El gobierno confirmó oficialmente a HIF Global que espera concretar el compromiso de inversión para la construcción de la planta de producción de hidrógeno verde y combustibles sintéticos en Paysandú antes del fin de año, por lo que se endurecen los plazos para cerrar las negociaciones.
El Poder Ejecutivo se puso firme en cuanto a los plazos máximos para cerrar el acuerdo con la empresa de capitales chilenos que, hasta hace apenas unas semanas, llevaría a cabo la mayor inversión en la historia de Uruguay. Con el anuncio del proyecto de Solaria, este título quedó desplazado, pero el interés en concretar la inciativa de hidrógeno verde sigue en pie para todas las partes, bajo una premisa: que la negociación no se extienda de forma indefinida.
Con ese objetivo, el gobierno puso como límite alcanzar un punto en común —sobre todo, en lo que respecta al precio de la energía, el principal aspecto de desacuerdo— antes de fin de año. Las perspectivas, igualmente, parecen positivas: según dijo el mismo presidente Yamandú Orsi, hay avances significativos y cambios favorables en la propuesta de HIF Global; y la empresa también aseguró que se "está muy cerca" de la firma.
De todos modos, el acuerdo en cuestión no implica que ya esté todo cerrado: de lograrse este año, la compañía iniciará los trámites formales de relocalización y promoción de inversiones, por lo que se prevén entre ocho y doce meses para la presentación de la Decisión Final de Inversión (FID).
El precio de la energía, el punto clave de la negociación
El precio de la energía sigue siendo el principal punto de negociación y la razón por la cual sigue demorándose el cierre del compromiso de inversión. Es que HIF Global solicitó inicialmente una tarifa de 40 dólares por megavatio hora (MWh), cuando los antecedentes locales para grandes clientes —como, por ejemplo, Google— rondan en torno a los 86 dólares por MWh. En ese sentido, desde el gobierno siempre buscar una propuesta que equilibrara las condiciones de competitividad para el proyecto, pero que, también, garantizara la sostenibilidad de la empresa pública; es decir, la equidad tarifaria y la competitividad del mercado, a la vez.
Ante este escenario, la empresa presentó un nuevo diseño conceptual que contempla el autoabastecimiento mediante parques eólicos y solares propios para reducir el impacto sobre la red nacional. Más allá de esto —y con el adicional de Solaria—, UTE deberá enfrentar una fuerte inversión en infraestructura para adecuarse a la demanda aplificada, de la mano de los megaproyectos energéticos.