Desde el mínimo de 37,454 pesos registrado el 23 de enero hasta los máximos superiores a 40,60 pesos alcanzados en junio, el dólar acumuló una suba superior al 8%.
¿Por qué el dólar trepó más de 8% desde su piso de enero?
El acuerdo entre Estados Unidos e Irán podría dar algo de alivio, aunque no alcanza para revertir el deterioro acumulado del peso uruguayo.
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El giro expansivo del Banco Central del Uruguay para empujar la competitividad, sumado a las tasas altas de la Reserva Federal de Estados Unidos y el "efecto Trump" tras el pacto con Irán, reconfiguraron la cotización del dólar a nivel local.
"Creemos que el incremento del tipo de cambio de las últimas dos semanas estuvo influido principalmente por factores globales. Los mercados han incorporado la posibilidad de subas de la tasa de interés de la Reserva Federal (Fed) de Estados Unidos. Típicamente, las mayores tasas de interés generan presiones alcistas sobre el tipo de cambio de las economías emergentes", explicó el economista y analista de Balanz, Alberto Landeira, en diálogo con Ámbito.
A ese escenario internacional se suma los movimientos del Banco Central del Uruguay (BCU). "El BCU mantiene una postura expansiva, buscando que la inflación converja a la meta (4,5% interanual), lo que reduce el atractivo de las posiciones en pesos", insistió Landeira.
La aceleración más reciente se observó entre el 5 y el 10 de junio, cuando el dólar avanzó más de 20 centavos y llegó a ubicarse por encima de los 40,60 pesos, la segunda cotización más alta del año detrás de los 40,74 pesos de marzo. Patrizio Drago, economista de Adcap Uruguay, afirmó: "El repunte que vimos hasta el miércoles estuvo estrechamente vinculado al aumento de la incertidumbre internacional generado por la renovada escalada entre Estados Unidos e Irán, que volvió a poner en duda el alto al fuego anunciado semanas atrás".
El quiebre de la política monetaria
Drago considera que la explicación de fondo sobre la suba del dólar debe buscarse varios meses atrás: "El peso uruguayo sigue siendo, por amplio margen, la moneda de peor desempeño de la región en lo que va de 2026, con una depreciación acumulada superior al 4%. Si uno observa la serie, el punto de inflexión aparece con bastante claridad en la penúltima semana de enero, luego de que el Comité de Política Monetaria (Copom) recortara la tasa de referencia en 100 puntos básicos, de 7,50% a 6,50%, y acompañara la decisión con un mensaje algo confuso y heterodoxo respecto a los movimientos que hasta entonces había mostrado el mercado cambiario".
"Ese cambio de tendencia también coincide con el momento en que el ministro de Economía y Finanzas (MEF), Gabriel Oddone, y las autoridades del BCU comenzaron a manifestar preocupación por la evolución del dólar y sus efectos sobre la competitividad, anticipando medidas como las compras de divisas a futuro por parte de las empresas públicas, una mayor proporción de endeudamiento en moneda local e, incluso, dejando abierta la posibilidad de intervenir en el mercado spot ante la detección de nuevas anomalías".
"Hasta el 23 de enero, por poner una referencia, el peso uruguayo se ubicaba en mitad de tabla dentro de la región con una apreciación acumulada de 2,5%. Desde entonces, en cambio, acumula una caída superior al 6%, despegándose de monedas como el real brasileño, que desde esa fecha se ha apreciado más de 3%", sostuvo Drago.
El acuerdo entre Estados Unidos e Irán cambia el escenario
El panorama internacional dio un giro en las últimas horas luego de que Washington y Teherán anunciaran un acuerdo marco para poner fin a la guerra iniciada a fines de febrero y reabrir el estrecho de Ormuz, una vía por donde circula cerca de una quinta parte del petróleo y gas natural licuado que se comercializa en el mundo.
La noticia provocó una caída superior al 4% en los precios internacionales del petróleo y mejoró el apetito por activos de mercados emergentes. Landeira ya había anticipado ese posible efecto antes de los últimos acontecimientos en Medio Oriente: "La posibilidad de un acuerdo entre Estados Unidos e Irán podría generar un mayor apetito por las monedas emergentes y detener la suba del tipo de cambio en Uruguay".
Drago también observó una reacción inmediata del mercado. "Tras los anuncios realizados por Donald Trump sobre un eventual acuerdo con Irán, el dólar retomó la tendencia descendente", indicó. De hecho, luego de alcanzar máximos cercanos a 40,67 pesos, la cotización corrigió parte de la suba y volvió a ubicarse en el entorno de los 40,40 pesos.
¿Qué puede pasar con el dólar en Uruguay?
Pese al alivio que podría generar una descompresión de las tensiones geopolíticas, los economistas no visualizan factores claros que permitan una recuperación sostenida del peso uruguayo en el corto plazo.
"Es cierto que la reciente escalada en Medio Oriente y el consiguiente aumento del precio del petróleo tienden a jugar en contra de economías importadoras netas de energía como la uruguaya, al tiempo que favorecen relativamente a países exportadores de hidrocarburos como Brasil, Colombia o México. Sin embargo, ese factor por sí solo parece insuficiente para explicar una divergencia cambiaria tan marcada como la que se ha observado desde fines de enero", sostuvo Drago.
Mirando hacia adelante, Drago entiende que la evolución del dólar seguirá dependiendo principalmente de factores externos. "Creemos que la evolución del tipo de cambio en Uruguay dependerá principalmente de los acontecimientos en Medio Oriente y, en menor medida, de la marcha de la economía local", expresó.
Si bien Drago destacó señales de recuperación de la actividad económica, advirtió que el crecimiento seguirá siendo moderado: "El crecimiento probablemente seguirá siendo modesto este año, del orden del 1,5%, muy por debajo del promedio de Sudamérica, que rondaría el 2,5%".
A eso se suman otros elementos internos. "Hay algunas vulnerabilidades en el frente fiscal, con un déficit del Gobierno Central cercano al 4% del PIB, así como las tensiones políticas asociadas a la discusión de la Rendición de Cuentas, algunos episodios que han salpicado al propio presidente (Yamandú Orsi) y la incertidumbre en torno a una eventual revisión del sistema previsional", insistió Drago.
En ese contexto, la conclusión de Adcap es prudente: "Nos cuesta identificar catalizadores claros para que el peso uruguayo recupere terreno de manera significativa frente al resto de las monedas de la región de aquí a fin de año. Más allá de algún episodio de inestabilidad política o social en países como Brasil, Colombia o Perú, que enfrentan procesos electorales este año, no vemos factores evidentes que apunten a una reversión de la tendencia observada en los últimos meses".
