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23 de julio 2025 - 14:23

La política monetaria mostró su efectividad para reducir las expectativas de inflación

Los analistas consultados por el Banco Central del Uruguay corrigieron a la baja sus proyecciones, en línea con la mayor confianza en el compromiso con la meta.

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La política monetaria mostró su efectividad para reducir las expectativas de inflación.

Foto: Freepik

La última Encuesta de Expectativas de Inflación (EEI) del Banco Central del Uruguay (BCU) registró un mínimo histórico en la variación de precios proyectada por los analistas económicos, con una mediana del 5% que se acerca al objetivo planteado tanto por la gestión actual como por la anterior. ¿Cómo influyó la política monetaria en este logro?

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Los datos son representativos y van en línea con una tendencia generalizada de corrección a la baja de las expectativas de inflación: para este año, los analistas consultados por el BCU esperan una variación acumulada del 4,68% en los precios —menos de dos décimas por encima del objetivo del directorio, reafirmado por Guillermo Tolosa al asumir la conducción de la autoridad monetaria—, mientras que los horizontes a 12 y 24 meses apuntan a un 5%, en ambos casos mínimos históricos.

Además de esta corrección de la mediana, hubo otras señales positivas adicionales: por primera vez se registraron respuestas por debajo de la meta.

Una buena gestión de las tasas de interés y una mayor confianza

“La reducción de expectativas en el horizonte relevante para la política monetaria (24 meses) no está influido por los avatares de la coyuntura doméstica e internacional, sino por la percepción de los agentes acerca del compromiso del Banco Central con la meta. El hecho más relevante al respecto fue que, a pesar del cambio de gobierno y de las constantes críticas que la gestión actual le hacía a la política monetaria siendo oposición, se decidió mantener y profundizar la estrategia de Metas de Inflación con objetivo de 4,5%, y el uso de la tasa de interés como principal instrumento operativo”, consideró en diálogo con Ámbito el economista José Licandro, para quien “todo el mérito debe atribuirse a la continuidad de la política iniciada en 2020 y a la gestión adecuada de la tasa”.

En ese sentido, el exgerente de Política Monetaria y Programación Macroeconómica del BCU, recordó que “las expectativas estaban desalineadas y la inflación cerca del techo” al momento de la asunción del nuevo directorio, razón que llevó a la profundización de la instancia contractiva con la suba de la TPM en marzo. “Desde entonces, inflación y expectativas se han ido moderando de manera significativa”, hasta llegar a las cifras actuales.

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Los analistas consultados por el Banco Central del Uruguay esperan una inflación acumulada cercana al centro del rango meta para el 2025.

Deborah Eilender, investigadora del Centro de Estudios para el Desarrollo (CED), coincidió con esta lectura al considerar que “las expectativas han contestado” a la instancia contractiva, en tanto se observa una reducción generalizada tanto en el mercado como en los analistas, mientras que los empresarios, cuya expectativa “siempre es un poco más rígida, se vio un poco más estancada, y hoy están en el techo del rango de tolerancia”. “Pero todas están convergiendo”, resaltó, y “el canal de expectativas funciona correctamente”.

Por su parte, el economista de CPA Ferrere, Nazareno Sánchez, además de señalar entre los factores de esta reducción de expectativas “el objetivo inflacionario exigente adoptado por el BCU, acompañado por una política monetaria coherente, que contribuyeron a reforzar la credibilidad del ancla nominal”; apuntó también a que la inflación efectiva de los últimos meses su ubicó por debajo de lo previsto por el mercado, gracias también al contexto externo y al proceso de debilitamiento del dólar a nivel global.

Pero “la caída de las expectativas no solo refleja los datos recientes de inflación, sino también una mayor confianza por parte del mercado en el compromiso del BCU con su objetivo inflacionario”, destacó, en línea con los otros dos economistas consultados por Ámbito.

Los esfuerzos no se terminan

Pese al relativo éxito que puede leerse en la histórica reducción de las expectativas de inflación, el trabajo desde la política monetaria no está terminado. Incluso, “la reducción de las tasas en junio a 9% no debe considerarse un ‘afloje’ de la instancia porque lo relevante es la TPM real (deducida las expectativas inflacionarias). ya que es esa tasa la que influye en el canal de la demanda agregada”, advirtió Licandro.

De todos modos, “en la medida en que las expectativas de inflación sigan descendiendo, es esperable que en la próxima reunión de agosto veamos una nueva adecuación de la TPM de 25 pbs adicionales”, añadió.

“Podríamos esperar que la TPM se mantenga en terreno contractivo. Ahora, el hecho de tener una reducción en las expectativas de inflación le da cierto aire al BCU para mantenerse en terreno contractivo con tasas más bajas. De hecho, en su comunicado anterior, ya hizo una insinuación de que podría haber mayores recortes de tasas en el futuro, no sé si en agosto o en alguna instancia posterior, pero probablemente a lo largo de este año”, coincidió Eilender.

“Mientras todos los indicadores de expectativas no estén alineados —en particular el de empresarios que releva el INE aún está lejos, en 6%— las reducciones de TPM seguirán dentro de una instancia contractiva como la actual”, concluyó Licandro.

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