Salto es un departamento importante por su cercanía con Argentina y su situación de frontera, pero en las últimas horas tomó otro nivel de significancia en el contexto previo a las elecciones departamentales: es una de las jurisdicciones en las que la competencia entre la Coalición Republicana (CR) y el Frente Amplio (FA) es más cerrada, y el resultado posible, más abierto.
Por ello, quedó en el centro de los esfuerzos en la recta final de las campañas, y ambas coaliciones —la multicolor y la de izquierda— fueron con “artillería pesada” antes de la veda electoral: el expresidente Luis Lacalle Pou se mostró cercano al candidato del Partido Nacional (PN) Carlos Albisu e, incluso, se subió al escenario en el acto de cierre de campaña; mientras que el actual mandatario Yamandú Orsi recorre el departamento este jueves, por “temas de agenda”.
Ya no por la brecha de precios y la diferencia cambiaria con Argentina o los índices económicos preocupantes —aunque tiene mucho peso a nivel de fundamentación—, Salto está sobre la mesa de las principales fuerzas políticas, porque puede ser el escenario de una de las escasas sorpresas que tendrán lugar el domingo, cuando se conozcan los resultados electorales de los 19 departamentos: es que el oficialismo frenteamplista podría perder, y las probabilidad de que el candidato blanco se siente en la intendencia fronteriza siguen creciendo.
De hecho, la consultora Ágora proyecta una elección abierta, todavía marcada por “un alto número de indecisos” —de entre el 5% y el 6%— que puede resultar significativo, incluso cuando el FA “tiene un piso electoral muy alto”. El escenario comenzó a inclinarse cuando la coalición decidió presentarse bajo el mismo lema —uno de los pocos departamentos en que lo hizo— detrás del expresidente de la Comisión Técnica Mixta de Salto Grande; y por la debilidad del candidato oficialista, Álvaro Lima, hermano del actual intendente, Andrés, que no pudo presentarse por la reelección.
Según una encuesta de la consultora Nómade publicada a principios de marzo, entonces la intención de voto para la Coalición Republicana alcanzaba el 53%, mientras que el FA reunía el 40,6%.
Los últimos esfuerzos de campaña, con Orsi a la cabeza
La importancia que tiene Salto se ve también en las últimas actividades de los políticos antes de la veda electoral: mientras que Lacalle Pou acompañó el acto de cierre de Albisu, Orsi tiene una nutrida agenda en el departamento este jueves.
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A simple vista, los motivos parecen ser claros: usar la buena imagen que tienen ambos dirigentes y asociarla a los candidatos para seguir atrayendo votos antes de la elección, sobre todo desde ese 6% de indecisos que podría ser determinante.
Si bien el presidente aseguró que su gira por el interior no tiene motivos electorales sino que son temas “de agenda”, el momento en que sucede, por lo menos llama la atención. Más si se tiene en cuenta el tenor de los actos y eventos.
En ese sentido, una de las actividades en Salto será la asunción de las nuevas autoridades de la Comisión Técnica Mixta de Salto Grande, con el expresidente de UTE Gonzalo Casaravilla a la cabeza. Y cabe recordar que Albisu debió renunciar a la presidencia del organismo en medio de un escándalo por clientelismo político. Seguramente sea difícil hacer asociaciones a tres días de las elecciones, incluso cuando realmente se trate de una cuestión de agenda previamente organizada.
Habrá que ver también qué tan casual es que Orsi haya elegido el departamento para dar su primera entrevista como jefe de Estado —luego de que Lacalle Pou hablara por primera vez en los medios desde que dejó el gobierno, además—, con temas referidos a la situación de frontera: "El litoral hoy precisa una atención especial. Tenemos que estar más", aseguró el presidente a la radio local Arapey.
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