El dólar global retrocedió este martes luego de que la inflación de Estados Unidos se desacelerara más de lo esperado en junio, un dato que moderó las expectativas de un endurecimiento inmediato de la política monetaria por parte de la Reserva Federal (Fed), aunque el conflicto entre Estados Unidos e Irán mantiene la presión sobre los precios de la energía y limita el alivio para los mercados.
El índice dólar, que mide el desempeño de la divisa estadounidense frente a una canasta de seis monedas de referencia, cayó un 0,6% hasta 100,68 puntos, mientras el presidente de la Fed, Kevin Warsh, inició su primer testimonio semestral ante el Congreso.
"El dato del IPC, más débil de lo esperado, contrarrestó la reciente postura restrictiva de la Reserva Federal, lo que provocó una caída del dólar a medida que los mercados redujeron sus expectativas respecto a la Fed", explicó Uto Shinohara, estratega sénior de inversiones de Mesirow Currency Management.
La inflación alivió al mercado, pero persisten los riesgos
Los analistas advirtieron, sin embargo, que el alivio podría ser transitorio. La desaceleración de la inflación corresponde a un período previo al recrudecimiento del conflicto en Medio Oriente, que volvió a impulsar el precio del petróleo y podría trasladarse nuevamente a los índices de precios.
Las fuerzas estadounidenses e iraníes continuaron intercambiando ataques en el Golfo Pérsico, mientras el tránsito marítimo por el estrecho de Ormuz permanece prácticamente paralizado, una situación que llevó al petróleo a acercarse nuevamente a los 90 dólares por barril.
Ante ese escenario, los inversores siguen evaluando hasta qué punto el aumento de los costos energéticos podría obligar a la Fed a mantener una política monetaria más restrictiva durante el resto del año.
Wall Street recuperó terreno tras el dato de inflación y los balances bancarios
En el mercado bursátil, las acciones estadounidenses cerraron con ganancias impulsadas por un dato de inflación más moderado de lo esperado y por sólidos resultados del sector bancario, que reforzaron el apetito por el riesgo pese a la escalada de tensión entre Estados Unidos e Irán.
El S&P 500 avanzó un 0,38%, el Nasdaq ganó un 0,90%, impulsado por un repunte de las acciones de semiconductores, mientras que el Dow Jones terminó prácticamente estable con una suba del 0,02%.
Entre los bancos, JPMorgan Chase trepó un 9% tras superar las previsiones de ganancias del segundo trimestre, Goldman Sachs avanzó un 2,5% y Bank of America sumó un 1,9%. En contraste, Citigroup cayó un 5,3% por preocupaciones sobre sus gastos y Wells Fargo perdió un 2,7%. Entre las tecnológicas, IBM se desplomó un 25,2% luego de proyectar ingresos para el segundo trimestre por debajo de las estimaciones del mercado.
La Fed mantiene la cautela
Warsh reiteró recientemente que quienes esperen una flexibilización de la política monetaria probablemente "se sentirán decepcionados", aunque evitó anticipar el rumbo que tomará el banco central en las próximas reuniones.
De acuerdo con la herramienta FedWatch del CME Group, la probabilidad de una suba de tasas en la reunión de julio cayó del 42% al 12% tras conocerse el dato de inflación. Sin embargo, el mercado todavía asigna alrededor de un 80% de probabilidades a que la Fed eleve los tipos de interés antes de que finalice el año.
En la misma línea, el gobernador de la Fed, Christopher Waller, sostuvo que las tasas podrían tener que subir "a corto plazo" si la inflación vuelve a acelerarse y permanece muy por encima del objetivo del 2%.
El euro avanza y el yen sigue bajo presión
El debilitamiento del dólar impulsó a las principales monedas. El euro avanzó 0,66%, hasta 1,1455 dólares, mientras que la libra esterlina ganó 0,53%, hasta 1,3417 dólares.
Por su parte, el yen japonés se fortaleció 0,34%, hasta 161,89 unidades por dólar, aunque continúa cerca de sus mínimos de los últimos 40 años, lo que mantiene a los operadores atentos ante una posible intervención de las autoridades japonesas.
La moneda nipona recibió un impulso temporal luego de que la ministra de Finanzas, Satsuki Katayama, señalara que el gobierno podría revisar la asignación de activos de los fondos públicos de pensiones si cambian significativamente las condiciones del mercado. Sin embargo, funcionarios del Ejecutivo aclararon que no existen planes de realizar modificaciones en el corto plazo.