25 de abril 2025 - 11:56

El "efecto Donald Trump" altera las reglas mundiales y ya se siente en Uruguay

Mercados, divisas y proyecciones de crecimiento se vieron a la baja tras los aranceles "recíprocos", un impacto global que tiene su correlato local.

Tanto el FMI como el Banco Mundial recortaron sus perspectivas de crecimiento para Uruguay tras los aranceles de Trump.

Tanto el FMI como el Banco Mundial recortaron sus perspectivas de crecimiento para Uruguay tras los aranceles de Trump.

Foto: Reuters

Más de 20 días pasaron desde el “Día de la Liberación” y el anuncio del presidente estadounidense, Donald Trump, sobre la implementación de aranceles “recíprocos” de, por lo menos, el 10% para sus socios comerciales, incluido Uruguay; y los primeros efectos de dichas medidas ya se observan tanto en las economías mundiales como en el escenario local.

Entre anuncios, contra anuncios y un estado de incertidumbre generalizado, los impactos en cifras de la guerra comercial entre Estados Unidos y China, principalmente —pero también de los aranceles estadounidenses, en general—, comienzan a consolidarse.

El escenario que más ejemplifica esto son los mercados, con algunas situaciones que encienden las alarmas: por ejemplo, que el S&P 500, uno de los más estables, está muy cerca de la zona bajista tras caer casi un 10% y arrastrar también otros índices como el Stoxx 600 europeo; o que el dólar se encuentra en mínimos de cuatro años mientras los bonos del Tesoro estadounidense, pilar del sistema financiero mundial, se encuentran gravemente afectados por una de sus peores liquidaciones en décadas.

Mientras tanto, el índice de volatilidad CBOE, a menudo llamado el "indicador del miedo" de Wall Street, superó los 50 puntos, su nivel más alto desde la pandemia de Covid-19 hace cinco años, lo que indica una profunda inquietud entre los inversores. Desde entonces, ha retrocedido hasta alrededor de 30, pero se encuentra muy por encima de su nivel medio a largo plazo de 17,6, según LSEG Datastream.

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Todo esto ya impactó de manera directa en las proyecciones de crecimiento global: mientras los temores —y el riesgo— de una recesión en Estados Unidos crece, el Fondo Monetario Internacional (FMI) recortó sus perspectiva de mejora del PBI en 2025 en casi un punto para la principal potencia económica mundial, pasando del 2,7% al 1,8%.

Y, en consecuencia, también el conjunto de las economías globales vio reducidas sus previsiones: el ritmo de crecimiento disminuirá del 3,3% estimado en 2024 a un 2,8% en 2025, antes de recuperarse al 3% en 2026, lo que representa una revisión a la baja en medio punto porcentual para este año respecto de las proyecciones realizadas en enero pasado; y de tres décimas para el año siguiente —3,2% para ambos.

El impacto también llega a Uruguay

Pese a ser un pequeño país alejado del centro global y al sur del mundo, aunque también por ello con alto grado de dependencia de sus socios comerciales, Uruguay comienza a sentir, asimismo, el impacto del “efecto Trump”.

En un principio, en algunos sectores había buenas perspectivas respecto al cambio arancelario mundial: el país había recibido un 10% en términos de aranceles “recíprocos”, el nivel más bajo entre los gravámenes repartidos por el presidente republicano; por lo que el balance era positivo, sobre todo considerando las tarifas aplicadas a otros países competidores en ciertos mercados. La conclusión lineal permite —¿permitía?— pensar que pueden haber beneficios para los productos uruguayos, y así lo expresaron incluso desde el gobierno, aunque con cautela.

Sin embargo, las perspectivas de crecimiento fueron el primer golpe de realidad sobre los efectos de la conmoción económica mundial: el FMI bajó sus perspectivas de expansión del PBI uruguayo para este año, del 3% al 2,8%; y el Banco Mundial (BM) hizo lo mismo, del 2,6% publicado en enero al 2,3%. Las estimaciones de los organismos mundiales están en torno a las de los analistas consultados por el Banco Central del Uruguay (BCU), que apuntan a un crecimiento del 2,5%.

El motivo es claro: el alto nivel de incertidumbre en las principales economías mundiales se derrama, inevitablemente, sobre los países que dependen del comercio que esas naciones. Y cabe recordar que Estados Unidos y China están entre los principales socios de Uruguay. Por lo que, en caso de profundizarse la guerra arancelaria, es posible que los efectos negativos sobre la economía local también lo hagan. Un escenario para nada optimista, sobre todo cuando la necesidad de crecer a mayores tasas anuales se hace cada vez más imperante para resolver el alto nivel de déficit.

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