21 de mayo 2024 - 08:30

La suba en el ingreso de los hogares y su impacto

Sube en los ingresos con menores diferencias de precios con Argentina, derivarían en mayor consumo a nivel local, con la consecuente mejora para el comercio.

Uruguay registró un máximo histórico en la mejora del ingreso de los hogares.

Uruguay registró un máximo histórico en la mejora del ingreso de los hogares.

El ingreso de los hogares en el Uruguay subió un 6,4% interanual en el primer trimestre del año en comparación con el mismo periodo del año anterior, según cifras del Instituto Nacional de Estadística (INE). La suba era esperable dada la contundencia que se venía registrando en el aumento de los salarios reales, lo que ha estado acompañado por una expansión del empleo.

En efecto, el salario real en los primeros meses de este año subió a tasas reales en el entorno del 4% anual. Esto debido a la baja reciente en la inflación, en simultáneo con aumentos nominales de los salarios en los sectores formales de la economía que estuvieron por arriba del 4% en casi todos los casos.

El empleo, por su parte, ha tenido fluctuaciones, pero en la comparación interanual hay un aumento de más de 40,000 nuevos puestos de trabajo según la estadística oficial. Más salario y más empleo en simultáneo derivan, obviamente, en una mejora y bastante relevante en el ingreso de los hogares, como mencionamos al comienzo.

El ingreso real de los hogares ya venía avanzando en los trimestres previos, pero de manera más moderada y no con la contundencia que ha tenido el último dato. Y puede preverse que este último avance en el ingreso de los hogares tenga un impacto más fuerte en estos meses respecto a lo que hubiera sido en el año pasado, por el importante cambio en las relaciones de precios con Argentina. Durante casi todo el año 2023 (incluso desde antes), la mayor capacidad de consumo de los uruguayos por la mejora en el ingreso real se desviaba en parte a Argentina, por las relaciones de precios ridículamente favorables para los uruguayos que cruzaban el río. Esto afectó duramente al comercio local en el litoral, con fuertes caídas reales en las ventas. En el resto del territorio el impacto fue algo más moderado, pero la situación impidió mejoras más visibles en las ventas.

Así, se truncaron los efectos positivos que una economía habitualmente tiene cuando mejora el ingreso disponible en los hogares. Este efecto ya no estaría ocurriendo este año: la capacidad de consumo que sube con el aumento en el ingreso va a destinarse más en nuestro país. Por supuesto, esto no quita que muchos uruguayos sigan consumiendo en el exterior (así se vislumbra, por ejemplo, en las reservas en las vacaciones de Julio); pero con Argentina, revertimos la pérdida de competitividad del año pasado.

Esto debería generar un impacto positivo en la actividad comercial a nivel local; ciertos sectores del comercio (tocador, centros comerciales, vestimenta) ya lo están registrando. Este mayor consumo puede tener cierto impacto en la tasa de inflación (seguramente lo de Argentina tuvo el efecto inverso el año pasado); dicha tasa ha caído a niveles históricamente muy bajos (menos de 4%) y los analistas esperan que suba al 5,5% anual hacia fin de año. El asunto merece atención porque en ciertos sectores con problemas de productividad y oferta, los mayores niveles de ingreso pueden generar aumentos de precios extraordinarios.

El significativo aumento en el ingreso de los hogares debería fundamentar una disminución en la pobreza. Hay que observar que no solamente hubo un aumento en el ingreso medio real sino también en la mediana del ingreso real de los hogares (el dato que divide al medio el conjunto), lo que le da más firmeza a la tendencia (cuadro). Además, la inflación de alimentos -determinante clave de la línea de pobreza- está en menos de 2% anual (el IPC general está en 3,7%), lo que también fundamentaría una disminución en la pobreza medida por ingreso, aunque habrá que ver qué sucederá en los próximos meses.

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La mejora significativa en el ingreso de los hogares podría repercutir, a su vez, en una disminución de la pobreza.

La mejora significativa en el ingreso de los hogares podría repercutir, a su vez, en una disminución de la pobreza.

En cualquier caso, el escenario no es fácil de vaticinar y pueden surgir imprevistos en la dinámica económica, en especial en una economía pequeña como la uruguaya. El empleo ha comenzado a encender algunas luces amarillas; puede esperarse que mejore en el comercio y los servicios asociados al consumo, pero a nivel industrial el panorama no es bueno.

Por todo esto, no es menor destacar que el último registro del ingreso real de los hogares es un máximo histórico (un récord), superando el anterior máximo que se dio en 2017. En efecto, luego de la histórica crisis 1999-2002, que sumió el ingreso en un pozo, comenzó una recuperación continua y luego -ya a partir de 2010-2011- un avance por encima de los niveles precrisis. La tendencia continuó hasta 2017, marcando máximos históricos. Sin embargo, a partir de ese año sobreviene una etapa de retroceso, porque -si bien el salario real subía- el empleo retrocedía y arrastraba a la baja el ingreso real. Llegó la pandemia y el trance fue duro: el ingreso real cayó más de 10% y hubo que esperar hasta principio de 2022 para una recuperación completa, a los niveles prepandemia. De allí en adelante, la baja en la inflación, con aumento de empleo y salario, marcaron una nueva etapa de crecimiento en el ingreso, llegando a nuevos máximos históricos. Pero -como es obvio al recorrer la historia- no hay garantías de que esto continúe inercialmente. Uruguay tiene que mejorar en competitividad, inversión y formalización del empleo, entre otros planos, para que el ingreso real de los hogares siga subiendo.

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