La Asociación de Dirigentes de Marketing del Uruguay (ADM) realizó una nueva edición de su tradicional almuerzo empresarial en el hotel Radisson de Montevideo, en una convocatoria que reunió a dirigentes políticos, empresarios y referentes académicos para debatir sobre el contexto internacional y los desafíos estructurales del país.
Entre política internacional, educación e inversiones Luis Lacalle y Julio María Sanguinetti debatieron en ADM
El tradicional almuerzo reunió a los expresidentes en un análisis sobre el escenario global, la educación y los desafíos internos de Uruguay.
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Luis Alberto Lacalle y Julio María Sanguinetti debatieron sobre varios tópicos en el almuerzo de ADM.
La actividad tuvo como principales oradores a los expresidentes Luis Alberto Lacalle y Julio María Sanguinetti, mientras que el excanciller y exsecretario general iberoamericano Enrique Iglesias, quien también estaba previsto en la oratoria, se excusó de participar por razones de salud.
Durante su intervención, Lacalle planteó una fuerte preocupación por la situación interna del país, especialmente en materia educativa, de gasto público y de funcionamiento de las empresas estatales. “El mundo está complicado, pero nosotros somos objeto de las decisiones globales, no sujetos de esas decisiones”, reflexionó el exmandatario, quien llamó a “sincerarse frente al espejo” respecto a la situación del Uruguay.
Empresas públicas, educación y política, los ejes de Lacalle Herrera
En ese sentido, cuestionó el desempeño de las empresas públicas y se preguntó si actualmente “pertenecen realmente a la comunidad”, brindando servicios “más baratos y eficientes”, o si funcionan con grados excesivos de autonomía y estructuras de gasto que calificó como “superfluas”.
También advirtió sobre la necesidad de generar señales más claras para atraer inversiones. “Las inversiones vacilan o lo piensan tres o cuatro veces si seguimos ofreciendo el mismo panorama y el mismo gasto público exorbitante”, sostuvo.
Otro de los ejes centrales de su exposición fue la educación. Lacalle afirmó que el sistema educativo no está logrando transmitir valores ni preparar adecuadamente a los jóvenes para el mercado laboral y el mundo contemporáneo. “Pretendemos que la enseñanza tenga dos objetivos: transmitir valores y preparar destrezas para desempeñarse en el mundo. Pero sabemos que los egresados no están debidamente preparados”, señaló.
Asimismo, sostuvo que Uruguay aún no logró cerrar definitivamente las heridas vinculadas al conflicto político y social de las décadas de 1960 y 1970. “Tenemos una herida que se cultiva y se reabre a veces a propósito”, afirmó al referirse a la discusión sobre la Ley de Caducidad y el proceso de reconciliación nacional.
El expresidente también expresó preocupación por la crisis de representación política y la baja participación ciudadana, particularmente entre los jóvenes, a quienes exhortó a involucrarse en los partidos políticos y en la vida pública.
Cambio de paradigma internacional
Por su parte, Sanguinetti centró gran parte de su exposición en el escenario geopolítico internacional y en la transformación del orden global construido tras la Segunda Guerra Mundial. El exmandatario destacó el rol que tuvieron Estados Unidos y Europa en la construcción del sistema internacional de posguerra y alertó sobre el debilitamiento de ese esquema. “Hoy no estamos funcionando bajo las reglas del 48 ni bajo las reglas del 72”, sostuvo, en referencia al deterioro de los consensos multilaterales y comerciales.
Sanguinetti mencionó la invasión rusa a Ucrania, el incumplimiento de tratados internacionales y el auge del proteccionismo como señales de una creciente fragmentación global. Incluso cuestionó el uso político de los aranceles por parte de Estados Unidos. “El campeón de la libertad de comercio pasa hoy a utilizar un proteccionismo de tipo primitivo”, afirmó.
En ese contexto, defendió la tradición internacionalista de Uruguay y la necesidad de mantener relaciones equilibradas con Estados Unidos, China y Europa. “El Uruguay históricamente ha sabido manejarse con prudencia e inteligencia”, señaló, al tiempo que reivindicó la importancia de preservar vínculos con “la primera potencia democrática del mundo”.
Sanguinetti también hizo referencia a las dificultades de integración regional y lamentó la falta de sintonía política entre Argentina y Brasil, lo que —según indicó— dificulta avanzar con mayor profundidad en acuerdos estratégicos como el tratado entre el Mercosur y la Unión Europea.
A su vez, alertó sobre los riesgos que enfrenta la democracia en el actual escenario global, marcado por el avance del populismo, la fragmentación política y el impacto de las nuevas tecnologías y la inteligencia artificial sobre la opinión pública.
En el tramo final de su intervención, el expresidente se refirió además al conflicto en Medio Oriente y sostuvo que, pese a mantener diferencias con determinadas estrategias militares de Estados Unidos, considera que existen amenazas globales que ponen en riesgo los valores democráticos occidentales.
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