Los costos energéticos de la industria aumentaron por encima de la inflación durante los últimos doce meses en Uruguay, una situación que vuelve a poner en foco los desafíos de competitividad del sector productivo, pese a que los precios de la energía se mantuvieron prácticamente sin cambios durante setiembre, según el último informe de indicadores energéticos elaborado por SEG Ingeniería.
El Índice de Precios de los Energéticos Industriales (IPEI) registró un incremento del 6,27% en el año móvil cerrado en setiembre de 2026, mientras que el Índice de Precios del Consumo (IPC) acumuló una variación del 4,68% en el mismo período. De esta manera, los precios de los energéticos utilizados por la industria crecieron 1,59 puntos porcentuales por encima del nivel general de precios.
El indicador contempla la evolución del costo del consumo final energético del sector industrial, incluyendo electricidad, leña, fueloil y gas, entre otras fuentes, de acuerdo con la estructura de consumo del Balance Energético Nacional, elaborado por la Dirección Nacional de Energía (DNE) del Ministerio de Industria, Energía y Minería (MIEM).
Sin embargo, durante setiembre los precios energéticos mostraron una estabilidad prácticamente absoluta por segundo mes consecutivo. El IPEI se mantuvo sin variaciones relevantes, mientras que el Índice de Precios de los Energéticos Residenciales (IPER) registró una leve disminución mensual del 0,01%.
La estabilidad estuvo asociada a variaciones mínimas en los distintos componentes energéticos. La leña disminuyó 0,03% a nivel nacional, mientras que el gas natural registró una reducción del 0,08%, sin modificaciones relevantes en el resto de las fuentes.
Uruguay mantiene costos eléctricos superiores a Brasil y Paraguay
La comparación regional elaborada por SEG Ingeniería también permite dimensionar la posición de Uruguay frente a sus principales vecinos en materia de tarifas eléctricas industriales, un componente relevante para los costos de producción. Según el relevamiento, la tarifa industrial de media tensión se ubicó en 147 dólares por megavatio hora en Uruguay, por encima de los 133 dólares de Brasil y los 49 dólares de Paraguay.
En cambio, el país presentó valores inferiores a los de Argentina, donde la tarifa alcanzó los 153 dólares por megavatio hora, y Chile, con 183 dólares. De esta manera, Uruguay se ubicó en una posición intermedia entre los cinco países analizados, aunque con un costo eléctrico industrial aproximadamente un 11% superior al brasileño y tres veces mayor al paraguayo.
La comparación adquiere relevancia en un escenario donde el costo de los insumos energéticos constituye uno de los componentes de la estructura productiva, aunque las diferencias tarifarias no permiten determinar por sí solas la competitividad general de cada economía.
En el segmento residencial, la situación fue diferente. Uruguay presentó el precio más elevado de los países relevados, con 277 dólares por megavatio hora, frente a los 270 dólares de Chile, 234 dólares de Brasil, 147 dólares de Argentina y 86 dólares de Paraguay.
El aumento del petróleo anticipa nuevas presiones sobre los costos energéticos
A pesar de la estabilidad registrada en setiembre, el informe advierte que los ajustes aplicados a comienzos de octubre tendrán efectos sobre los próximos indicadores. Durante el décimo mes del año, las naftas aumentaron 2%, mientras que el gasoil y el fueloil registraron incrementos del 7%, modificaciones que todavía no están contempladas en los índices publicados.
A este escenario se suma el encarecimiento internacional del petróleo. El barril de Brent, referencia utilizada por Administración Nacional de Combustibles, Alcohol y Portland (Ancap), alcanzó un precio promedio de 114,16 dólares durante setiembre, frente a los 91,08 dólares de agosto y los 67,99 dólares registrados doce meses atrás. Esto representa un incremento mensual del 25,3% y una suba interanual del 67,9%, lo que constituye un factor adicional de presión sobre los costos energéticos.
En contraste con la evolución de los precios industriales, los energéticos residenciales acumularon un incremento del 3,88% durante el último año, por debajo de la inflación general del 4,68%.
La diferencia evidencia que, mientras los precios energéticos de los hogares crecieron por debajo del promedio de bienes y servicios, la industria enfrentó aumentos superiores a la inflación, en un contexto en el que los nuevos ajustes de los combustibles podrían volver a modificar la evolución de los indicadores durante los próximos meses.