La Reserva Federal (Fed) elevó este miércoles las tasas de interés en 25 puntos básicos, hasta un rango de entre 3,75% y 4%, y abrió la puerta a nuevos incrementos en los próximos meses ante la persistencia de las presiones inflacionarias en Estados Unidos.
La decisión fue unánime y representó el primer cambio de política monetaria desde que Kevin Warsh asumió la presidencia de la Fed a fines de mayo, luego de ser elegido por el presidente Donald Trump, en un escenario en el que la inflación continúa por encima de los niveles buscados por el banco central. La Fed ya identificaba a Warsh como su presidente antes de la reunión de septiembre.
La medida marca además un giro respecto del nivel previo de las tasas. Antes de la reunión, la tasa efectiva de los fondos federales se ubicaba en 3,63%, de acuerdo con los registros oficiales correspondientes al 14 de septiembre.
La persistencia de las presiones sobre los precios se produce en medio del impacto de los aranceles a las importaciones, el encarecimiento de la energía vinculado al conflicto con Irán y el aumento de las inversiones relacionadas con el desarrollo de la inteligencia artificial.
La mayoría de la Fed espera otra suba este año
Más allá del incremento anunciado este miércoles, las nuevas proyecciones de los responsables de política monetaria anticipan que el endurecimiento podría continuar durante los próximos meses.
De los 18 integrantes que presentaron sus perspectivas, 16 esperan al menos otro incremento de 25 puntos básicos antes de que termine 2026, mientras apenas dos proyectan que las tasas permanezcan en el nivel alcanzado tras la decisión de septiembre.
De concretarse ese movimiento, el rango de referencia alcanzaría entre 4% y 4,25% hacia finales de este año.
Las perspectivas tampoco contemplan una reversión rápida durante 2027. Las proyecciones apuntan a que la tasa oficial finalizaría el próximo año en ese mismo rango, lo que supone un escenario de política monetaria más restrictiva durante un período prolongado.
El movimiento contrasta con las expectativas existentes alrededor de Warsh cuando fue elegido para conducir el banco central. Su llegada había estado asociada a la posibilidad de una política de tasas más bajas, pero su primera decisión al frente de la Fed terminó siendo un incremento del costo del dinero.
El nuevo escenario supone además un cambio significativo respecto de las proyecciones que la propia institución manejaba a fines de 2025. En diciembre del año pasado, la mediana de los integrantes del organismo proyectaba una tasa de fondos federales del 3,4% para finales de 2026 y del 3,1% para 2027.
Con la decisión de septiembre y la perspectiva de al menos otro aumento antes de finalizar el año, la Fed señala que el proceso de control de la inflación todavía requiere mantener condiciones financieras más restrictivas.