Los precios del petróleo se desplomaron este miércoles, luego de que Donald Trump anunciara una tregua de dos semanas en el conflicto con Irán, lo que redujo abruptamente el riesgo de una interrupción total del suministro global.
El anuncio de una tregua de dos semanas alivió los temores de desabastecimiento global y provocó una fuerte corrección en los precios del crudo.
El mercado de petróleo muestra una dinámica divergente: mientras el Brent cae levemente, el WTI sube por la presión sobre el suministro estadounidense.
Los precios del petróleo se desplomaron este miércoles, luego de que Donald Trump anunciara una tregua de dos semanas en el conflicto con Irán, lo que redujo abruptamente el riesgo de una interrupción total del suministro global.
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El crudo WTI para entrega en mayo cayó 18,10 dólares, o un 16,02%, hasta los 94,85 dólares por barril, tras alcanzar los 91,05 dólares, su nivel más bajo desde el 26 de marzo.
El movimiento marcó un cambio brusco en la dinámica del mercado, que hasta horas antes operaba bajo un escenario de escasez extrema y tensión geopolítica creciente. Algunos cargamentos para entrega inmediata se negociaron cerca de los 150 dólares por barril, impulsados por el "pánico" ante una posible escasez global. Sin embargo, esos valores no se reflejaron en los contratos de futuros de referencia, que se mantuvieron por debajo de ese umbral y evidenciaron la expectativa de una eventual normalización en el suministro.
La caída se produjo inmediatamente después de que Trump confirmara un alto el fuego temporal con Irán, justo antes del vencimiento del ultimátum para reabrir el estrecho de Ormuz.
Ese paso estratégico concentra cerca del 20% del suministro mundial de petróleo, por lo que su bloqueo había disparado temores de desabastecimiento global.
En las jornadas previas, el mercado llegó a operar con precios récord en el corto plazo, con refinerías pagando valores extraordinarios por cargamentos disponibles de inmediato.
El mercado venía mostrando una fuerte distorsión: el WTI había superado al Brent (algo inusual) y los precios de corto plazo operaban con primas récord frente a los contratos futuros.
Ese comportamiento evidenciaba una tensión extrema en la oferta inmediata, con refinerías compitiendo por barriles disponibles. La tregua, en ese contexto, actuó como un factor de alivio inmediato y provocó una rápida toma de ganancias.
Pese a la caída, los analistas advirtieron a Reuters que la volatilidad seguirá siendo elevada, ya que el conflicto en Medio Oriente continúa sin una resolución definitiva.
El petróleo, así, quedó atado a la evolución política y militar del conflicto, en un escenario donde cualquier cambio puede volver a disparar los precios.
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