El Indicador Mensual de Actividad Económica (IMAE), que elabora el Banco Central del Uruguay (BCU), registró en junio de 2026 una variación interanual de 0,7% respecto a junio de 2025 y, además, muestra que mantiene una trayectoria de recuperación sostenida, desde la fuerte caída registrada durante 2020 por la pandemia.
La actividad económica subió 1,4% en junio y cerró el primer semestre en terreno positivo
A pesar del dato positivo, la tendencia de fondo de la economía muestra un comportamiento prácticamente plano.
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La actividad económica se disparó un 2,2% en marzo
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La actividad económica creció apenas 0,1% interanual en febrero, confirmando el freno del primer trimestre
El reporte del Banco Central del Uruguay confirma que la economía completó los primeros seis meses de 2026 con un crecimiento moderado.
Medido en términos desestacionalizados, es decir, descontando el efecto de factores propios de cada mes del año, el IMAE mostró una suba de 1,4% en junio respecto a mayo. En tendencia-ciclo, el indicador que suaviza las oscilaciones puntuales para mostrar la dirección de fondo de la economía, la variación fue de apenas 0,1% respecto al mes anterior.
El dato de junio se conoce en medio de un año que viene mostrando más volatilidad de la que anticipaban el gobierno y los analistas privados a comienzos de 2026. La economía uruguaya había arrancado el año con un crecimiento de 0,9% interanual en el primer trimestre, luego de haber cerrado 2025 con una expansión de 1,8%. Sin embargo, en abril el IMAE cayó 1,3%, afectado en parte por el impacto de la sequía en los cultivos de verano, y llegó a acumular una baja de 0,1% entre enero y mayo.
Ese comportamiento llevó a la consultora CPA Ferrere a proyectar una contracción del PIB de 1% desestacionalizado para el segundo cuatrimestre del año, y a recortar su estimación de crecimiento para todo 2026 a apenas 1%, muy por debajo de la meta oficial del gobierno, que ronda el 1,6%. El economista de CPA Ferrere, Nicolás Capurro, había planteado en su momento que la proyección oficial resultaba difícil de alcanzar: "Con este panorama parece difícil que se cumpla la proyección de crecimiento del gobierno. Matemáticamente, no tenemos chance".
El consumo, el sostén de una economía que crece poco
Pese al escenario de bajo crecimiento, los analistas coinciden en que el consumo privado se mantiene como el principal motor de la demanda interna, impulsado por la venta de vehículos, bienes durables y compras a través de franquicias. Capurro había señalado además que se esperaba un adelanto de consumo vinculado a cambios en el Impuesto Específico Interno (Imesi) a los vehículos eléctricos, aunque también advirtió por una posible baja asociada a la aplicación del IVA a las compras por internet desde el exterior, con excepción de Estados Unidos.
En el plano laboral, el economista había destacado como dato positivo que entre enero y junio se crearon 10.000 puestos de trabajo, según cifras del Instituto Nacional de Estadística (INE).
Una meta oficial que se sostiene, pese al escepticismo privado
Mientras el sector privado ajusta a la baja sus proyecciones de crecimiento, el gobierno sostiene una meta más optimista. Semanas atrás, distintos analistas ya habían recortado su expectativa de expansión del PIB para 2026 hasta 1,6%, luego de que el propio IMAE de diciembre de 2025 confirmara que el país había cerrado el año en recesión técnica, dos trimestres consecutivos de caída de la actividad, con un crecimiento menor al previsto.
El dato de junio, con una suba interanual de 0,7% y una mejora mensual desestacionalizada de 1,4%, aporta una señal más para el debate entre quienes ven una economía que empieza a recomponerse y quienes advierten que el crecimiento del año seguirá siendo, en el mejor de los casos, moderado.

