La Universidad Católica del Uruguay (UCU) y UCU Business School lanzaron el Observatorio de Finanzas y Sociedad con un evento en el que analistas conversaron sobre los desafíos del sistema financiero local: problemas de escala, necesidad de más acceso al crédito y altos costos operativos fueron algunas de las cuestiones planteadas.
Los desafíos del sistema financiero uruguayo, entre los problemas de escala y las oportunidades de mejora
Economistas debatieron en el marco de la presentación del Observatorio de Finanzas y Sociedad de la Universidad Católica del Uruguay (UCU).
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Economistas debatieron sobre los desafíos del sistema financiero en Uruguay.
El sistema financiero de Uruguay ha crecido en los últimos años, pero todavía tiene un largo camino por recorrer para ponerse a la par de lo que sucede a nivel regional e internacional. Y ese fue uno de los temas principales de discusión durante el evento organizado por la UCU, con el motivo del lanzamiento del Observatorio, cuyo objetivo será, justamente, aportar al debate con datos e información.
Al respecto, la economista y socia de Exante, Tamara Schandy, consideró que "Uruguay tiene un problema de escala", y que ese es uno de los principales desafíos por delante. "No es algo propio de este mercado, sino una consecuencia de que somos un país chico, es un elemento definitorio de los negocios" en el país que, a su vez, tiene "implicancia" al momento de atraer nuevos actores al sistema financiero, a partir de "las posibilidades de entrada y de salida para un inversor", señaló.
El acceso al crédito, un gran pendiente
Asimismo, estas limitaciones tienen su contraparte en cuanto a niveles de crédito muy bajos en relación con los que sucede en otros mercados internacionales. “En Uruguay tenemos crédito en el eje de los 31 puntos del Producto Interno Bruto (PIB), 17 puntos del PIB a nivel de crédito a empresas y 14 puntos del PIB a nivel de crédito a las familias, si se suma también lo que prestan las empresas financieras no bancarias. Eso, cuando uno lo mira en una comparación transversal, es bastante bajo”, subrayó.
A modo de comparación y para ser más gráfica con su argumentación, Schandy comentó que, en la región, solo Argentina está por detrás de Uruguay en cuanto al porcentaje de participación del crédito a empresas (4%); mientras que otros países, como Chile, llegan al 50% de su PIB.
Un diagnóstico similar realizó el director de Riesgos de Banco Itaú, Fernando Barrán, que detalló aún más el escenario actual del sistema financiero uruguayo en cuanto al acceso al crédito con un dato específico: mientras que el país ocupa el puesto 80 en el ranking mundial de PIB per cápita, cuando se mide el crédito sobre el PIB, retrocede hasta el lugar 109 entre 140 países.
“No es solo una cifra estadística, sino una muestra del tamaño real de nuestra economía y de las limitaciones que eso impone al crédito, la intermediación y el desarrollo del sistema financiero”, expresó, aunque señaló también que existe un margen de crecimiento en este ámbito, el cual debe aprovecharse de forma prudente y basada en datos.
Barrán sostuvo que, aunque sólido, el sistema financiero uruguayo sigue siendo relativamente pequeño. “El sistema podría haber financiado con liquidez una obra como UPM, pero no tenía capital suficiente para hacerlo sin poner en riesgo su patrimonio”, ejemplificó sobre las limitaciones que no responden a fallas, sino a una cuestión de dimensión del país.
Schandy agregó un matiz al diferencia la realidad del crédito entre empresas grandes y pequeñas: “Para las empresas grandes tenemos un mercado bastante fluido, con ofertas competitivas, spreads bajos y bancos dispuestos a prestar. Pero en el mundo de las pymes la situación es otra. Las limitaciones de escala hacen que operar sea más costoso y que el acceso al crédito sea más difícil”, explicó.
Señales positivas (y otras, no tantas) en el sistema bancario
El sistema bancario, como parte del sistema financiero general, también fue puesto en debate. Al respecto, la economista de Exante señaló que los costos operativos de los bancos son altos a nivel regional.
“Si uno mira la incidencia de costos operativos sobre activos, el Banco República (BROU) tiene una ratio menor al 3%, pero en la mayoría de los bancos supera los 3 puntos, llegando a veces a más de 4. Son números fuertes para un sistema que en general maneja niveles de rentabilidad de apenas 3 puntos”, puntualizó.
Una de las claves para mejorar en este sentido, detalló, es la transformación tecnológica que lleve a mejorar la eficiencia, algo en lo que ya "muchos bancos están trabajando", sobre todo en lo que respecta a "modificar los canales de distribución, estandarizar productos y bajar los costos de comercialización". "El desafío es hacerlo de una forma que sea beneficiosa para la sociedad y coherente con la responsabilidad de los actores del sistema”, concluyó.
Sobre este tema también se refirió Barrán, quien destacó que la realidad de tener una escala limitada en el país tiene su contraparte positiva en tanto "permite probar nuevas soluciones más rápido que en sistemas más grandes". Y destacó también la capacidad de innovación de los bancos para ampliar el acceso a la población: “Cuando identificaron restricciones de horario o altos costos de acceso, los bancos empezaron a adquirir empresas capaces de llegar a ciertos grupos de la población, creando soluciones que hoy forman parte de los conglomerados financieros”, señaló.
