El Frigorífico Tacuarembó continúa negociando una reestructura que inicialmente contemplaba la reducción de 150 puestos, en un escenario marcado por la paralización de la faena y el envío de unos 1.300 trabajadores al seguro de desempleo.
La planta del grupo MBRF permanece con la faena paralizada por la pérdida temporaria del mercado chino.
Las partes volverán a verse las caras en el MTSS con el asesoramiento del Instituto Cuesta Duarte para intentar frenar los despidos restantes.
El Frigorífico Tacuarembó continúa negociando una reestructura que inicialmente contemplaba la reducción de 150 puestos, en un escenario marcado por la paralización de la faena y el envío de unos 1.300 trabajadores al seguro de desempleo.
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De los trabajadores alcanzados por la nueva propuesta de la compañía, 50 ya aceptaron retiros incentivados, por lo que otros 100 puestos permanecen en discusión. El ministro de Trabajo y Seguridad Social (MTSS), Juan Castillo, explicó este miércoles que la faena se encuentra detenida puntualmente por una situación vinculada al mercado chino. La empresa aprovechó la coyuntura para enviar trabajadores al seguro de paro y plantear una reestructura para el momento en que se retome la actividad. Las partes ya tuvieron una instancia de negociación y volverán a reunirse.
El conflicto se arrastra desde agosto, cuando la empresa presentó ante el MTSS un plan que contemplaba la reducción de 150 puestos, modificaciones en la organización de la producción y la tercerización de algunos servicios. El sindicato rechazó entonces la propuesta y planteó la necesidad de buscar alternativas que no impliquen despidos ni una reducción de los salarios.
De acuerdo con el documento presentado por la compañía en agosto, uno de los cambios planteados alcanza al sector de faena. La propuesta contemplaba que los dos turnos trabajaran a una velocidad uniforme de 100 reses por hora, frente a las velocidades diferentes que se aplicaban hasta ese momento. La dotación de ese sector pasaría de 310 a 270 trabajadores.
En desosado, la empresa también planteó modificar la velocidad de producción y reducir la dotación de 548 a 468 operarios; en cuarteo, la propuesta contemplaba una reducción de 47 a 44 trabajadores, también se planteó que los grupos de los distintos sectores rotaran los horarios cada 15 días. La reestructura incluía además la tercerización de las tareas de carga y descarga correspondientes al embarque de exportación y modificaciones en la organización del trabajo de los mecánicos en línea. El argumento empresarial estuvo vinculado con cuestiones técnicas, operativas y de eficiencia.
Otro de los puntos que generó rechazo sindical fue el impacto sobre los salarios. El sindicato señaló que los cambios en el esquema de productividad podían implicar una reducción salarial de entre 40% y 45%, mientras que la Federación Obrera de la Industria de la Carne y Afines (Foica) había denunciado una posible rebaja de entre 45% y 50%.
La situación laboral se agravó durante setiembre. Unos 1.300 de los aproximadamente 1.700 trabajadores del frigorífico fueron enviados al seguro de desempleo en dos etapas. Un grupo menor permaneció en la planta para realizar tareas de mantenimiento. La empresa también mantiene una planta de producción de hamburguesas que funciona de manera independiente. Según reportes previos, ese sector mantiene actividad mientras la operativa principal del frigorífico permanece prácticamente detenida.
El escenario llevó al sindicato y a la FOICA a reclamar que los despidos fueran retirados de la mesa de negociación. En setiembre, los trabajadores realizaron una movilización en Tacuarembó contra la reestructura y la rebaja salarial planteada por la empresa, que luego decidió poner en pausa los despidos restantes mientras avanzaban las negociaciones. En ese momento, los 50 retiros incentivados redujeron de 150 a 100 los puestos que permanecían potencialmente afectados por la reestructura.
La paralización de la planta se produjo además en un contexto complicado para la colocación de carne en China. El Frigorífico Tacuarembó quedó afectado por la caída y las suspensiones temporales de las compras del mercado chino luego de la detección de residuos de un producto veterinario en un envío, a lo que se sumó la escasez de ganado para faena.
El ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP), Alfredo Fratti, había señalado en setiembre que la situación estaba relacionada con la pérdida de la habilitación para exportar al mercado chino y sostuvo que la recuperación de ese destino sería determinante para la normalización de la actividad de la planta. También indicó que Uruguay continuaba realizando gestiones para recuperar el acceso.
Desde el sindicato, sin embargo, se cuestionó que la situación del mercado chino fuera utilizada como fundamento para avanzar con la reestructura. La FOICA también señaló que la planta había realizado inversiones importantes y cuestionó la decisión de reducir la plantilla en paralelo con esos proyectos.
Este miércoles Castillo confirmó que las partes volverán a reunirse para continuar discutiendo el futuro de la plantilla. La negociación cuenta con la participación del comité de base y la organización sindical, mientras está prevista además la intervención del Instituto Cuesta Duarte para asesorar a los trabajadores. Por ahora, los 100 puestos que quedaron fuera de los retiros incentivados continúan en discusión. A su vez, unos 1.300 trabajadores permanecen en el seguro de desempleo y la fecha de normalización de la faena continúa vinculada a la evolución de la situación comercial con China.
El Frigorífico Tacuarembó pertenece a MBRF, la compañía surgida de la combinación de Marfrig y BRF, y es uno de los principales complejos de la industria cárnica uruguaya. La resolución de la negociación definirá no solo el tamaño de la plantilla cuando se retome la actividad, sino también las condiciones de trabajo y el esquema productivo de la planta.