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31 de diciembre 2025 - 11:12

Entre lo exclusivo y lo accesible, Punta del Este diversifica su temporada para atraer a todos los bolsillos

La temporada cuenta con opciones de lujo, pero la competencia por atraer turistas también se juega en el terreno de la oferta y la creatividad.

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Punta del Este diversifica su oferta entre el lujo y precios accesibles.

Punta del Este vuelve a encender sus motores en una temporada que proyecta buenos números para los operadores del sector. El clima económico regional, la reaparición del turista argentino y un creciente interés del sur de Brasil configuran un escenario donde la competencia por atraer consumo se juega en el terreno de la oferta y la creatividad.

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“Pensé que iba a haber más gente, pero la gente recién está llegando”, reconoce Roberto Planas, empresario al frente del hotel Tío Tom All Inclusive y del restaurante Tommy Bistró, dos marcas históricas del balneario. Su mirada coincide con la de otros operadores.

Para Planas, la clave del verano estará no solo en la Argentina, sino en Brasil y especialmente en Rio Grande do Sul, un estado con 11 millones de habitantes y alto poder adquisitivo: “Punta del Este–Porto Alegre es la misma distancia que Punta del Este–Córdoba”. Esa cercanía logística, sumada al diferencial de la propuesta, podría impulsar un flujo brasileño que en temporadas anteriores quedó más rezagado.

Tío Tom

Tommy Bistró se erige como una de las opciones de lujo de Punta del Este.

En un destino donde los valores inmobiliarios, gastronómicos y hoteleros marcan récords regionales, la dinámica comercial se adapta año tras año. La hotelería premium continúa posicionándose como motor de divisas y empleo, con tarifas que suben de acuerdo a costos y demanda. “Cada año vamos mejorando y subiendo los precios; los costos también son altos”, admite Planas, quien destaca que el Tío Tom es “el único all inclusive frente al mar”, con teatro propio y un kids club que lo convierte en uno de los complejos familiares más demandados para enero.

El ticket promedio en gastronomía para el segmento medio-alto ronda de los 50 a 70 dólares por persona, pero los establecimientos trabajan estrategias para incentivar el gasto y retener público regional: descuentos bancarios del orden del 25% para uruguayos y 15% para argentinos y brasileños, acuerdos con hoteles vecinos y beneficios que buscan paliar el ajuste del bolsillo extranjero.

Un centro gastronómico que disputa clientes: la economía “real” en el corazón esteño

A pocas cuadras del Puerto y de Boulevard Gourmet, donde las cuentas pueden superar los 100 dólares por persona, emerge otro mapa del verano: el de la clase media regional. Allí, “The Family” se mantiene desde hace 16 años como un refugio de cocina casera, con precios que aseguran estar al menos 50% por debajo del promedio de restaurantes del área.

Platos generosos, postre incluido “porque así debe ser la casa de familia”, y un discurso que resume una posición casi filosófica: competir por precio no es una concesión, sino un motor de mercado. “El que quiera, se acopla; el que no, muere solo”, dicen sus responsables, señalando que su sola presencia obligó a otros locales de la cuadra a bajar valores para no quedar fuera de juego.

The Family

The Family se destaca por sus precios, muy por debajo de los valores promedio de la zona.

Su público: uruguayos de todo el país, argentinos que buscan controlar el gasto y brasileños curiosos confirma que Punta del Este ya no es un destino de un solo tipo, sino una economía diversa donde conviven experiencias premium con ofertas populares.

Para el visitante extranjero, además, sigue vigente el beneficio de devolución de IVA en gastronomía pagando con tarjeta, un incentivo fiscal que transforma una cena familiar en un gasto sensiblemente más bajo que en varios polos turísticos del Cono Sur.

La Barra: identidad y la naturaleza como experiencia comercial

A pocos minutos del famoso puente ondulante, otro modelo gastronómico toma cuerpo. Soto Bosque ocupa cuatro hectáreas de bosque natural, con estacionamiento propio, área infantil y un escenario para música en vivo que dialoga con un concepto culinario centrado en el mar y el fuego. Al frente, el chef Facundo Connio define la propuesta como un homenaje al Atlántico: pesca local de estación (corvina, lenguado, sargo, lisa) combinada con productos importados premium como pulpo o merluza negra.

El público que llega hasta allí no necesariamente busca lujo, sino experiencia: compartir, descansar del ruido y acceder a un tipo de sofisticación que no depende tanto del valor de la cuenta como de la autenticidad del entorno. Ese tipo de consumo definido como “emocional y de vivencia” está cada vez más presente en el Uruguay turístico y explica por qué la gastronomía se volvió en sí misma un motor económico, más allá del alojamiento.

La estrategia privada parece clara: ofrecer alternativas a todos los niveles de bolsillo para evitar que las familias de clase media migren a Brasil por precio, y al mismo tiempo sostener el flujo premium que deja el mayor ingreso por gasto diario.

Si algo define esta temporada es la convivencia de modelos: desde el fuego del bosque hasta el all-inclusive, pasando por la milanesa con postre sin costo. Punta del Este muestra que su fortaleza no está solo en el lujo, sino en su diversidad.

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