El gobierno dispuso mantener un precio preferencial para el gasoil marino durante junio, aunque lo limitó a los buques de bandera uruguaya y a un cupo máximo de 2.100 metros cúbicos del combustible por embarcación, con la mira puesta en sostener el sector de la pesca local.
El Poder Ejecutivo aprobó por decreto un precio preferencial para el gasoil marino destinado a los buques de bandera nacional, en un momento que se mantiene delicado para el sector por los fuertes aumentos que vienen experimentando los combustibles en el mercado local, incluso cuando las subas no han acompañado el acelerado ritmo de la volatilidad internacional provocada por la guerra en Medio Oriente y la incertidumbre que la rodea.
Según señaló el Ministerio de Industria, Energía y Minería (MIEM) en el texto, la actividad pesquera enfrenta una "prolongada dificultad estructural" que afecta la competitividad de las empresas, razón por la cual se tomó la decisión de establecer un precio máximo de 36.594 pesos por metro cúbico de gasoil para las embarcaciones de bandera nacional durante junio. De todos modos, el beneficio regirá para un volumen de hasta 2.100 metros cúbicos; superado ese tope, el combustible excedente deberá abonarse al precio general del mercado.
Un alivio tras el aumento de abril en el gasoil marino
Detrás de la decisión del gobierno se encuentra el objetivo de mitigar el impacto del aumento de los costos de producción para la industria pesquera consecuentes de los aumentos en los combustibles, y de preservar las fuentes de trabajo vinculadas a la actividad, que alcanzan a unas 2.000 personas.
La medida va alineada con la que se tomó algo más de dos meses atrás cuando, tras haber establecido un aumento inicial del 83% en el gasoil marino, la Administración Nacional de Combustibles, Alcohol y Portland (Ancap) finalmente resolvió equipara la suba a este combustible sectorial a la de los demás energéticos del mercado local, con un tope del 7%.
Ya en abril, este precio también había tenido un límite de 2.000 metros cúbicos; y supuso un desfasaje financiero de entre 1 y 1,2 millones de dólares que fue absorbido por la petrolera estatal. De todos modos, desde el sector no lo consideraron un subsidio sino una "devolución" frente a todos los años en que Ancap habría fijado precios por encima de las referencias internacionales.