La misión oficial que llevará adelante el gobierno en China buscará resolver los problemas de habilitación y controles sanitarios para consolidar a Uruguay como proveedor confiable de carne de calidad, ampliar las exportaciones y sumar frigoríficos al mercado, mientras el país encuentra oportunidades inéditas ante las restricciones europeas a Brasil y la menor presencia de Estados Unidos en el mercado chino.
Autoridades del Instituto Nacional de Carnes (INAC) y del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) viajarán en los próximos días para mantener reuniones con la Administración General de Aduanas de China y acordar procedimientos sobre el control de los residuos veterinarios y garantizar la inocuidad de la carne exportada. El presidente del INAC, Gastón Scayola, destacó que el objetivo es prevenir problemas sanitarios antes de que la mercadería salga del país y avanzar hacia sistemas más rápidos de detección en frigoríficos.
La misión también incluirá encuentros con una empresa china que desarrolla tests rápidos para detectar residuos veterinarios y que prevé instalarse próximamente en el país. Según Scayola, contar con esa tecnología permitiría verificar que la carne cumpla con todos los requisitos antes de embarcar. Actualmente se realiza un análisis que insume dos semanas, por lo cual la mercadería está en viaje cuando llega el resultado.
Más producción ante una mayor demanda
Durante la visita oficial, la delegación gestionará la cuota de exportación de 324.000 toneladas de carne otorgada por China con un arancel preferencial de 12%, una condición más favorable que el 55% que se aplica por fuera de ese cupo. Desde el INAC entienden que el desafío pasa ahora por aumentar la producción y garantizar una oferta para aprovechar plenamente ese beneficio.
Scayola remarcó que “la carne de Uruguay sigue conquistando China” y sostuvo que todavía existe espacio para crecer en un mercado donde el país ha logrado posicionarse con atributos diferenciales como la trazabilidad, la producción a pasto y los controles sanitarios. “El mundo demanda carne. Uruguay debe producir más para sacar uso a la tierra, cumplir la misión de vender carne al mundo, generar divisas para los uruguayos y tener una industria solvente”, subrayó el presidente del INAC.
El jerarca detalló que Uruguay exportó 350.000 toneladas entre 2021 y 2023, y que, desde 2024 a la fecha, se vendieron 220.000 toneladas de productos cárnicos. “China apostó por Uruguay, le está quitando espacio a Brasil y Australia, tenemos que tratar de hacer el máximo esfuerzo y lograr que el sector privado acompañe con materia prima”, aseveró Scayola, y añadió que se reunirá con exportadores de Argentina, Brasil y Australia para conocer la realidad de esos países en relación a la cuota que brindó China.
Ventaja ante las observaciones de la UE a Brasil
El país también tiene una gran oportunidad para aprovechar la exclusión momentánea de Brasil por parte de la Unión Europea. El bloque decidió eliminar a Brasil de la lista de países habilitados para exportar carne y productos de origen animal a Europa debido a cuestionamientos vinculados al uso de antimicrobianos y promotores de crecimiento en la producción ganadera.
La medida, que entrará en vigor el 3 de septiembre si Brasil no logra revertirla, podría modificar el equilibrio comercial dentro del Mercosur y abrir espacio para que Uruguay, Argentina y Paraguay ganen participación tanto en Europa como en Asia. Si Brasil queda parcialmente fuera del mercado europeo será necesario redistribuir las cuotas y el abastecimiento dentro del acuerdo Mercosur-UE y, en ese escenario, el país estaría bien posicionado por su trazabilidad, las garantías sanitarias y la producción natural que desde hace años utiliza como carta de presentación ante el mundo.
Además, la situación brasileña podría tener impacto indirecto en China ya que el país asiático aplicó cupos de importación a distintos proveedores y Brasil podría quedar con cientos de miles de toneladas sin destino claro si enfrenta dificultades adicionales en Europa. Ese escenario podría favorecer a exportadores uruguayos, especialmente en nichos premium y cortes de alta calidad, aprovechando las carnes provenientes de razas británicas, con mayor marmoleo y producción pastoril, condiciones muy valoradas por el mercado chino y europeo.
La menor presencia de Estados Unidos en China
El otro elemento que puede beneficiar al país es la menor participación de Estados Unidos en el mercado chino debido a las tensiones comerciales y arancelarias entre ambas potencias. Estados Unidos dejó de ejecutar parte de su cuota de exportación hacia China lo que deja espacios vacantes a otros proveedores y a eso se suma que el mercado estadounidense pasa por un momento de escasez de ganado y precios récord para la carne vacuna. Incluso el gobierno de Donald Trump analiza flexibilizar aranceles para aumentar las importaciones de carne y contener la inflación. El stock de carne estadounidense cayó al nivel más bajo en 75 años y el consumo sigue firme, lo que aumenta la presión sobre la oferta global.
Este panorama genera una doble oportunidad para el país debido a que, por un lado, China necesita asegurar abastecimiento y tener proveedores confiables; mientras que por otro, Estados Unidos podría aumentar sus compras para el consumo interno en medio de precios históricamente altos. Así el país se encuentra ante el desafío de aumentar la producción sin perder la calidad y las garantías sanitarias.