La entrada en vigencia de la ley de Presupuesto incorporó cambios en el esquema tributario uruguayo, algunos de los cuales afectan a quienes invierten fuera del país como, por ejemplo, la ampliación del Impuesto a la Renta de las Personas Físicas (IRPF): ¿de qué se trata y qué hay que tener en cuenta el momento de invertir en el exterior?
Desde el 1° de enero de 2026, la ampliación del IRPF alcanza no solo a los intereses y dividendos, que ya tributaban, sino también a las ganancias derivadas de la venta de activos financieros e inmuebles en el exterior, así como a los alquileres obtenidos por propiedades fuera de Uruguay. Sin embargo, hasta el 30 de setiembre, estuvo vigente el período de transición para este nuevo régimen; mientras que en octubre comenzó una nueva etapa, en la que los cambios —reglamentados por el decreto N° 95/026— serán más visibles para los inversores, ya que empezarán a reflejarse las retenciones correspondientes a los meses previos.
Por eso, las modificaciones tributarias obligan a revisar las estrategias de inversión, los costos asociados a cada operación y la forma en que se administran los portafolios. Y en esa línea, uno de los aspectos centrales es que el tratamiento fiscal puede variar según dónde se encuentren custodiados los activos y quién se encargue de efectuar las retenciones: “Ya no se paga lo mismo en todos lados”, advirtió el gerente comercial de Nobilis, Mauricio Tchilingirbachian, en diálogo con Ámbito.
Pero, ¿qué implica exactamente el nuevo régimen de IRPF? ¿Qué inversiones quedan alcanzadas ahora por el impuesto y cómo se puede acceder a una tasa reducida para mejorar rendimientos?
Las nuevas inversiones alcanzadas por el IRPF
Hasta fines de 2025, el IRPF sobre las rentas del exterior comprendía los rendimientos del capital mobiliario, como los intereses y dividendos. Con el nuevo régimen, el alcance se amplió a las ganancias obtenidas por la venta de acciones, bonos, fondos de inversión y otros títulos, además de los incrementos patrimoniales derivados de la enajenación de inmuebles situados fuera de Uruguay. También quedan alcanzados los alquileres generados por esas propiedades.
La modificación representa un cambio para los residentes uruguayos mantienen carteras diversificadas o bienes en distintas jurisdicciones. Por ejemplo, una operación de venta que genera una ganancia puede tener ahora consecuencias fiscales que deben contemplarse al momento de decidir una compra, una venta o un rebalanceo de la cartera. Y por ello, “la estrategia de inversiones debe incorporar este potencial impacto y diseñarse de forma eficiente para maximizar los retornos después de impuestos”, explicó Tchilingirbachian.
El nuevo escenario también exige un seguimiento más preciso de las operaciones, lo que supone “una mayor complejidad” para los inversores; aunque, también, es una oportunidad para revisar las estructuras del patrimonio financiero internacional: dónde se mantienen las inversiones, cómo se gestionan y qué implicancias tiene a partir de los cambios tributarios.
La diferencia entre una cuenta local y una del exterior
En esa línea, uno de los puntos centrales de la reforma es el tratamiento fiscal asociado a la custodia de los activos. Según señaló Tchilingirbachian, quienes operen a través de intermediarios locales, como Nobilis, pueden acceder a una tasa de IRPF del 8%, frente a la tasa general del 12% para este régimen.
La diferencia, en tanto, no se limita a la alícuota, ya que, cuando el intermediario local actúa como agente de retención, también puede encargarse de compensar ganancias y pérdidas según las reglas aplicables e ingresar el impuesto a la Dirección General Impositiva (DGI). “Tener las inversiones en una cuenta local permite tener una tasa reducida de IRPF, además de poder dejar las retenciones efectuadas como definitivas, evitando tener que presentar una declaración jurada”, explicó el gerente general.
En contrapartida, mantener activos en una cuenta del exterior puede implicar mayores exigencias administrativas para determinar el impuesto y cumplir con las obligaciones correspondientes, según la situación del contribuyente. Por lo tanto, a los costos financieros de cada alternativa, se suman también los gastos de asesoramiento contable y el trabajo necesario para documentar las operaciones.
La planificación fiscal gana peso
A partir de los cambios en el régimen de IRPF, la planificación financiera incorpora otras variables para contribuir a mejorar la eficiencia fiscal, si bien su aprovechamiento depende de las condiciones aplicables a cada operación. “Donde veremos mayores cambios es en el seguimiento de los portafolios, ya que ahora la compensación de pérdidas y ganancias puede ser usada para lograr eficiencias fiscales”, afirmó, en ese sentido, Tchilingirbachian.
Dentro de esta estrategia, empieza a influir el lugar en el que están asentadas las inversiones, pero también los costos vinculados al cumplimiento de las obligaciones tributarias. “Por ejemplo, si tengo inversiones en el exterior, voy a precisar contratar un contador semestralmente para poder declarar y pagar mis impuestos”, señaló el gerente comercial de Nobilis, haciendo énfasis en que las decisiones de inversión deben “incorporar todos los costos”, incluyendo ahora el impacto tributario.