Los precios del petróleo registraron fuertes subas este jueves, impulsados por la intensificación del conflicto en Medio Oriente, luego de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reafirmara que continuará con los ataques contra Irán.
El petróleo subió más de 11% tras la advertencia de nuevos ataques de Estados Unidos a Irán
El discurso de Donald Trump reavivó los temores de interrupciones en el suministro global y empujó la mayor suba volviendo a superar los u$s 109.
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A un mes del comienzo de la guerra en Medio Oriente, el petróleo aumentó un 55%
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El precio del petróleo cerró el mes con una suba histórica del 64% pese a la tregua de la última jornada
La amenaza de más ataques contra Irán elevó la incertidumbre en el mercado y disparó los precios del petróleo en una jornada de alta volatilidad.
El crudo estadounidense lideró las alzas: el West Texas Intermediate (WTI) trepó 11,42 dólares (11,41%) y cerró en 111,54 dólares por barril, marcando su mayor subida diaria en términos absolutos desde 2020. En paralelo, el Brent avanzó 7,87 dólares (7,78%) hasta los 109,03 dólares.
Durante la jornada, el WTI llegó a rozar los 114 dólares, alcanzando su nivel más alto desde el 9 de marzo. Ambos contratos, sin embargo, se mantuvieron por debajo de los máximos cercanos a los 120 dólares registrados al inicio del conflicto.
Trump endureció el tono y el mercado reaccionó
El salto en los precios se produjo tras nuevas declaraciones de Trump, quien anticipó una escalada militar sin dar señales de una posible salida diplomática.
"Vamos a golpearlos con mucha fuerza durante las próximas dos o tres semanas. Vamos a devolverlos a la Edad de Piedra, donde pertenecen", afirmó el mandatario.
El discurso no incluyó precisiones sobre una eventual reapertura del estrecho de Ormuz, un punto clave para el mercado energético global. Los operadores interpretaron estas señales como un aumento del riesgo de interrupciones prolongadas en el suministro, lo que impulsó compras masivas de futuros.
Ormuz, en el centro de la crisis energética
El estrecho de Ormuz, por donde circula cerca del 20% del petróleo y gas natural licuado del mundo, permanece virtualmente bloqueado tras los ataques iniciados a fines de febrero por Estados Unidos e Israel.
Irán avanzó en la elaboración de un protocolo junto a Omán para controlar el tráfico marítimo en la zona, mientras la reapertura del paso se convirtió en una prioridad para las principales economías.
Analistas advirtieron que, incluso sin daños directos en la infraestructura energética, la normalización de los flujos podría demorarse. "La verdadera pregunta es si la infraestructura petrolera de Irán está ahora en riesgo. Incluso si se mantiene intacta, la reanudación del suministro podría retrasarse aún más", señaló Dennis Kissler, de BOK Financial.
Distorsiones en el mercado y precios en tensión
En medio de la volatilidad, el WTI pasó a cotizar casi 3 dólares por encima del Brent, una situación inusual que responde a diferencias en los plazos de entrega de los contratos y a la presión sobre el suministro inmediato.
Esta prima fue la más alta en un año y reflejó la fuerte demanda por crudo disponible en el corto plazo. Analistas coincidieron en que, si el estrecho de Ormuz logra reabrirse en las próximas semanas, el componente de riesgo en los precios podría reducirse rápidamente.
Las perspectivas del mercado se mantuvieron tensionadas. Citi estimó que el Brent podría promediar 95 dólares en un escenario base, mientras que JP Morgan proyectó valores de entre 120 y 130 dólares en el corto plazo. En un escenario más extremo, los precios podrían superar los 150 dólares por barril si el estrecho permanece cerrado hasta mediados de mayo.
Más presión sobre la oferta global
El conflicto en Medio Oriente se suma a otras disrupciones en el mercado energético. En Rusia, los ataques de Ucrania redujeron la capacidad de exportación en aproximadamente 1 millón de barriles diarios.
En paralelo, la OPEP+ evalúa un posible aumento de producción, aunque los analistas advierten que no tendría impacto inmediato si persisten las restricciones logísticas.
Además, la Agencia Internacional de Energía (AIE) anticipó que las interrupciones comenzarán a impactar en la economía europea durante abril.
Reuniones internacionales y búsqueda de una salida
En este contexto, Reino Unido organizó una reunión virtual con cerca de 40 países para analizar alternativas para la reapertura del estrecho de Ormuz, aunque Estados Unidos no tenía previsto participar.
El escenario refleja un mercado cada vez más condicionado por la geopolítica, donde la evolución del conflicto definirá la dinámica de precios en las próximas semanas.


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