El presidente del Banco Central del Uruguay (BCU), Guillermo Tolosa, afirmó que el perfil financiero de los uruguayos continúa dominado por una lógica de extrema cautela que, si bien encuentra explicación en las crisis económicas del pasado, hoy representa un obstáculo para el crecimiento de largo plazo del país.
Durante su exposición titulada “Decisiones financieras: de la memoria a la evidencia”, en las Jornadas Anuales de Economía, Tolosa sostuvo que las decisiones de ahorro e inversión “hablan de quiénes somos” y reflejan la manera en que la sociedad interpreta el presente y proyecta el futuro.
El jerarca presentó una radiografía del comportamiento financiero de los hogares uruguayos y aseguró que entre el 70% y el 80% de los activos financieros del país se encuentran depositados en cuentas bancarias, una proporción muy superior a la observada tanto en economías emergentes como desarrolladas.
“Los uruguayos priorizamos opciones extremadamente conservadoras”, señaló. Según explicó, mientras en otros países una parte significativa del ahorro se canaliza hacia instrumentos con mayor rentabilidad, en Uruguay predominan depósitos que prácticamente no varían de valor y ofrecen bajos retornos.
Uruguay cuenta con decisiones más conservadoras de ahorro e inversión que otros países.
Tolosa indicó que esa búsqueda de seguridad también se refleja en la composición de los depósitos. Explicó que cerca del 80% del dinero depositado permanece en cuentas a la vista, uno de los porcentajes más elevados del mundo, privilegiando la liquidez inmediata por encima del rendimiento.
A ello se suma una fuerte dolarización del ahorro. Más del 70% de los depósitos de los uruguayos están denominados en dólares, ubicando al país entre los de mayor dolarización bancaria a nivel internacional, pese a registrar actualmente una inflación inferior a la de Estados Unidos y una de las más bajas de América Latina.
El presidente del BCU también destacó la elevada confianza de los ahorristas en los bancos públicos y la persistente preferencia por la inversión inmobiliaria e incluso por conservar efectivo fuera del sistema financiero. “El uruguayo siente alivio sabiendo que el Estado está detrás de sus depósitos o teniendo activos que puede tocar, como los inmuebles o el efectivo”, sostuvo.
El miedo como factor económico
Para Tolosa, detrás de todas esas decisiones existe un denominador común: el miedo. Afirmó que las cicatrices dejadas por las crisis financieras del pasado siguen condicionando el comportamiento económico de hogares y empresas, generando una cultura de preservación del capital que termina imponiendo elevados costos para toda la economía.
“Esas decisiones conservadoras de refugio y de terror a la pérdida terminan generando costos muy altos para los propios uruguayos y para la sociedad”, afirmó y explicó que esa actitud también se refleja en el sector empresarial, donde la inversión se mantiene entre las más bajas del mundo en la última década.
Los problemas del crédito
Uno de los principales efectos de esa conducta, según Tolosa, es el escaso desarrollo del crédito en Uruguay. Al respecto, sostuvo que el país funciona “con un motor apagado”, ya que el financiamiento al sector privado permanece muy por debajo de los niveles observados en economías que lograron acelerar su crecimiento, como Perú o Paraguay.
En particular, señaló que el crédito empresarial en Uruguay es incluso inferior al de Argentina, una situación que consideró especialmente preocupante porque limita la expansión de las empresas, reduce su escala y afecta tanto el empleo como la competitividad. También advirtió sobre el bajo desarrollo del crédito hipotecario y cuestionó la actual estructura del financiamiento al consumo.
Según indicó, el mercado terminó configurando un “equilibrio malo”, caracterizado por créditos caros destinados principalmente a personas con mayores dificultades financieras. Recordó que actualmente más de 700.000 uruguayos se encuentran en la categoría 5 de deudores, reflejando elevados niveles de morosidad.
La transformación de la economía
Pese a ese diagnóstico sobre el comportamiento financiero de la población, Tolosa sostuvo que la economía uruguaya experimentó una transformación estructural durante las últimas dos décadas. Destacó la reducción de la vulnerabilidad externa mediante la diversificación de mercados de exportación, la menor dependencia de financiamiento externo, el fortalecimiento de las reservas internacionales, la reducción de la dolarización de la deuda pública y una mayor solidez del sistema bancario.
A su juicio, esas reformas modificaron la capacidad del país para enfrentar los shocks internacionales. Como ejemplo, recordó que durante la desaceleración económica de 2025 el BCU pudo reducir las tasas de interés para estimular la actividad sin comprometer la estabilidad de precios, un comportamiento que calificó como inédito en la historia reciente de la institución.
La credibilidad internacional como respaldo
Tolosa afirmó que esa transformación ya es reconocida por los mercados financieros internacionales, aunque todavía no por la sociedad uruguaya. En ese sentido, destacó que el riesgo país alcanzó mínimos históricos y aseguró que Uruguay se convirtió en el país con la mayor credibilidad crediticia de América Latina.
“Los mercados financieros ven lo que los uruguayos no vemos. Evalúan al país sobre la base de los datos y no de las cicatrices emocionales del pasado”, afirmó.
El presidente del BCU concluyó que el desafío pasa por adaptar las decisiones financieras de hogares y empresas a una realidad macroeconómica distinta de la que existía hace dos décadas, sustituyendo una lógica basada en la memoria de las crisis por otra apoyada en la evidencia económica actual.