31 de agosto 2026 - 19:14

El petróleo Brent superó los 90 dólares tras un ataque militar directo entre Estados Unidos e Irán

l aumento de la tensión volvió a poner el foco en el estrecho de Ormuz y encendió las alertas por el impacto en los países importadores.

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Por el estrecho de Ormuz transita habitualmente cerca de la quinta parte del suministro mundial de petróleo y gas natural.

El mercado del petróleo volvió a elevar la prima de riesgo ante la posibilidad de que la reanudación de los ataques entre Estados Unidos e Irán derive en nuevas interrupciones del suministro energético mundial.

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El Brent, de referencia para el mercado uruguayo, cerró en 90,49 dólares por barril, con una suba de 2,39 dólares o 2,71%, mientras que el WTI avanzó 2,36 dólares, o 2,83%, hasta los 85,76 dólares. Durante la jornada, el Brent llegó a tocar los 91,52 dólares, su mayor nivel desde el 25 de agosto.

El movimiento se produjo después de que las fuerzas estadounidenses atacaran dos lanzadores de misiles iraníes en la isla de Larak, en una acción que Teherán respondió con ataques contra dos bases aéreas estadounidenses en Jordania. El episodio representó la primera confrontación militar directa entre ambos países en aproximadamente un mes y volvió a poner al mercado en alerta.

"Vamos a golpearlos con fuerza. Habrá una respuesta", afirmó el presidente estadounidense Donald Trump, según declaraciones citadas por Reuters, después del ataque iraní contra las bases estadounidenses en Jordania.

Ormuz volvió a ser el principal foco del mercado

El recrudecimiento militar volvió a colocar al estrecho de Ormuz en el centro de las preocupaciones de los operadores. Antes de la guerra, por esa vía marítima transitaba aproximadamente una quinta parte del suministro mundial de petróleo y gas natural licuado. El conflicto redujo drásticamente el tránsito y mantiene una parte importante de los flujos energéticos de la región bajo presión.

Los datos de transporte marítimo mostraron que durante el fin de semana apenas cinco buques mercantes visibles por día atravesaron el estrecho, una señal de que los operadores continuaban actuando con cautela frente al riesgo de nuevos ataques.

"Algunos barriles del Golfo siguen pasando por el estrecho, lo que modera el repunte, pero el primer intercambio militar directo en un mes ha obligado a los operadores a reconstruir una prima de oferta significativa a corto plazo", señalaron los analistas de Gelber & Associates en Reuters.

El problema para el mercado no pasa únicamente por un cierre formal de la vía marítima. Incluso con algunos buques en tránsito, el temor a ataques, minas, restricciones militares o interrupciones repentinas puede elevar los costos de transporte y reducir el volumen de barriles disponibles para los compradores.

Trump volvió a amenazar con una escalada

La posibilidad de una nueva escalada quedó instalada después de que Trump asegurara que Estados Unidos respondería al ataque iraní. El presidente también afirmó que la isla de Kharg, uno de los principales centros de exportación petrolera de Irán, estaba siendo “hecha pedazos”. Sin embargo, Reuters señaló que no existían pruebas de que la isla hubiera sido atacada y que el video publicado junto al mensaje había sido generado mediante inteligencia artificial.

Irán negó que Kharg hubiera sido atacada y aseguró que las operaciones petroleras continuaban normalmente. La situación resulta especialmente sensible porque Kharg concentra una parte sustancial de las exportaciones petroleras iraníes. Un ataque directo contra esa infraestructura tendría un impacto mucho mayor sobre el mercado internacional que las restricciones comerciales anunciadas hasta ahora.

Por el momento, los operadores parecen estar diferenciando entre las amenazas y una interrupción concreta de la producción o las exportaciones. Esa diferencia ayudó a limitar el salto del precio, aunque mantuvo al Brent por encima de los US$90.

Bessent dijo que las sanciones buscan llevar a Irán a negociar

En paralelo con la escalada militar, Washington continuó utilizando la presión económica como otra herramienta contra Teherán. El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, explicó que el objetivo de las sanciones contra Irán era “crear las condiciones para que quieran sentarse a la mesa de negociaciones”.

La administración Trump había anunciado durante las últimas semanas nuevas sanciones contra Irán y había amenazado con castigar también a países y empresas que mantuvieran vínculos comerciales con Teherán. Sin embargo, el mercado petrolero volvió a concentrarse en el riesgo físico sobre la oferta después de la nueva ronda de ataques.

La Reserva Estratégica de Estados Unidos también quedó bajo la lupa

A las tensiones en Medio Oriente se sumó otra preocupación: el nivel de las reservas estratégicas de petróleo de Estados Unidos. La Reserva Estratégica de Petróleo estadounidense cayó en alrededor de 3,1 millones de barriles durante la última semana, hasta los 286,6 millones de barriles, según datos del Departamento de Energía. Se trata del nivel más bajo desde 1982.

El descenso adquiere mayor relevancia en un escenario de incertidumbre sobre el suministro mundial, porque reduce el margen de maniobra de Washington frente a una eventual interrupción importante de las importaciones. Trump, sin embargo, afirmó que Estados Unidos utilizará petróleo venezolano para volver a abastecer la reserva estratégica. La Casa Blanca busca así disponer de una fuente adicional de crudo mientras el conflicto con Irán continúa afectando los flujos energéticos desde el Golfo Pérsico.

Reuters informó además que varias empresas energéticas internacionales se encuentran avanzando en acuerdos para proyectos en Venezuela, entre ellas Chevron, Eni, ONGC y GeoPark, en un contexto de mayor interés estadounidense por el petróleo venezolano.

El mercado todavía espera una desescalada

Pese al repunte del lunes, los operadores todavía no descontaron un escenario de interrupción permanente del suministro. La evolución de los precios continúa dependiendo en gran medida de si el enfrentamiento militar queda limitado a episodios puntuales o si deriva en una campaña más prolongada contra infraestructura energética y rutas marítimas.

El mercado también permanece atento a los esfuerzos diplomáticos. Los mediadores continúan intentando encontrar una salida que permita reabrir el estrecho de Ormuz, mientras Qatar mantiene contactos con funcionarios iraníes. El problema es que las señales diplomáticas y militares avanzan en direcciones opuestas.

Mientras algunos países buscan reconstruir canales de negociación, Washington elevó nuevamente la presión sobre Teherán y Trump advirtió que habrá una respuesta militar a los ataques contra fuerzas estadounidenses.

Con el cierre en 90,49 dólares, el Brent volvió a situarse por encima de un nivel psicológico relevante para el mercado. La cotización todavía se encuentra lejos de los niveles que podrían esperarse en un escenario de interrupción completa del flujo de petróleo del Golfo, pero refleja que los operadores volvieron a incorporar una prima por riesgo geopolítico.

La situación resulta especialmente relevante para países importadores de energía, ya que una permanencia del petróleo por encima de 90 dólares puede trasladarse a los costos de combustibles, transporte e inflación. Por ahora, la variable clave continúa siendo el estrecho de Ormuz. Si el tráfico marítimo vuelve a normalizarse, el mercado podría reducir nuevamente la prima de riesgo. Pero una nueva escalada militar o un ataque contra infraestructura energética podría provocar otro salto en el precio del crudo.

El mercado petrolero quedó así nuevamente atrapado entre la búsqueda de una salida diplomática y una escalada militar que amenaza con mantener restringido uno de los principales corredores energéticos del mundo.

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