La Cámara Uruguaya de Procesadores Avícolas (Cupra) se mantiene en estado de alerta tras la confirmación de nuevos focos de influenza aviar en aves silvestres en Uruguay, aunque remarca que la situación sanitaria no afecta la producción comercial ni el consumo de carne de pollo.
Gripe aviar: el sector avícola refuerza controles y busca llevar tranquilidad al consumo
Desde la Cámara Uruguaya de Procesadores Avícolas (Cupra) aseguraron que extremaron medidas para evitar el ingreso del virus al sistema productivo.
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El director de la gremial, Federico Stanham, recordó que el país registró por primera vez brotes en febrero de 2023, con “alrededor de 14 o 15 focos” entre febrero y junio de ese año. Según explicó, todos los casos se dieron en aves silvestres, principalmente acuáticas o en aves de traspatio, es decir, aquellas criadas en domicilios particulares fuera de sistemas productivos comerciales.
“Por suerte nunca llegó a nivel comercial”, enfatizó en diálogo con Ámbito, al tiempo que destacó que Uruguay llevaba tres años sin presencia del virus.
En las últimas semanas se detectaron tres nuevos eventos en fauna silvestre: en Laguna Garzón, en el arroyo Solís Grande a la altura de la ruta Interbalnearia y en Tarariras, todos asociados a cisnes coscoroba. Para el sector, el patrón sugiere una migración de aves portadoras del virus a lo largo del litoral atlántico sudamericano.
“Hasta ahora son esos tres brotes nomás y están en aves silvestres; ni siquiera llegó al paso siguiente que son aves de traspatio”, puntualizó Stanham.
Ante este escenario, la industria avícola intensificó los protocolos preventivos en las granjas comerciales. Stanham explicó que se están extremando medidas para evitar el ingreso del virus, especialmente en establecimientos con cuerpos de agua cercanos donde puedan posarse aves migratorias.
Entre las recomendaciones figura restringir el acceso de personas y mascotas a tajamares, lagunas o cañadas próximas a los galpones de producción, así como reforzar los controles sanitarios habituales. Desde Cupra señalaron que el cumplimiento estricto de la bioseguridad en toda la cadena es la herramienta central para prevenir nuevos focos y proteger la producción.
Mensaje al consumidor
Uno de los puntos que el sector busca enfatizar es la seguridad alimentaria. “El consumo de carne aviar y huevos es absolutamente seguro”, remarcó Stanham, en línea con lo comunicado por el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP).
La gremial subraya que el virus no se transmite a humanos por la ingesta de productos avícolas correctamente procesados y cocidos. Además, recuerdan que las aves enfermas no ingresan al circuito comercial.
En 2023, pese a los brotes, el consumo interno no registró impactos relevantes, lo que el sector interpreta como una señal de confianza del público.
Coordinación con el MGAP
Cupra destacó el trabajo de monitoreo que realiza el MGAP, con el que mantiene contacto permanente. Entre las medidas vigentes se incluyen la declaración de emergencia sanitaria, la prohibición de movilizar aves fuera de control oficial y restricciones a la venta informal, así como la exigencia de mantener confinadas las aves de producción comercial.
“El Ministerio está muy sobre el tema y tomando las medidas correctas”, afirmó Stanham. El objetivo, agregó, es que el episodio quede acotado a la fauna silvestre, ya que un eventual ingreso a la producción comercial generaría “un daño económico muy grande” para el sector.
Por ahora, la industria se mantiene vigilante, refuerza protocolos y apuesta a que el pasaje del virus por la región sea transitorio y sin mayores consecuencias productivas.


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