A CORUÑA
En una esquina del barrio porteño de Versalles, A Coruña recrea un pedacito de España con una propuesta donde el tapeo atraviesa la carta, junto con bocatas, pinchos, arroces y otras recetas tradicionales. Para llevar al centro de la mesa y compartir aparecen los huevos rotos con morcilla, sobre una base de papas fritas en cubos; jibia a la vinagreta, boquerones en aceite, mejillones a la provenzal, gambas al ajillo, croquetas de pescado y langostinos, y la favorita: tortilla A Coruña rellena de mozzarella y cantimpalo. Son más de 15 opciones entre frías y calientes, disponibles como tapa, media ración o ración, según el plato. Para acompañar, hay sidra de grifo, cerveza Estrella de Galicia, vermut La Fuerza y cócteles como el A-Coruña Spritz, con vermut rojo, sidra, soda y naranja. El restaurante conserva el ambiente familiar y el servicio cercano de las cantinas de barrio, con detalles inspirados en Galicia y mesas en la vereda.
BILBAO
En Palermo, Bilbao recupera el espíritu de los bares de tapas españoles con una mirada porteña y una propuesta que invita a combinar y compartir. En este lugar, la experiencia se construye alrededor de la mesa, con una carta con platitos que recorre clásicos como las papas bravas, las croquetas de jamón ibérico, los buñuelos de acelga y las rabas, junto con opciones de mar como los boquerones y las gambas al ajillo. Las tortillas también tienen su lugar, con versiones clásica, de chorizo, de papas y jamón ibérico, y de acelga con cebolla caramelizada. Para sumar otros perfiles, aparecen las olivas rebozadas, el hummus con sésamo negro y la provoleta parrillera. El vermouth de la casa acompaña naturalmente este recorrido, aunque la carta de bebidas también reúne cócteles clásicos y de autor. Bilbao propone una forma flexible y descontracturada de comer: pedir varios platitos, descubrir distintas preparaciones y hacer del tapeo una experiencia a medida.
LA VICENTE LÓPEZ
La Vicente López Restaurant es un clásico de la zona norte que reúne platos de cocina argentina y recetas de tradición española. En el apartado de tapas, el espíritu español se refleja en opciones como los calamarettis al hierro con olivas negras, tomate, alcaparras, albahaca y papas rústicas; las gambas al ajillo con guindilla, oliva y pimentón español y los boquerones con pimientos y olivas. Otro destacado es el jamón español Gran Reserva estacionado durante 18 meses y los huevos estrellados con gambas al ajillo y patatas fritas, entre otros. Para acompañar, su carta de vinos cuenta con opciones nacionales e internacionales, además de una barra con cocktails clásicos y de autor. Una propuesta ideal para disfrutar en este espacio que siempre invita al encuentro.
Dirección: Av. Maipú 701, Vicente López.
Instagram: @lavicentelopezrestaurant
LA BOQUE DE PALERMO
En La Boque de Palermo, la sección de platitos está pensada para compartir entre copas y combina clásicos de bodegón con guiños más mediterráneos. La provoleta aparece en dos versiones, una con morrones, rúcula, tomates secos y frescos, y otra con cebolla caramelizada y panceta ahumada, mientras que las bruschettas llegan en dúo, ya sea con jamón serrano, rúcula y brie o con boquerones, tomates secos, cebolla morada y olivas. También destacan las croquetas de papa con corazón de mozzarella, los buñuelos de espinaca acompañados con mayonesa de limón y una fresca ensalada mediterránea con bocconcini, jamón serrano, tomates cherry, castañas de cajú y pesto. La carta suma una tabla de quesos y fiambres con parmesano, brie, jamón serrano, salame de Milán, pinchos caprese y aceitunas, además de opciones más contundentes como las albóndigas en salsa, los huevos rotos con papas rejilla, jamón serrano y huevo frito, las rabas de Santander con mayonesa de ajo y las gambas al ajillo con papas rejilla. Para beber, la recomendación es acompañar con una copa de vino o un aperitivo clásico.
Dirección: Soler 5101, Palermo.
