La remisión de leche a plantas industriales en marzo alcanzó 154,3 millones de litros, un 11,3% más que en el mismo mes de 2025 y es el mejor registro en la historia para ese mes, superando el récord que se había alcanzado en 2021 con 143,3 millones de litros.
La remisión de leche marcó un récord y acumula ocho meses consecutivos de crecimiento
En el primer trimestre, la remisión ya supera los 470 millones de litros, consolidando a 2026 como un año de expansión para la industria.
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Marzo se convirtió en el mes de mayor producción de leche en la historia de Uruguay, quebrando la marca que se mantenía desde 2021.
Según el Instituto Nacional de la Leche (Inale) este último dato no es un fenómeno puntual, sino que representa el octavo mes consecutivo de mejora en el indicador de remisión, una tendencia positiva que se inició en agosto del año pasado.
El dato más llamativo no es solo la cantidad de litros, sino la calidad de lo producido. Los sólidos, grasa más proteína, los componentes que determinan el valor industrial de la leche, crecieron 13,6% interanual en marzo, superando incluso el ritmo de crecimiento en volumen. El contenido de grasa en marzo de 2026 fue de 4,21%, frente a 4,08% en marzo del año anterior, mientras que la proteína pasó de 3,64% a 3,68%.
En el acumulado del primer trimestre, la remisión llegó a 470 millones de litros (+8,4% interanual) y los sólidos a 37,2 millones de kilos (+10,4%). En el año móvil abril 2025-marzo 2026, la producción alcanzó 2.248 millones de litros, un 9,9% más que en el período anterior, equivalente a unas 200 millones de litros adicionales. El año 2025 ya había destacado como el de mayor remisión anual en lo que va del siglo, superando los 2.212 millones de litros.
De dónde viene la recuperación
Después de años marcados por la sequía y el exceso de lluvias, el sector lechero retoma su dinamismo. La sequía de 2022-2023 forzó a los productores a gastar más de 113 millones de dólares en suplementación para sostener la producción. El regreso de condiciones climáticas normales liberó esa presión y, combinado con la mejora genética y de manejo acumulada en los tambos, impulsó la productividad por encima de los máximos históricos.
Uruguay no solo produce más, sino que lo hace con foco en valor industrial. La combinación de mayor volumen, mejor calidad y estabilidad en la remisión consolida un modelo orientado a abastecer de forma eficiente a su industria exportadora.
El desafío de colocar más volumen en un mercado más competitivo
Producir más es una buena noticia, pero no es suficiente por sí sola. Uruguay destina gran parte de su producción al mercado externo, lo que significa que el crecimiento de la oferta interna debe encontrar destino en los mercados internacionales. El aumento de la producción se da en simultáneo con un escenario global de mayor oferta: regiones clave como la Unión Europea (UE), Estados Unidos y Nueva Zelanda también muestran incrementos interanuales, lo que configura un mercado más abastecido y competitivo.
Las exportaciones lácteas de Uruguay alcanzaron cifras récord en el primer tramo de 2026, con la manteca como único producto en crecimiento constante dentro del portafolio. Mientras otros productos tradicionales muestran estabilidad o leves retrocesos, la manteca se posiciona como el motor dinámico del sector, siendo el único que registra un crecimiento sostenido tanto en volumen como en valor.
La sombra del dumping brasileño
El éxito productivo llega en un momento en que el principal mercado de exportación del sector, Brasil, amenaza con aplicar aranceles antidumping a la leche en polvo. El Departamento de Defensa Comercial de Brasil (Decom) emitió en abril una nota técnica que concluye con pruebas preliminares de dumping y el fallo final se espera para las próximas semanas. Si la medida se aplica, Uruguay podría perder acceso preferencial a un mercado que representa cerca del 20% de las exportaciones de Conaprole.
La paradoja es evidente: Uruguay produce más leche que nunca, la calidad mejora año a año, y el sector exporta con precios competitivos. Pero la amenaza no viene del campo, sino de la política comercial de su principal vecino. El sector lechero llega a este momento con sus mejores fundamentos productivos en décadas, y con la incertidumbre sobre su principal mercado en el punto más alto.


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