El gobierno se prepara para una nueva ronda de negociaciones en el marco de su ingreso definitivo al al Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífico (Cptpp), también conocido como Acuerdo Transpacífico, en un proceso que todavía está en etapas tempranas como para hablar de beneficios específicos de la adhesión de Uruguay.
El gobierno encara una nueva ronda de negociación por el Acuerdo Transpacífico
La vicecanciller Valeria Csukasi confirmó la instancia para la semana próxima, y explicó que todavía es temprano para señalar beneficios específicos.
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El gobierno encara una nueva ronda de negociación por el Acuerdo Transpacífico.
La vicencanciller Valeria Csukasi confirmó que, la semana próxima, se llevará a cabo la cuarta ronda de negociaciones para definir el protocolo de adhesión de Uruguay al Acuerdo Transpacífico. Asimismo, señaló que están planificados otros dos encuentros más antes de fin de año, por lo que el 2026 cerraría con seis rondas totales de la mesa de trabajo que comenzó a operar en mayo pasado.
Respecto del avance de las conversaciones, la segunda del Ministerio de Relaciones Exteriores (MRREE) confirmó que todavía son inicipientes, en tanto recién en setiembre se comenzó a discutir sobre los bienes que se intercambiarán y en qué condiciones, dentro del capítulo de Acceso a mercados. "Así que estamos un poquito temprano todavía para decir cuáles podrían ser las ganancias o qué sectores podrían ser los más beneficiados", explicó.
De todos modos, adelantó que, después de la semana próxima —aunque, con mayor seguridad, a fines de este mes—, "tendremos mucha más claridad sobre lo que gana Uruguay y el tratamiento que van a tener los sectores que se ven hoy todavía un poco asustados por el impacto de este acuerdo".
Un momento álgido en las negociaciones por el Acuerdo Transpacífico
La cuarta ronda uruguaya llega en un momento en el que todavía es reciente la decisión de Costa Rica de archivar el protocolo de adhesión y frenar su incorporación como 13° miembro al Cptpp. Si bien es poco probable que este cambio de escenario signifique una aceleración del proceso para Uruguay, sí puede significar algunas ventajas en las conversaciones.
Al respecto, en un contexto en el que las largas negociaciones internacionales tienden a colisionar con la fragilidad de los Poderes Ejecutivos nacionales, donde la alternancia partidaria supone, cada vez más, la ruptura de la continuidad política; la estabilidad institucional uruguaya vuelve a ser la mejor carta que tiene en su mano el país.
En paralelo, la real necesidad local de ganar nuevos mercados en el mundo —muy importante si se tiene en cuenta que el Cptpp representa el 15% del PIB mundial, y que reúne a Australia, Brunei, Canadá, Chile, Japón, Malasia, México, Nueva Zelanda, Perú, Singapur, Reino Unido y Vietnam— aporta un interés específico mayor frente a los países miembro del grupo económico, algunos de los cuales ya apoyan abiertamente la incorporación uruguaya; y las diferentes adecuaciones normativas que ya se llevan a cabo a nivel local —en el marco del posible ingreso a la OCDE y del acuerdo Mercosur-UE— pueden acelerar las discusiones que, por ahora, podrían concluirse recién en mayo del año próximo.
En contrapartida, el gobierno deberá sopesar las presiones externas, de la mano de la posibilidad de que el presidente reelecto de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, busque frentar la negociación por fuera del Mercosur; y las internas, protagonizadas por los sindicatos industriales que se oponen al ingreso de Uruguay al Cptpp en las condiciones actuales.
El acuerdo con el EFTA y las nuevos mercados de Europa son un viento de cola
Por otra parte, la reciente entrada en vigencia del acuerdo entre el Mercosur y la Asociación Europea de Libre Comercio (EFTA) puede ser un viento de cola hacia nuevas negociaciones y en el fortalecimiento de la confianza comercial de Uruguay. Al respecto, Csukasi señaló que "va a permitir empezar a completar el espacio europeo", y que se espera que Suiza y Liechtensein también se incorporen el año próximo.
"Lo que estamos agregando son oportunidades para nuestras empresas, que puedan acceder a mercados específicamente de nicho. No son los mercados más grandes en términos de población, pero sí son de los países que tienen los PIB per cápita más altos del mundo, por lo cual están dispuestos a pagar más por productos de calidad, que cumplan con las normas ambientales y laborales, un espacio en el que Uruguay se siente muy cómodo", destacó la vicecanciller, que destacó el caso de Noruega como "muy significativo".
"Poder ingresar sin pagar aranceles, por más que sean cuotas pequeñas, ya beneficia directamente a empresas uruguayas que están muy presentes y que ya conocen ese mercado", señaló, agregando también la importancia de otros sectores como el de servicios o las inversiones: "Hay muchas empresas noruegas que están instaladas en el país, y queremos apostar a que sean más a partir de este acuerdo".

