Las perspectivas para la soja en Uruguay siguen confirmando un duro escenario para la cosecha de este año y, en consecuencia, para las exportaciones de uno de los principales productos que el país coloca en el mercado internacional: según los datos del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), la producción será apenas la mitad que la del 2025.
El agro local ya prevé un duro golpe en la cosecha de soja, con proyecciones que rondan entre las 1,7 y 1,9 millones de toneladas en la zafra que empezará a ser levantada apenas las condiciones climáticas, marcadas ahora por las lluvias, lo permitan. Estas estimaciones son confirmadas desde varios frentes: el más reciente, la actualización de la previsión del USDA, que apuntó una producción de 1,96 millones de toneladas, con una superficie de 1,25 millones de hectáreas y un rendimiento promedio esperado de 1.560 kilos por hectárea.
Las cifras concuerdan también con lo que espera Uruguay XXI, tras lo que fue una cosecha récord en 2025 de 4 millones de toneladas y un rendimiento cercano a los 3.100 kilos por hectárea. Para este año, la expectativa es que la oleaginosa caiga prácticamente a la mitad en términos de volumen, mientras que, en cuanto a los ingresos, se exportarían 933 millones de dólares, un 35% menos que los 1.433 millones de la zafra pasada.
Para el 2027, en tanto, el USDA espera una recuperación moderada con un crecimiento de 50.000 hectáreas en la siembra, hasta 1,3 millones; y una producción proyectada en 2,8 millones de toneladas, a partir del promedio de los últimos cinco años.
Una "fuerte caída" productiva
También desde Cofco Internacional Uruguay —la filial local de la mayor empresa de agronegocios de China— proyectan una producción de soja de entre 1,7 y 1,8 millones de toneladas, lo que implica una "caída significativa" respecto a campañas anteriores.
Así lo señaló el integrante del área de research de Cofco, Diego Bancalari, en diálogo con Oriental Agropecuaria. Según explicó, el cierre de la campaña de verano se perfila como uno de los más complejos de los últimos años, con rindes muy por debajo de lo habitual en varias zonas del país: “Estamos viendo lotes de 800 a 1.500 kilos donde antes teníamos 3.500”.
Este mal resultado responde, por una parte, a una "enorme heterogeneidad" tanto dentro de los lotes como de las plantas, que lleva a diferencias marcadas a nivel interno en la producción. Pero, además, el fenómeno climático de déficit hídrico que experimentó el país aportó un componente de complejidad adicional, en tanto fue más grave de lo previsto inicialmente.
Esto se debe a que la sequía, que inicialmente fue producto del evento La Niña —con un impacto moderado en relación con otras manifestaciones previas y que comenzó a disiparse hacia fines de enero—, se prolongó como consecuencia de otros factores atmosféricos. Entre ellos, Bancalari destacó el impacto del fenómeno Madden-Julian, que extendió el período seco en el sur de Sudamérica. “Ese evento fue el que terminó de extender la sequía y la hizo más severa de lo esperado”, afirmó.
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