14 de julio 2026 - 14:28

Sergio Abreu: "Los presidentes hoy intercambian más adjetivos que objetivos"

El secretario general de la Aladi analizó en entrevista con Ámbito las trabas burocráticas que frenan el comercio y valoró el acuerdo Mercosur-UE como una señal de seguridad jurídica.

El secretario general de la Aladi, Sergio Abreu, analizó las dificultades de la integración regional.

El secretario general de la Aladi, Sergio Abreu, analizó las dificultades de la integración regional.

El secretario general de la Asociación Latinoamericana de Integración (Aladi), Sergio Abreu, sostuvo que la principal deuda de la integración regional sigue siendo la eliminación de las trabas burocráticas que dificultan el comercio entre los países latinoamericanos.

En entrevista con Ámbito, Abreu defendió el nuevo acuerdo para facilitar la circulación de bienes culturales, valoró el tratado entre el Mercosur y la Unión Europea (UE) como una señal de seguridad jurídica y advirtió que la región debe fortalecer su comercio intrarregional en un escenario marcado por la competencia entre China y Estados Unidos. “Hoy los presidentes intercambian más adjetivos que objetivos”, resumió al analizar el momento político de América Latina.

—La Aladi acaba de impulsar un acuerdo para facilitar la circulación regional de bienes vinculados a proyectos culturales. ¿De qué se trata esta iniciativa?

Es un acuerdo para impulsar la circulación regional de bienes asociados a proyectos culturales. La economía creativa en nuestra región genera alrededor de 124.000 millones de dólares, cerca del 2,2% del Producto Interno Bruto (PIB), y además tiene un enorme valor porque acumula conocimiento y patrimonio generacional en la música, los instrumentos, las expresiones culturales y creativas. Lo que buscamos es facilitar esa circulación.

—¿Qué obstáculos intenta eliminar concretamente?

Principalmente las trabas administrativas, los requisitos regulatorios, las medidas técnicas y los procedimientos burocráticos que hoy dificultan el movimiento de estos bienes. Un ejemplo es la admisión temporaria mediante el cuaderno ATA, que permite que equipos e instrumentos entren y salgan temporalmente de un país sin pagar derechos de importación ni realizar complejos trámites aduaneros.

Esto es muy importante para conciertos, espectáculos, exposiciones, museos, universidades o instituciones científicas. Estamos hablando de instrumentos musicales, equipos audiovisuales, sistemas de iluminación, drones, escenografías, piezas para exposiciones y todo aquello que forma parte de actividades culturales, educativas, científicas o de innovación.

—¿Puede convertirse en un modelo para destrabar la circulación de otros bienes dentro de la región?

Sí. De hecho, ya lo hicimos con el sector de cosméticos y otros productos para el hogar, donde trabajamos para eliminar obstáculos técnicos al comercio. Una vez que esos obstáculos desaparecen, se puede importar, exportar y comercializar con procedimientos mucho más simples. La misión de la Secretaría General de la Aladi es precisamente esa: facilitar el comercio, promover la inclusión social y trabajar especialmente con las micro, pequeñas y medianas empresas, que representan cerca de 20 millones de empresas en la región.

La Aladi apuesta a la integración de los países del Mercosur con otras regionales.

La Aladi apuesta a la integración de los países del Mercosur con otras regionales.

—La Aladi también desarrolló una plataforma digital para las pymes. ¿Qué ofrece?

Es una innovación muy importante y todavía poco conocida. Funciona como una oficina virtual de comercio exterior. Una empresa puede ingresar, indicar qué producto quiere exportar y obtener información actualizada sobre restricciones, preferencias arancelarias, requisitos y oportunidades que muchas veces no están siendo aprovechadas. Con inteligencia artificial y herramientas digitales estamos acercando información que antes era muy difícil de conseguir, especialmente para las pequeñas empresas.

—¿En qué otros proyectos trabaja actualmente la Aladi?

Estamos muy cerca de concretar el certificado de origen regional. Es un instrumento fundamental porque acredita el origen de un producto y permite acceder a las preferencias arancelarias dentro de la región. Es un mandato que lleva casi diez años pendiente y estamos en la etapa final de ese trabajo. Cuantos más instrumentos logremos poner en funcionamiento, más facilidades tendrán las pequeñas y medianas empresas y también sectores como las industrias creativas.

—¿Esas barreras administrativas siguen siendo uno de los principales obstáculos para la integración regional?

