La libertad de prensa atraviesa un momento delicado a nivel global, según el último informe de Reporteros Sin Fronteras, aunque Uruguay logró desmarcarse de la tendencia regional al mejorar 11 posiciones en la Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa 2026 y pasar del puesto 59 al 48, en un continente donde predomina la criminalización del periodismo.
El relevamiento de RSF advierte que la situación mundial alcanzó “su nivel más bajo” desde que comenzó a elaborarse el índice hace 25 años. La organización señaló que el 52,2% de los países analizados se encuentran en una situación “difícil” o “muy grave” para el ejercicio del periodismo, un deterioro que vincula al avance de legislaciones restrictivas, presiones políticas y ataques contra medios y periodistas.
En el caso de las Américas, el informe sostiene que la libertad de prensa “acentúa su deterioro” y perdió 14 puntos desde 2022, un descenso comparable al registrado en regiones consideradas entre las más complejas para el ejercicio periodístico, como Europa del Este, Asia Central y Medio Oriente.
RSF identificó una tendencia regional en la que los gobiernos incrementan las presiones sobre la prensa mediante discursos hostiles, restricciones legales, limitaciones al acceso a la información pública y el uso de mecanismos judiciales para silenciar coberturas incómodas. “El periodismo se criminaliza”, advirtió la organización en su análisis por regiones.
Uruguay aparece como una excepción
Ante este escenario preocupante, Uruguay aparece como una excepción ya que el país mejoró del lugar 59, obtenido en 2025, al 48 en la clasificación 2026, y fue señalado junto a Brasil y Colombia entre las naciones que muestran avances o cierta estabilidad institucional respecto a la libertad de prensa. Sin embargo, RSF también alertó que el tradicional clima político uruguayo, históricamente favorable a un “diálogo constructivo e inclusivo” sobre el rol de los medios, “se ha deteriorado en los últimos años”.
La mejora contrasta con el retroceso registrado en otros países de la región. Argentina cayó 11 posiciones y quedó en el puesto 98 bajo la presidencia de Javier Milei, acumulando una pérdida de más de 69 lugares desde 2022 debido, según RSF, al aumento de la hostilidad institucional y a episodios de violencia contra periodistas durante manifestaciones.
El informe también destacó el agravamiento de la situación en El Salvador, donde el gobierno de Nayib Bukele profundizó la criminalización del periodismo mediante leyes que afectan a organizaciones y medios que reciben financiamiento internacional. En paralelo, países como México, Ecuador y Perú enfrentan un aumento de la violencia vinculada al crimen organizado y ataques directos contra trabajadores de prensa.
En Estados Unidos, que ocupa el puesto 64, el informe señala que "los periodistas que ya se enfrentaban a dificultades económicas y a una crisis de confianza del público, entre otros retos, deben ahora lidiar también con el uso sistemático de las instituciones del Estado como arma arrojadiza por parte del presidente Donald Trump".
RSF sostuvo además que en Nicaragua, Cuba y Venezuela la libertad de prensa continúa entre las más restringidas del continente, con mecanismos de censura y represión estatal cada vez más severos. A nivel global, los primeros lugares del ranking fueron ocupados por Noruega, Países Bajos, Estonia, Dinamarca y Suecia, mientras que Canadá se convirtió en el país mejor ubicado de América al alcanzar el puesto 20.
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