El ministro de Economía y Finanzas, Gabriel Oddone, advirtió sobre los desafíos que enfrenta Uruguay en un escenario internacional marcado por la incertidumbre política y económica, y defendió la necesidad de preservar la estabilidad macroeconómica, impulsar reformas estructurales y fortalecer la competitividad del país.
Durante su participación en el Foro CUGO, organizado por el Círculo Uruguayo para la Mejor Gobernanza de las Organizaciones, bajo el título “Gobernar en la incertidumbre”, el secretario de Estado analizó las transformaciones del orden internacional, las particularidades del sistema político uruguayo y las restricciones que enfrenta el país para acelerar su crecimiento económico.
Oddone sostuvo que el escenario global atraviesa un proceso de creciente fragmentación política, acompañado por el surgimiento de liderazgos populistas y autoritarios, conflictos geopolíticos y una reconfiguración de las reglas de gobernanza internacional.
En ese contexto, mencionó el avance de China y las tensiones que atraviesan las principales potencias como factores que desafían los mecanismos tradicionales de funcionamiento del sistema internacional. Para el ministro, estas transformaciones representan un desafío particular para una economía pequeña y abierta como la uruguaya, que apuesta al multilateralismo y a los mecanismos institucionales de resolución de conflictos.
Reglas claras y estabilidad para atraer inversiones
Al trasladar ese diagnóstico al terreno económico, Oddone identificó tres dimensiones fundamentales para la política económica: la estabilidad macroeconómica, la productividad y competitividad, y la sostenibilidad fiscal y financiera. El ministro defendió la importancia de la previsibilidad como condición indispensable para estimular las inversiones y evitar que la incertidumbre afecte las decisiones empresariales.
En ese sentido, sostuvo que la prioridad debe ser contar con “reglas claras y políticas claras, con el propósito de dar certezas intertemporales a los agentes económicos”, de manera de evitar sorpresas tributarias que terminen postergando proyectos de inversión. Según explicó, la estabilidad macroeconómica constituye una condición necesaria para cualquier proceso sostenido de crecimiento y mejora del bienestar.
El jerarca recordó las crisis económicas y financieras que atravesó Uruguay en distintas etapas de su historia y destacó que, durante las últimas dos décadas, el país logró desarrollar mecanismos de gestión macroeconómica que representan un avance significativo respecto de su trayectoria anterior.
A su juicio, esa estabilidad constituye uno de los principales activos de Uruguay y su preservación debe trascender las diferencias entre administraciones y partidos políticos.
La productividad, un desafío frente a las restricciones demográficas
Otro de los ejes centrales de la exposición fue la necesidad de incrementar la productividad de la economía uruguaya, especialmente frente a las restricciones demográficas que enfrenta el país. Oddone señaló que “la productividad y, por lo tanto, mejorar la competitividad” son elementos centrales para sostener el crecimiento económico.
En una economía abierta y con una dinámica poblacional desfavorable, el ministro consideró imprescindible mejorar la eficiencia productiva y generar condiciones que favorezcan la inversión. Sin embargo, advirtió que las reformas económicas deben contemplar las características institucionales y sociales del país.
En ese sentido, destacó que Uruguay cuenta con una tradición de convivencia democrática, protección de derechos y garantías institucionales que constituye un factor diferencial en el contexto regional.
El ministro sostuvo que las transformaciones orientadas a mejorar la competitividad deben contemplar también problemas como la pobreza infantil, la seguridad y las condiciones de convivencia social. De esta manera, planteó la necesidad de combinar reformas que mejoren el funcionamiento de la economía con la preservación de los equilibrios sociales.
“Los tiempos de Uruguay son lentos”, admitió
Uno de los pasajes más significativos de su intervención estuvo vinculado a las dificultades que enfrenta el país para implementar reformas con mayor velocidad. “Los tiempos de Uruguay son lentos”, reconoció Oddone, al referirse a las características de una sociedad y un Estado con una fuerte tradición garantista.
El ministro explicó que los mecanismos institucionales, las garantías y la necesidad de construir acuerdos pueden extender los procesos de transformación, una situación que no siempre resulta comprendida desde el sector privado. En esa línea, recordó que “las políticas económicas no se desarrollan en un mundo ideal”, sino que deben enfrentar restricciones políticas, institucionales y sociales.
Para el secretario de Estado, el desafío consiste en encontrar un equilibrio entre la necesidad de modernizar la economía y la preservación de los mecanismos de convivencia que caracterizan a Uruguay.
La fortaleza de los partidos políticos como garantía de estabilidad
Oddone también dedicó parte de su exposición al funcionamiento del sistema político uruguayo, al que identificó como uno de los principales factores de estabilidad institucional. “Nuestros partidos políticos son muy fuertes, muy potentes”, afirmó, y sostuvo que esa característica reduce las posibilidades de irrupción de liderazgos ajenos a las estructuras partidarias.
El ministro destacó la consolidación de dos grandes bloques políticos, que, a su entender, contribuyen a contener posiciones extremas y favorecen la continuidad institucional. No obstante, reconoció que esa configuración también presenta dificultades para la implementación de reformas, debido a la diversidad de posiciones que conviven dentro de las grandes coaliciones. Según explicó, esa heterogeneidad obliga a construir consensos amplios, lo que puede ralentizar la adopción de decisiones.
Oddone consideró que Uruguay ha logrado sostener políticas de Estado en áreas estratégicas como la energía, la administración de la deuda pública, la estabilidad fiscal y el control de la inflación. A su juicio, estos avances reflejan una continuidad institucional que trasciende los cambios de gobierno y distingue al país dentro de la región.
Sin embargo, advirtió que esa fortaleza no debe convertirse en autocomplacencia, ya que persisten áreas en las que Uruguay encuentra dificultades para concretar transformaciones.
Empresas públicas: una propuesta para reformar la Constitución
Uno de los momentos destacados del encuentro se produjo durante el intercambio sobre la gobernanza de las empresas públicas. El economista Javier de Haedo presentó una propuesta de modificación del artículo 187 de la Constitución de la República, vinculado a la designación de los directorios de los entes autónomos y servicios descentralizados.
De Haedo explicó que la iniciativa fue elaborada con la participación de abogados y personas con experiencia en directorios del sector privado, con el objetivo de mejorar las condiciones para la designación de autoridades y fortalecer la gobernanza de las empresas estatales. Según indicó, la propuesta será trasladada a ámbitos institucionales y parlamentarios para promover su consideración.
En su respuesta, Oddone vinculó ese planteo con una agenda más amplia de reformas institucionales que Uruguay deberá discutir en el marco de su acercamiento a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). El ministro sostuvo que ese proceso constituye una oportunidad para incorporar al debate público asuntos estructurales que habitualmente quedan relegados frente a las discusiones coyunturales.
Entre ellos mencionó “temas de competencia, temas de gobernanza de las empresas públicas, temas de compras públicas, temas vinculados al financiamiento de los partidos políticos”, así como aspectos relacionados con el funcionamiento del mercado laboral.
Oddone consideró que la aproximación a las mejores prácticas internacionales puede contribuir a instalar una discusión más profunda sobre el funcionamiento del Estado y la economía. En ese sentido, planteó la conveniencia de ampliar la agenda económica nacional, que frecuentemente se concentra en cuestiones como el tipo de cambio y otras variables de corto plazo.