Exactamente. Mi objetivo es la facilitación del comercio: eliminar las trabas burocráticas que muchas veces hacen que el comercio supuestamente esté libre, pero en la práctica no ocurra. Después aparecen otros desafíos de enorme magnitud, como la infraestructura, el transporte o las hidrovías. Pero si queremos empezar por algo concreto, debemos cumplir con lo básico: facilitar el comercio, simplificar las aduanas, modernizar los certificados y dar mayor dinamismo a un mercado cultural que mueve 124.000 millones de dólares.

—¿Cómo se compara esa realidad con la apertura comercial que hoy impulsa la región hacia mercados extrarregionales, por ejemplo, con la Unión Europea?

Son situaciones diferentes. Cuando una mercadería llega por los puertos europeos ya existe un sistema muy desarrollado y digitalizado. En cambio, el comercio intrarregional enfrenta muchas más dificultades burocráticas. Un ejemplo es el puerto de Chancay, en Perú, que ya opera con procesos completamente digitalizados, incluso para el registro de los camioneros. En cambio, cuando hablamos del comercio entre nuestros países, todavía existen muchos obstáculos administrativos que dificultan el aprovechamiento efectivo de las preferencias arancelarias.

—Muchas de estas iniciativas exceden incluso al Mercosur. ¿Cuál es el papel de la Aladi?

La Aladi es el único gran foro de negociación comercial de América del Sur. Allí conviven el Mercosur y la Comunidad Andina. Lo importante es que permite celebrar acuerdos de alcance parcial, es decir, entre dos, tres o más países, sin necesidad de que participen todos los miembros. Así funcionan el propio Mercosur, este acuerdo sobre bienes culturales, el acuerdo del sector cosmético o numerosos acuerdos bilaterales. Incluso las negociaciones de Panamá para incorporarse al Mercosur se realizan dentro del marco institucional de la Aladi

—¿Qué valoración hace del acuerdo Mercosur-UE?

Tiene dos grandes dimensiones. La primera es que representa una señal de seguridad jurídica y normativa. En un momento en que la Organización Mundial del Comercio (OMC) atraviesa una profunda crisis, este tipo de acuerdos demuestra que todavía existen países dispuestos a respetar reglas comunes. La segunda dimensión es económica. Europa sigue siendo uno de los principales inversores en América Latina y el acuerdo puede fortalecer tanto las inversiones como el comercio. Naturalmente, existen temas sensibles, como la cuota de carne de 99.000 toneladas, donde persisten posiciones muy proteccionistas, especialmente en algunos países europeos. Pero el proceso recién comienza.

—Ese escenario también está atravesado por la competencia entre China y Estados Unidos.

Sin duda. Hoy el gran eje geopolítico es Estados Unidos-China. Europa también busca mantener su presencia en América Latina frente al avance comercial chino. Por eso es tan importante fortalecer simultáneamente nuestra integración regional y los acuerdos con terceros bloques.

—¿Cómo evalúa el estado actual de la integración latinoamericana?

Tenemos todas las herramientas para comerciar más entre nosotros, pero muchas preferencias arancelarias no se utilizan justamente por estos obstáculos administrativos.Al mismo tiempo existe una competencia muy fuerte de actores externos. Hoy China es el principal socio comercial de países como Uruguay, Brasil, Argentina o Chile, incluso sin contar con preferencias arancelarias como las que nosotros sí tenemos entre países de la región. Por eso debemos crear mejores condiciones para aumentar el comercio intrarregional, especialmente para las pequeñas y medianas empresas.

—¿La fragmentación política también afecta ese proceso?

Sí. La Aladi no tiene cláusulas democráticas porque es un organismo estrictamente comercial, pero la fragmentación política influye. Antes podían existir diferencias entre gobiernos sin afectar demasiado la integración. Hoy la polarización ideológica muchas veces dificulta avanzar. Yo suelo resumirlo con una frase: “Hoy los presidentes intercambian más adjetivos que objetivos.”

—¿Cuál debería ser entonces la prioridad de la integración regional?

La prioridad debe ser la inclusión social a través de la integración económica. Siempre digo lo mismo: si no hay inversión, no hay comercio; si no hay comercio, no hay empleo; si no hay empleo, no hay paz social. América Latina enfrenta enormes desafíos: alrededor del 54% del empleo es informal, seguimos siendo una de las regiones más desiguales del mundo y existe una creciente brecha productiva, tecnológica y digital.

Todo eso termina convirtiéndose en una brecha social. Por eso el gran desafío es incorporar a las pequeñas y medianas empresas a la economía moderna mediante herramientas digitales, facilitación del comercio e infraestructura. Si no reducimos ese rezago, América Latina corre el riesgo de quedar cada vez más relegada en la economía mundial.

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