El dólar global encontró cierto equilibrio después de días de alta volatilidad, entre las esperanzas de una desescalada en la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán y las preocupaciones de que ese optimismo pudiera ser prematuro.
El dólar global se estabilizó y Wall Street cerró sin dirección
Los inversores oscilaron entre un posible fin de la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán y el temor de que el alivio resulte prematuro.
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El dólar global se encamina a su mayor ganancia semanal en más de un año, impulsada por la tensión geopolítica
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El dólar aumentó casi un 5% en la primera semana del mes
El dólar se estabilizó mientras se esperan novedades sobre el conflicto en Medio Oriente.
El índice dólar cerró con una suba moderada de 0,18% hasta las 98,907 unidades, recuperándose desde un mínimo intradía de 98,49 alcanzado en medio de las oscilaciones del mercado. El euro subió levemente hasta 1,1645 dólares, la libra esterlina avanzó 0,1% a 1,3455 dólares y el yen cedió a 157,49 por dólar.
La divisa estadounidense mantiene su condición de refugio predilecto. Un análisis de Deutsche Bank señaló que movimientos más pronunciados para salir de activos riesgosos solo ocurrirían si hubiera un cambio de política de los bancos centrales junto con señales tangibles de desaceleración económica más amplia. "No creo que el mercado esté siendo demasiado optimista. Lo que ocurrió la semana pasada fue simplemente una reacción exagerada", dijo Nick Kennedy, estratega de divisas de Lloyds, a Reuters.
Wall Street cerró mixto con la tecnología como único sector ganador
Los índices estadounidenses terminaron sin dirección clara. El Dow Jones cayó 34,29 puntos, un 0,07%, a 47.706,51. El S&P 500 perdió 14,51 puntos, un 0,21%, a 6.781,48. El Nasdaq ganó apenas 1,16 puntos, un 0,01%, a 22.697,10, sosteniéndose gracias al rebote de los fabricantes de chips. De los once sectores del S&P 500, solo tecnología cerró en verde. Nvidia subió 1,2%, SanDisk avanzó 5,1% y Western Digital 1,6%. Oracle ganó más del 7% en operaciones extendidas tras publicar sus resultados trimestrales. Centene se desplomó más del 16% pese a reafirmar su pronóstico de ganancias.
"Hay mucha confusión entre los inversores. Ves titulares de la Casa Blanca que dan esperanza al mercado y luego prevalecen las mentes más claras y los mercados se dan cuenta de que esto está lejos de terminar", resumió Tim Ghriskey, estratega de Ingalls & Snyder. El fantasma de la estanflación siguió sobrevolando la jornada, con el mercado laboral debilitándose al mismo tiempo que los costos de energía presionan al alza. Esta semana se esperan datos clave que podrían mover los mercados: el IPC, la segunda estimación del PBI del cuarto trimestre y el informe de Gasto de Consumo Personal.
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