LISBOA CANTINA
Para una copa de vino o un vermut al caer la tarde, la propuesta de platitos de Lisboa Cantina, el nuevo all day instalado en el club Ferro Carril Oeste, invita a compartir y picotear entre charlas. La estrella es la provoleta, servida con morrones, tomates cherry y chimichurri, una combinación que suma frescura y carácter al clásico queso fundido. También aparecen las rabas con alioli de lima, de perfil más ligero gracias al toque cítrico, y las mollejas al verdeo, fileteadas y acompañadas por crema y verdeo, en versión platito, ideales para quienes buscan sabores más intensos. Entre los bocados para el centro de la mesa figuran además la mozzarella apanada con salsa de tomate y pesto, los buñuelos de espinaca con alioli del día y la tortilla de papa en sus dos versiones, la tradicional y una rellena con mozzarella y jamón. Para acompañar, la carta sugiere desde una copa de vino, disponible en etiquetas como Traful, Rincón Famoso o Manos Negras, hasta el vermut La Fuerza con soda o tónica.
Dirección: Ferro Carril Oeste, Federico G. Lorca 189, Caballito.
SOMOS ASADO
En Somos Asado, la propuesta del chef Gustavo Portela va mucho más allá de los cortes de carne madurados en seco. En esta parrilla contemporánea, donde todo se cocina a leña y el horno de barro es el corazón de la cocina, aparecen achuras en versiones poco habituales y platitos con identidad propia, con vegetales protagonistas y guiños a sabores asiáticos. Entre los recomendados aparecen la coliflor asada con miso picante y crema de cajú, los kebabs de Wagyu con tomate, cebollas, hierbas, yogur y pan pita, el zapallo asado con queso azul, nueces y dátiles y la cazuela de hongos de pino gratinada con kale, entre otros. Para acompañar, hay una carta de vinos curada por el sommelier Gabriel Di Trapani, que recorre distintas regiones, cepas y estilos. El restaurante funciona en una antigua fábrica familiar refaccionada, con salones de ambiente cálido, un patio rodeado de verde y atención directa de sus dueños, Portela y su esposa Verónica Krichmar.
Dirección: Scalabrini Ortiz 651, Villa Crespo
EL IMPERFECTO
En El Imperfecto, restaurante de Palermo donde el horno de barro a leña y la parrilla son protagonistas de su cocina argentina con raíces norteñas, los platitos invitan a armar un recorrido de sabores para descubrir, compartir y probar distintas combinaciones. La carta reúne preparaciones como la panceta braseada al horno de barro con puré de coliflor y pickles, la humita a la olla con queso brie y albahaca y el Camembert tibio con miel de caña, verdes y frutos secos. También hay langostinos con papines andinos y alioli, espárragos con cremoso de arvejas y ensaladita de hierbas, y morcilla con huevo frito, chips de papín andino y puré de manzana picante. Para quienes prefieren opciones vegetales, aparecen las gírgolas al horno de barro con chimichurri y papas, las bombas de papa rellenas de queso, la tempura de zanahorias con puré especiado y miel de caña, y verduras de estación asadas. Una propuesta diversa, con contrastes de texturas, sabores intensos y el fuego como hilo conductor, ideal para descubrir la cocina de la casa plato a plato.
Dirección: Gascón 1417, Palermo.
TANTA
En Retiro, Tanta, el restaurante de cocina criolla peruana creado por Gastón Acurio, tiene una selección de platitos pensados para pedir al centro y probar varios sabores en una misma comida. Entre ellos está el Tiradito Chifero, de trucha con leche de tigre chifera, tamarindo y sésamo; los wntanes de langostinos, acompañados por una crema estilo chifa, y las croquetas de choclo con queso, servidas con salsa de rocoto. También se pueden compartir las gyozas, doradas a la plancha y rellenas de pollo con salsa Tokio; los tequeños limeños, rellenos de lomo saltado, y las Wings Pop Bróster, glaseadas con una salsa coreano-limeña dulce y picante. La tortilla de papas, hecha con papa, cebolla, huevos de corral y pan grillado, completa la selección. Para acompañar, la barra ofrece clásicos como el Pisco Sour y el Chilcano, dos opciones que funcionan bien para recorrer estos bocados como antesala a los principales de la carta.
Dirección: Esmeralda 938, Retiro.