Las principales cámaras empresariales del país coincidieron en calificar como muy positiva y estratégica la concreción del acuerdo Mercosur-UE, aunque advirtieron que su impacto real dependerá de la capacidad del país para mejorar competitividad, productividad y adaptación a nuevos estándares.
Más allá de la judicialización del pacto en la Unión Europea y su eventual demora en la aplicación, desde la industria, el comercio y el sector exportador subrayan que se abre una ventana histórica a nivel internacional, pero que exige “hacer los deberes” a nivel interno para estar a la altura.
La industria apunta a mejorar la competitividad
El presidente de la Cámara de Industrias del Uruguay (CIU), Leonardo García, sostuvo que el cierre del acuerdo a nivel ejecutivo se trata de “una muy buena noticia para Uruguay después de muchos años de trabajo”, en los que la gremial industrial colaboró con sucesivos gobiernos para que el acuerdo finalmente se concrete. No obstante, marcó que el desafío ahora es puertas adentro.
“Uruguay tiene mucho trabajo interno por delante, vinculado a mejorar la competitividad, la productividad y bajar la conflictividad laboral, para que más industrias nacionales puedan aprovechar las oportunidades que va a brindar este acuerdo. De lo contrario, solo algunos sectores se verán beneficiados”, advirtió García.
En ese marco, destacó que la comunicación entre la comisión de comercio exterior de la CIU y Cancillería es permanente, al igual que el diálogo de la directiva con los distintos ministerios, a fin de sacar provecho al pacto.
Para el comercio, la apertura genera oportunidades reales
Una mirada complementaria aportó el presidente de la Cámara de Comercio y Servicios del Uruguay (Ccsuy), Julio César Lestido, quien enfatizó el valor estratégico del entendimiento, más allá del impacto comercial inmediato. “Uruguay tiene que abrirse al mundo y poder ofrecer sus productos en las mejores condiciones. Este acuerdo, esperado durante más de 20 años, nos permite empezar a jugar en otra liga”, afirmó.
Lestido remarcó que el acuerdo fortalece al bloque regional y cambia su carta de presentación internacional. “Hoy, con un acuerdo con la Unión Europea, cuando el Mercosur o el país se sientan a negociar con otros bloques, la situación es totalmente distinta. Estamos hablando de un mercado de cerca de 700 millones de habitantes”, señaló.
El dirigente también destacó que el acuerdo no se limita al intercambio comercial, sino que abre la puerta a transferencia de tecnología y acceso a mercados más exigentes, con especial mención al sector autopartes, donde está previsto un esquema de gradualismo hasta llegar al arancel cero. “Eso permitirá que empresas uruguayas puedan ofrecer sus productos en el mercado europeo. Es un proceso largo, pero genera oportunidades reales”, indicó.
En su evaluación, los beneficios potenciales son claros en términos de crecimiento, empleo y salarios, siempre que el país reduzca el costo país y las empresas se adapten a los estándares europeos.
Mayor acceso a mercados y oportunidad para las inversiones
Desde la Unión de Exportadores del Uruguay (UEU), la responsable de asesoría económica, comunicación y sostenibilidad, María Laura Rodríguez, coincidió en que el impacto esperado es “muy positivo” y lo vinculó a una estrategia de largo plazo. “Venimos solicitando avanzar en el acceso a mercados, porque en los últimos años se generaron muchos acuerdos comerciales en el mundo que nos dejaron en desventaja. Este acuerdo permite empezar a recuperar terreno perdido”, afirmó.
Rodríguez subrayó que el principal desafío será aprovechar efectivamente el acuerdo, lo que implica que las empresas se informen y se preparen. En ese sentido, destacó el rol de la gremial para acompañar al sector privado y remarcó la importancia de una rápida aprobación parlamentaria. “La entrada en vigencia es bilateral: no tenemos que esperar al resto del Mercosur. Uruguay debe acelerar la aprobación en su Parlamento”, explicó, aunque señaló que quedará por delante la negociación sobre cómo se reparte el acceso al mercado europeo entre los países del bloque.
Asimismo, resaltó el impacto positivo en el posicionamiento internacional del Mercosur, lo que podría atraer nuevos acuerdos con otros países o bloques y potenciar la inversión extranjera directa. “Nuestro principal origen de inversiones es la Unión Europea, y este acuerdo puede ampliar las corrientes comerciales, impulsar nuevas inversiones y generar más empleo”, afirmó.
En cuanto a los posibles efectos negativos, Rodríguez reconoció que habrá mayor ingreso de productos europeos al Mercosur, pero recordó que existen largos plazos de desgravación arancelaria para sectores sensibles, lo que brinda margen para prepararse y mejorar competitividad.
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