que la política monetaria se encuentra en una posición sólida para enfrentar el shock geopolítico actual, ya que la inflación se mantiene por debajo del objetivo, las expectativas de inflación están ancladas en la meta y la instancia es expansiva.
En el escenario base, la minuta establece que "la inflación se acelera principalmente por el conflicto en Medio Oriente; no obstante, se ubica siempre dentro del rango de tolerancia y se mantiene la convergencia hacia la meta en el HPM (Horizonte de Política Monetaria), luego de situarse leve y transitoriamente encima de la misma".
De esta manera, identificaron dos factores importantes, pero que tienen un futuro incierto. "En materia de riesgos al alza de inflación, el principal es la materialización de un escenario de mayor severidad y persistencia del shock energético ante una posible extensión o recrudecimiento del conflicto. Dentro de los riesgos a la baja, el principal factor es la continuación del debilitamiento global del dólar en el contexto de transiciones en políticas de países avanzados y condiciones financieras globales particularmente laxas. Dichos escenarios requerirían reacciones de política de signo contrario para reencauzar la inflación a la meta", establece el comunicado.
Un contexto económico incierto
El análisis del Copom a nivel global establece que el inicio de la guerra en Medio Oriente generó un shock de oferta con efectos que se transmiten a través del encarecimiento de la energía —en particular del petróleo—, el aumento de los costos logísticos y el deterioro de las condiciones financieras globales, traduciéndose en presiones inflacionarias a nivel global. Esto, generó que la inflación global muestre una aceleración en los últimos meses.
"La región también resintió el impacto y continúa con bajo dinamismo de la actividad. Brasil enfrenta perspectivas de desaceleración moderada de la actividad, con inflación mostrando cierta aceleración en el margen, por lo que el ciclo de recortes de la tasa Selic sería más gradual. En Argentina, la recuperación de la actividad continúa siendo heterogénea y el proceso de desinflación perdió impulso en un contexto de mayor volatilidad", establece la minuta.
De esta manera, el Comité valoró positivamente el mantenimiento del anclaje de las expectativas de inflación con la meta, en un contexto de shock geopolítico de elevada incertidumbre. Evaluó que los riesgos actuales —tanto en la persistencia del conflicto como en la reacción de las principales variables— aconsejan preservar el margen de acción de la política monetaria. Así, el objetivo de esta decisión es asegurar "las condiciones para que la inflación converja hacia el objetivo de 4,5% anual y las expectativas se mantengan alineadas con la meta en el HPM".


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